Esta tarde se ha conocido la noticia de la detención de Tyler Robinson, un joven de 22 años, por el asesinato de Charlie Kirk.
Según las informaciones publicadas, Robinson confesó el crimen a su padre y éste le entregó a las autoridades. El detenido es el mayor de tres hermanos y, por las informaciones e imágenes que se están difundiendo, creció en el seno de una familia acomodada y feliz. Sobre el móvil político del crimen, ahora mismo está fuera de toda duda, puesto que se hallaron balas utilizadas por Robinson con mensajes izquierdistas.
Así pues, este horrendo crimen se salda con un hombre asesinado (un hombre cuyo "crimen" fue tener opiniones distintas a los dogmas de la izquierda y defenderlas mediante la palabra) y dos familias destrozadas, la del asesinado y la del asesino. Soy incapaz de entender qué puede llevar a alguien no ya a asesinar a otra persona porque no le gustan sus opiniones, sino al mero hecho de agredir y amenazar a los que tienen ideas distintas. No entiendo cómo alguien puede llegar a ese grado de odio, hasta el punto de deshumanizar a otros porque no coinciden con su ideología y justificar que sean asesinados.
Desde hace años he recibido muchas amenazas, algunas de ellas de muerte, de personas que no aceptan que yo tenga derecho a expresar mis ideas libremente simplemente porque no coinciden con las suyas. Irónicamente, muchas de esas amenazas me acusaban de ser "fascista" por discrepar de la izquierda, tal vez sin pararse a pensar que lo más parecido que hay al fascismo en nuestra sociedad es ese fanatismo izquierdista que se cree con derecho a señalar, censurar, amenazar, agredir e incluso asesinar al que discrepa.
Llevo 21 años publicando este blog y defendiendo mis planteamientos liberal-conservadores mediante la palabra, por medios pacíficos y criticando a quienes justifican la violencia con fines políticos, sean de la ideología que sean. Defiendo la democracia, la libertad, un Estado limitado, la civilización occidental y el pluralismo político, e innumerables veces he manifestado mi rechazo a toda forma de totalitarismo. Según algunos, esto es ser un "fascista".
Desde hace décadas, en Occidente se ha ido formando una izquierda que no tolera la discrepancia, que deshumaniza al que opina distinto, que manifiesta un odio enfermizo contra todos aquellos que manifiestan opiniones que no coinciden con sus dogmas ideológicos y que ahora, además demoniza a la víctima de un asesinato e incluso justifica el crimen. Pero los "fascistas" somos los demás.
En todo el mundo civilizado, los culpables de un crimen no son sólo quienes lo cometen materialmente, sino también quienes lo instigan. Tan culpable es un territorista que pone una bomba como el extremista que ha adoctrinado a ese terrorista, diciéndole que está justificado asesinar a otras personas por el mero hecho de tener una ideología, una religión o una filosofía que no le gusta. ¿Quiénes han alimentado durante años el odio del izquierdista Tyler Robinson, el asesino de Charlie Kirk? ¿Quiénes le han estado metiendo en la cabeza a ese joven que utilizar la violencia contra el que discrepa es algo legítimo?
Lamentablemente, una gran parte de la izquierda mediática está practicando un auténtico terrorismo informativo que ya rebasa con creces el mero activismo político. Ya no les basta con caracterizar como malas personas a quienes no opinamos como ellos: ahora incluso se dedican a blanquear un asesinato demonizando a la víctima. Eso no es hacer periodismo. Eso es hacer lo mismo que el diario Egin hacía hace décadas: señalar futuros objetivos a cualquier Tyler Robinson que esté dispuesto a amenazar, agredir e incluso matar al discrepante.
Me gustaría que en el seno de la izquierda hubiese una reflexión sobre esa deriva extremista, porque sé que hay muchas personas de izquierdas que no comparten esa forma de ver las cosas (tengo amigos que están en esas posiciones ideológicas y nunca he tenido problemas en relacionarme con ellos, porque lo que me importa, por encima de sus ideas, es que son buenas personas). Espero que esas personas consigan exponer la irracionalidad de los extremistas de izquierdas, de la misma forma que algunos criticamos la irracionalidad de los extremistas de derechas (que también los hay). Si esa izquierda extrema continúa por este camino, nos acabará empujando a una guerra civil como ya hizo en España en 1936, con el asesinato del diputado derechista José Calvo Sotelo. Y en una guerra civil no sólo habría dos familias destrozadas, sino muchas en ambos bandos. ¿Es eso lo que algunos buscan?
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Imagen: Oficina del Gobernador de Utah. Fotos policiales de Tyler Robinson.
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Comentarios:
Jandro
Indefinible lo de Barceló y Guardans. Verdaderamente, testimonios sonoros como sus conocidas lamentables intervenciones recientes en la SER nos tienen que llevar a plantearnos si hemos dado por hecho que todos compartíamos un sentimiento de tolerancia y respeto por los que opinan distinto.
21:53 | 12/09/25
isanchezgil
Nadie es capaz de entender el grado de maldad requerido para matar a una persona, a la que no se conoce, y de cuyas ideas solo se tienen referencias parciales. Pero esto lleva ocurriendo desde que el mundo es mundo y el último ejemplo enorme lo hemos tenido en el genocicio (aquí si es justa la palabra) de seis millones de judíos durante el mandato de los nazionalsozialisten de Hitler.
El Mal, puro, quintaesenciado, existe. Llamémosle diabólico (procedente del Diablo, que también existe) o simplemente está en lo profundo de la naturaleza humana. En unos humanos más que en otros. Se encarna en la izquierda, y se viene encarnando desde la Revolución Francesa. Con muchos y renombrados herederos desde entonces.
Todos estamos en el punto de mira de esta gentuza, en cuanto se nos ocurre abrir la boca y enfrentarnos a ellos (guárdese Sr. Elentir, por el amor de Dios). Y toda la gentuza que les jalea y justifica tiene las manos manchadas de sangre, lo hayan hecho ellos directamente (que les gustaría) o simplemente lo hayan aprobado.
No te matan porque eres «fascista»: te llaman fascista para poder matarte.
21:55 | 12/09/25
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