El comunismo y el nacional-socialismo son los dos movimientos políticos más mortíferos de la historia, con millones de personas asesinadas.
Desde hace años, las víctimas del nazismo han recibido un justo reconocimiento en muchos países, para que el mundo nunca olvide las atrocidades y el genocidio perpetrados por la dictadura de Adolf Hitler. Sin embargo, la mayoría de los monumentos a las víctimas del comunismo están en los países que más lo sufrieron, que se vieron sometidos a dictaduras comunistas impuestas por Stalin, un dictador y asesino de masas, al final de la Segunda Guerra Mundial.
En Europa occidental, los monumentos a las víctimas del comunismo son muy escasos o simplemente inexistentes. De hecho, en algunos países de esta parte del continente, el comunismo sigue presentándose a sí mismo como un movimiento defensor de la libertad, a pesar de su apoyo a dictaduras como Cuba, Venezuela, la China comunista, Corea del Norte y Nicaragua, que aún hoy siguen violando los derechos humanos más básicos de millones de personas.
El gobierno municipal de una pequeña ciudad del sudeste de Francia ha dado el paso para cambiar esta situación. Este sábado, la villa de Saint-Raphaël inauguró el primer monumento de Francia a las víctimas del comunismo, coincidiendo con el Día Europeo en Recuerdo de las Víctimas de los Regímenes Totalitarios, establecido el 23 de agosto por la Unión Europea en 2009. El alcalde, Frédéric Masquelier, del partido centrista Les Républicains (LR), pronunció estas palabras durante la inauguración del nuevo monumento:
"Francia ha erigido monumentos para sus soldados, para la resistencia, para los deportados del genocidio armenio, para las víctimas del nazismo, la esclavitud y el terrorismo. Pero nunca antes había grabado en piedra la memoria de las víctimas del comunismo. ¡Hoy, este silencio termina!"
Masquelier ha añadido: "Tenemos el honor de ser la primera ciudad de Francia, con el apoyo del departamento del Var, en reconocer oficialmente la memoria de estas víctimas, que han sido deliberadamente ignoradas". El alcalde de Saint-Raphaël ha señalado que "los totalitarismos, ya sean pardos o rojos, proceden de la misma lógica mortal", y ha señalado un hecho que cuenta con el rodundo respaldo de la historia: "el nazismo y el comunismo, a pesar de sus banderas opuestas, son dos caras de una misma moneda desastrosa: el culto al líder, un partido único, la supresión de las libertades, la propaganda de masas, la designación de enemigos a los que hay que abatir, el terror de Estado".
El nuevo monumento representa a un hombre que rompe un muro y ofrece un rayo de esperanza, una clara alusión al Muro de Berlín, cínicamente construido por la dictadura comunista de Alemania Oriental con el nombre de "muro de protección antifascista", cuando en realidad servía para impedir a la gente que huyese de un régimen opresivo, asesinando a los que lo intentaron. Este monumento "pretende ser una advertencia para las generaciones futuras", señala el ayuntamiento, una advertencia explicada en estas palabras del alcalde:
"Esta estela es más que un juicio sobre el pasado; es un juramento por el futuro. Un juramento por la libertad y la juventud, a quienes les decimos que nunca se dejen seducir por ideologías que prometen el paraíso pero siembran cadenas. Que esta estela sea, pues, una sentencia y un juramento. Una sentencia contra una ideología inherentemente totalitaria. Un juramento de que jamás aceptaremos su regreso, bajo ninguna forma".
Podéis ver aquí una serie de fotos de la inauguración y el vídeo con el discurso del alcalde y la inauguración del monumento (el vídeo está en francés, puedes activar los subtítulos automáticos en español en la barra inferior del reproductor):
Por supuesto, la extrema izquierda no ha aceptado bien que se recuerde su oscuro pasado. Organizaciones comunistas organizaron una protesta considerando que ese monumento es una "rehabilitación del fascismo y del nazismo", una afirmación tan falsa como cínica, si tenemos en cuenta que que la URSS y la Alemania nazi iniciaron la Segunda Guerra Mundial con su alianza para invadir Polonia.
Además, siguiendo órdenes de Stalin para favorecer a sus entonces aliados nazis, el Partido Comunista de Francia (PCF) saboteó la defensa del país contra la invasión alemana de 1940. Al igual que ocurrió con los comunistas en otros países, el PCF no se unió a la resistencia francesa hasta la invasión alemana de la URSS.
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Comentarios:
AlbertoAG
Me alegro de que haya un nuevo monumento dedicado a las víctimas del comunismo.
Si a los comunistas les ofende que se recuerden los crímenes que cometieron, que se jodan.
15:37 | 25/08/25
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