Soy de Vigo y vivo en esta ciudad, por la que siento un gran aprecio. Pero hay veces que, como hoy, siento vergüenza de ser vigués.
El pasado sábado, miles de personas se manifestaron en La Gudiña (Orense), una localidad cercana al límite con la provincia de Zamora. Los manifestantes se quejan de la supresión de paradas de trenes de alta velocidad de Renfe en la estación local desde junio, un cambio que empuja a esa zona rural de Galicia a una situación de incomunicación que lastra su porvenir y empuja a sus vecinos a tener que emigrar.
La Gudiña no es un caso aislado. A finales de mayo ocurrió algo similar en Puebla de Sanabria (Zamora), con la supresión de dos paradas matutinas de los trenes de alta velocidad entre Galicia y Madrid. También ha ocurrido en la ciudad de Segovia, algo sorprendente si tenemos en cuenta que se trata de una capital de provincia.
Estas supresiones de paradas en municipios de la España rural no es algo casual. Como explicaba ayer Raquel Tejero en El Debate, el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha hecho esto tras una petición del alcalde socialista de Vigo, Abel Caballero, para reducir las paradas de tren entre Vigo y Madrid con el fin de mejorar los tiempos de los trenes que circulan entre ambas ciudades.
Es decir, que para que los de Vigo podamos llegar un poco más rápido a Madrid, tres localidades deben quedar casi incomunicadas, ya que la supresión de paradas afecta seriamente a quienes viven en esas localidades pero trabajan fuera de ellas. Casualmente, dos de los municipios afectados, Segovia y La Gudiña, están gobernados por el PP. Lo más surrealista es el caso de Puebla de Sanabria, ya que allí gobierna el PSOE tras un triple empate entre él, el PP y el partido Futuro. Seguramente en el PSOE han hecho cuentas y han decidido que les interesa más una ciudad de 293.977 habitantes donde Caballero tiene mayoría absoluta que una localidad de 1.366 habitantes donde el PSOE gobierna en minoría. Incomunican a una localidad por un cálculo político.
Por supuesto, cuando lleguen las próximas elecciones los socialistas fingirán ser grandes defensores de la España rural, simulando que toman nota de sus reivindicaciones y que asumen todas sus peticiones, para el día después de las elecciones tirarlas a una papelera.
En mis viajes he podido visitar muchas veces Segovia, Puebla de Sanabria y La Gudiña. Son tres localidades donde siempre me han tratado de forma hospitalaria. Tengo un gran aprecio por las dos primeras, sin que esto sirva de menosprecio para la localidad gallega. Hoy, viendo lo que Óscar Puente está haciendo para complacer a Abel Caballero, siento indignación y vergüenza. Yo he nacido en Vigo, siempre he sido vecino de esta ciudad y me repugna lo que está haciendo nuestro alcalde. Es indignante ver que este gobierno se dedica a enfrentar a los españoles, otorgando privilegios a unos a costa de los otros por razones partidistas, y en este caso condenando a tres localidades muy queridas al aislamiento. Vaya una idea más miserable del "progreso" la que tienen ésos que se dicen "progresistas".
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Foto: PSOE. Abel Caballero, alcalde socialista de Vigo.
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Comentarios:
Clemente Avizores
Totalmente de acuerdo, aunque creo que hay que explicarlo un poco más. Yo hablo de La Gudiña, que es lo que conozco. La supresión de paradas en La Gudiña afecta no solo a este municipio, sino a todo el oriente de la provincia de Orense, ya que en la estación de La Gudiña paran todos los que, por ejemplo, desde Madrid pretenden acceder a Verin o a la comarca de Valdeorras, a donde se llega en coche como mucho en media hora de trayecto desde La Gudiña, es decir, que los afectados pueden ser entre 60.000 y 80.000 personas. Así, una persona que quisiera ir de Madrid a El Barco de Valdeorras vía La Gudiña tardaría dos horas y media, mientras que ahora tiene que ir desde Madrid a Orense y después retroceder al Barco, total cuatro horas y cuarto, como mínimo, aparte del encarecimiento del transporte,
7:42 | 4/08/25
Pdmm
Nuestros políticos han dado prioridad a las líneas de alta velocidad, porque en campaña electoral vende muy bien apuntarse el tanto de llevar el AVE a tu provincia/ciudad/pueblo/aldea; algo parecido a la fiebre de aeropuertos de hace unos años, que nos dejó con aeropuertos que no se usan por falta de público repartidos por media España.
Es el mismo problema que nos dejó con líneas de ferrocarril abandonadas en el siglo XIX: las promesas electorales que hace un político pensando en sí mismo, pero pagadas con el dinero de otro (en concreto con nuestro dinero).
El problema es que al priorizar líneas de alta velocidad han desatendido las líneas de ferrocarril convencional.
En mi opinión sería mucho más eficiente una solución mixta, con líneas de alta velocidad con distancias grandes entre estaciones, 300 kilómetros por decir algo, combinado con una mejora de líneas convencionales para poder aumentar la velocidad y la capacidad, con muchas más estaciones intermedias para dar servicio a las zonas con población más dispersa y conectarlas entre sí y con las estaciones de alta velocidad más cercanas.
Ni todas las ciudades tienen por qué tener aeropuerto, ni todas las ciudades tienen que tener estación de alta velocidad; lo que sí deberían estar es todas conectadas de una manera ágil.
10:24 | 4/08/25
isanchezgil
Tiene razón Pdmm, pero para que se cumpliera lo que propone, muy sensato por otra parte, tendríamos que tener un Gobierno que no estuviera compuesto de sinverguenzas y unos políticos que no mirasen solo a su interés personal, sino al bien común que proponía Santo Tomás de Aquino.
Pero ese pobre hombre solo era un santo, no alguien que pudiera hacer que puedan sacar dinero del bolsillo de los contribuyentes, para meterlo en sus propios bolsillos.
Así nos van las cosas. Esto se ha convertido en una partitocracia que no tiene nada de democracia, por mucho que los políticos, de todas las tendencias, se llenen la boca con la palabrita.
11:18 | 4/08/25
isanchezgil
Es curioso que lo que propone Pdmm coincide, lo sepa él/ella o no, con el sistema alemán de trenes, que conozco bien: existen cuatro tipos de líneas de tren: los Intercity, que solo conectan las capitales de los lander o las grandes ciudades entre sí (excepcion Dusseldorf-Colonia-Bonn, cercanas, por motivos políticos); el tren normal (Bahn), la conexión entre los pueblos grandes (S-Bahn, o tren corto) y el metro (U-Bahn, tren bajo tierra).
De esta forma, cada tipo de tren funciona eficientemente y nadie se queja, porque no hay motivos para quejarse.
Pero en Alemania los partidos se autofinancian con las cuotas de los afiliados, no hay subvenciones, tampoco para los sindicatos ni para las diferentes confesiones religiosas, el que quiere ser católico, por ejemplo, tiene que pagarlo.
12:57 | 4/08/25
FaramirGL
He leído los otros comentarios y, aunque estoy de acuerdo con ellos, en general, compruebo que cometen un error muy común entre los españoles actuales: hablar de «los políticos» cuando quieren decir «los socialistas».
Como no hemos conocido políticos conservadores, prácticamente, en los últimos 40 años, la gente ya cree que todos son de esa condición.
Y no es así.
Y el socialismo no tiene ABSOLUTAMENTE NADA QUE VER con mejorar la vida de los trabajadores o la sociedad, con la igualdad o el progreso.
Por eso, la gente a la que perjudican, al cerrar esas paradas, les importa un bledo.
Les importamos un bledo. Su único interés reside en usarnos.
16:50 | 5/08/25
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