Televisión Española y medios de izquierdas han ocultado su beatificación

Mártires de Astorga: la tortura y asesinato de tres enfermeras por milicianos izquierdistas

El pasado sábado, la Iglesia Católica beatificó a tres enfermeras españolas asesinadas por su fe el 28 de octubre de 1936 durante la Guerra Civil Española.

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TVE y medios izquierdistas silencian la beatificación de las tres enfermeras

Tal vez algunos lectores de Contando Estrelas no se hayan enterado de esa beatificación porque muchos medios españoles la ha silenciado. Particularmente, Televisión Española y muchos medios de izquierdas han impuesto un manto de silencio y ocultación en torno a este reconocimiento público de un horrendo martirio. Por lo visto, la “memoria histórica” que pregona la izquierda se torna en amnesia cuando se trata de abordar los crímenes de la izquierda.

Las enfermeras asesinadas de las que el feminismo izquierdista parece no acordarse se llamaban María Pilar Gullón Yturriaga (25 años), Olga Pérez-Monteserín Núñez (23 años) y Octavia Iglesias Blanco (41 años). María Pilar y Octavia eran primas, y Olga era amiga de María Pilar. “Octavia, Pilar y Olga tenían en común, ante todo, la fe en Cristo bien interiorizada y vivida en el ámbito familiar y parroquial”, señala María Victoria Hernández, postuladora de su beatificación.

Las tres enfermeras al llegar al Puerto de Somiedo (Asturias) en octubre de 1936 para atender a los heridos del hospital local. Octavia es la tercera por la derecha, Pilar es la quinta y Olga es la sexta (Foto: Diócesis de Astorga).

Se ofrecieron como voluntarias para atender a heridos en el frente

Al comenzar la Guerra Civil Española en julio de 1936 las tres se encontraban en Astorga (León), y se ofrecieron como voluntarias para ser enfermeras de la Cruz Roja y atender a los heridos en el frente (la abuela y la madre de María Pilar ya venían colaborando con la Cruz Roja de Astorga desde mucho antes) Tras un curso de preparación, fueron enviadas a Somiedo (Asturias), a 120 kilómetros de Astorga, el 8 de octubre de 1936, atendiendo allí a los heridos del bando nacional en el pequeño hospital local, que estaba en una zona próxima al frente (Asturias estaba en manos de los republicanos y León en manos de los nacionales). Estando allí recibieron las capas azules con la Cruz Roja que las identificaban oficialmente como enfermeras de esa institución.

Milicianos socialistas asesinaron a todos los pacientes del hospital

Inicialmente estaba previsto que cada ocho días hubiese una nueva rotación de voluntarias que las sustituyesen en el hospital de Somiedo, pero llegado ese plazo, las tres decidieron permanecer en el lugar atendiendo a heridos y enfermos. El 22 de octubre, el ejército republicano inició una ofensiva en el Puerto de Somiedo. El 27 de octubre se apoderó del hospital en el que trabajaban las tres enfermeras de Astorga. Los izquierdistas, miembros de las milicias de la Unión General de Trabajadores (UGT, el sindicato del PSOE), asesinaron a todos los pacientes del hospital -un crimen de guerra- y capturaron a los mandos, a unos 70 soldados, al capellán y al personal sanitario. El médico y las enfermeras tuvieron la oportunidad de huir, pero no lo hicieron para no abandonar a los pacientes y asistirlos hasta el final”, apunta María Victoria Hernández.

El pueblo de Pola de Somiedo (Asturias), donde las tres enfermeras fueron torturadas, violadas y asesinadas. Actualmente la web del Ayuntamiento de Somiedo, en manos del Partido Socialista, ni siquiera menciona los hechos (Foto: Carmenmoran / Wikimedia).

Las tres enfermeras fueron torturadas y violadas durante toda una noche

Los prisioneros fueron llevados a Pola de Somiedo, a 8 kilómetros, donde cinco mandos del ejército nacional fueron fusilados, tras lo cual sus cadáveres fueron quemados y expuestos para escarnio público. A pesar de estar visiblemente identificadas como enfermeras de la Cruz Roja, Pilar, Olga y Octavia fueron entregadas a los milicianos, que las tomaron por monjas y las torturaron y violaron durante toda la noche. Para ocultar sus gritos, los izquierdistas movieron alrededor de la casa un carro cuyas ruedas chirriaban mucho. Según testigos, las tres enfermeras rezaban cuando podían en medio de aquel horror.

Se negaron a renunciar a su fe y fueron asesinadas

Esas visibles muestras de fe cristiana llevaron a los milicianos a cebarse especialmente en las tres enfermeras, reclamándoles que renegasen de su fe a cambio de su libertad. Ellas se negaron. El 28 de octubre, a las dos del mediodía, llegó el momento del fusilamiento, en el que se ofrecieron a tomar parte algunas milicianas, que se ensañaron con las enfermeras. A petición de las milicianas, las tres prisioneras fueron atadas y paseadas por el pueblo, y finalmente fueron totalmente despojadas de sus ropas, que las milicianas se repartieron entre sí. Las primeras en ser asesinadas fueron Olga y Octavia. Finalmente dispararon también contra Pilar. Las tres murieron dando una última muestra de valor y de entereza y gritando “Viva Cristo Rey”. Los milicianos dejaron los cadáveres desnudos de las enfermeras en las afueras del pueblo, donde habían sido asesinadas, durante todo un día, para finalmente arrojarlos a una fosa común.

La sepultura de las tres enfermeras en la Capilla de San Juan Bautista de la Catedral de Astorga (Foto: Diócesis de Astorga).

El crimen causó conmoción: fueron las primeras enfermeras de Cruz Roja asesinadas

La confirmación del asesinato de las tres enfermeras llegó el 10 de febrero de 1937 por las gestiones de la Cruz Roja Internacional, aunque debido a la guerra, sus cadáveres no pudieron ser recuperados hasta el 30 de enero de 1938, siendo llevados a la Catedral de Astorga, donde fueron sepultados por concesión del Papa Pío XI, en medio de una multitud de fieles. Desde el 28 de junio de 1948, a petición de la Asamblea Nacional de la Cruz Roja, los cuerpos están sepultados en la Capilla de San Juan Bautista, dentro de dicha Catedral.

Al difundirse los hechos provocaron una conmoción pública: “nunca antes en Europa se había asesinado a enfermeras de la Cruz Roja, mucho menos después de violarlas”, señala María Victoria Hernández. Era la primera vez que asesinaban a tres cooperadoras de la Cruz Roja, y “relevantes fueron los artículos de la revista de la Cruz Roja Española, que, en los años sucesivos, recordaba públicamente el aniversario de la muerte de estas tres jóvenes. Fue precisamente esta Institución la que insistió ante el gobierno español para que se hiciese justicia a estas tres enfermeras asesinadas mientras llevaban a cabo su noble voluntariado”. Precisamente, en recuerdo de sus compañeras fallecidas, voluntarios de la Cruz Roja de León estuvieron presentes en la ceremonia de beatificación.

La causa de beatificación de las tres enfermeras se inició el 24 de marzo de 2006. Finalmente, el 11 de junio de 2019 el Papa Francisco reconoció el martirio de las tres mujeres, autorizando su beatificación, que se celebró el pasado sábado en la Catedral de Astorga, oficiando la ceremonia su obispo, Jesús Fernández González.

La ceremonia de beatificación de las tres enfermeras el pasado sábado 29 de mayo en la Catedral de Astorga (Foto: Diócesis de Astorga).

El Partido Socialista guarda silencio sobre el horrendo crimen

Hay que añadir que a diferencia de lo que ha hecho en otras ocasiones con víctimas de crímenes de guerra cometidos por el bando nacional, el gobierno izquierdista de España no ha dedicado ni una mención a las asesinadas con motivo de su ceremonia de beatificación el pasado fin de semana. Tampoco lo ha hecho el Ayuntamiento de Astorga en su cuenta de Twitter. Así mismo, el Ayuntamiento de Somiedo, lugar donde fueron asesinadas las tres mujeres, no incluye ninguna mención a ellas en su web. Da la casualidad de que el gobierno de España y los dos citados gobiernos municipales están en manos del Partido Socialista (PSOE) y los asesinos de las tres enfermeras eran milicianos socialistas, así que en este caso, queda en suspenso la “memoria histórica” que predica la izquierda.

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Comentarios:

  1. Luis Carlos

    ¡INCREIBLE! Pero si cuando ves Netflix o alguna producción de Hollywood los católicos somos una panda de fanáticos y un lastre para el progreso mientras que los ateos anticlericales pusieron fin a las supersticiones de la edad media y trajeron los avances científicos de la Ilustración.

  2. Raúl

    Canallas y sinvergüenzas.

  3. Lugareño

    Muchas gracias por hablar de crímenes como este; así nunca se nos olvidará la infinita maldad de la izquierda española. Esto que ocurrió es la pura historia criminal de la PSOETA. Yo también soy católico y por ello creo en la vida futura. Estas enfermeras están en el cielo, con Jesús, del que no quisieron renegar pese a su martirio. Y sus verdugos estarán en el infierno. Eternamente. Pobrecillos.

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