Algunas reflexiones sobre el cambio más importante desde Internet

«Entiendo tu frustración»: la IA y el riesgo de no asumir un cambio tan importante

Eng Dom 2·11·2025 · 6:53 2

Este blog tiene muchos lectores jóvenes que no habían nacido cuando yo estaba empezando a diseñar sitios web hace más de 20 años.

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Hoy en día es habitual hablar de "nativos digitales" para referirse a aquellas personas que se han criado desde la más tierna infancia con la informática e Internet. Yo tengo 49 años y en mi caso se puede decir que soy un colono digital: soy de una generación que como mucho empezó a dar sus primeras nociones de MS-DOS en el colegio. Cuando apareció Windows 95 yo ya tenía 19 años. A diferencia de los niños de hoy, que crecen dominando estas herramientas con la misma habilidad que mi generación dominaba el Plastidecor, muchos hemos tenido que adaptarnos a un mundo que estaba cambiando para siempre.

En mi caso este aprendizaje, una ver terminada la etapa escolar, fue totalmente autodidacta. Fue un cambio fascinante en el que una vieja amiga mía se quedó triste y sola: la enciclopedia Larousse, después de que durante años yo consiguiese desgastar sus cubiertas con constantes consultas, casi siempre sobre cuestiones de historia. Hace ya décadas que no cojo ninguno de sus volúmenes. Hoy en día, buscar cualquier cosa es muy fácil gracias a Internet y el resultado no se limita a un texto y unas imágenes impresas, sino que incluye contenido multimedia. Es algo que muchos no habríamos imaginado cuando éramos niños.

Internet generó un proceso similar al de otros avances tecnológicos, un proceso que generó mucho miedo. Muchos temieron perder su trabajo (y de hecho muchos lo perdieron) debido a que quedó obsoleto. Ya había pasado lo mismo con la invención de la imprenta y de la máquina de escribir, que hicieron que la profesión amanuense quedase como una bella afición de románticos y genios de la caligrafía como una querida amiga mía polaca. Más tarde, el telégrafo, el teléfono y finalmente Internet mataron al correo postal. Yo era un compulsivo escritor de cartas y desde hace años ya sólo uso los servicios de Correos para enviar una o dos postales navideñas al año.

Ahora está ocurriendo algo parecido con la inteligencia artificial (IA). Su aparición está revolucionando muchas cosas y está haciendo que se ciernan nubes negras sobre el futuro de muchas profesiones. Como todos los cambios, la inteligencia artificial traerá cosas malas y buenas, y dependerá de nosotros separar el trigo de la cizaña, pero lo que es indudable es que ya nada volverá a ser igual, igual que ocurrió con la imprenta, con el teléfono o con Internet.

Por supuesto, la aparición de ese nuevo invento no significa que haya cosas del pasado y del presente que vayan a desaparecer. Yo no quiero que una inteligencia artificial escriba por mí, porque me gusta escribir. Lo hago con la misma devoción con la que antes derrochaba la tinta de mi pluma Parker sobre un folio en blanco para después meterlo en un sobre, ponerle un sello y echarlo a un buzón. La inteligencia artificial puede ser una amenaza o una ayuda, y depende de nosotros lograr que sea lo segundo. Es una herramienta que puede ser muy útil si la manejamos con acierto y evitando excesos.

Yo reconozco que no estoy muy metido en la inteligencia artificial (sigo teniendo costumbres de colono digital) pero poco a poco me voy acostumbrando. Esta semana estuve buscando en Google información para hacer algunos cambios en el diseño web del blog, concretamente sobre una cuestión muy específica para la que no encontraba una solución. Se me ocurrió escribir una consulta a Grok, la inteligencia artificial de X (yo lo sigo llamando Twitter), y al cabo de unos segundos, mi interlocutor digital empezó su respuesta con estas palabras: "Entiendo tu frustración". A continuación me ofreció distintas soluciones, muy bien organizadas y explicadas y que yo no había sido capaz de encontrar después de muchas búsquedas en Google.

Poco a poco me voy dando cuenta de que la inteligencia artificial está llena de oportunidades y que será una gran ayuda para mi trabajo, ya que me permite ahorrar tiempo en consultas sobre cuestiones informáticas. ¡Incluso me ofrece muy buenos consejos en materia de diseño! Por supuesto, esto no quiere decir que debamos dejar nuestros cerebros en pausa y dejar que la IA piense por nosotros: incluso para buscar en la enciclopedia Larousse era necesario tener un cierto criterio, de la misma forma que un artista digital debe seguir teniendo nociones artísticas como las que tiene alguien que dibuja con un lápiz.

El riesgo de no asumir un cambio así es que el mundo no se detendrá porque no queramos asumirlo, porque no queramos perder la escritura con pluma, los telégrafos, los medios impresos o los discos de vinilo. De igual forma, que haya políticos que creen que se puede regularlo todo, incluso las palabras que usamos y el manejo que hacemos de las herramientas digitales, sólo sirve para convertirnos en una sociedad obligada a resolver los mismos problemas que los demás pero con una mano atada a la espalda. Eso es precisamente lo que ocurre hoy en día en la Unión Europea y una de las principales causas del atraso en el que nos estamos quedando, en gran medida, por la influencia de algunos que se hacen llamar -paradójicamente- "progresistas".

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Imagen: Grok.

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Comentarios:

  1. isanchezgil

    La IA evita el esfuerzo que supone preguntar e investigar sobre cualquier tema, sea el que sea. Somos muy felices cuando todo nos es dado sin esfuerzo, el problema vendrá después, cuando no seamos capaces de hacer nada con nuestro intelecto sin ayuda. Perderemos nuestra condición de seres pensantes, pero ?qué más da?

    Especialmente me refiero a la capacidad de la IA y también de los correctores de ortografía. Si se acepta que me redacten un escrito que debería hacer yo, con mi cerebro, si se acepta que una máquina corrija mi ortografía (que yo tenía que tener presente), significa que estamos perdiendo el vínculo entre cerebro e idioma; la lengua es el primer producto de la capacidad de pensar. Pensamos conn las palabras.

    Esta pérdida, que según avancen estos «adelantos» será cada vez mayor, nos llevará a un futuro de analfabetos totales, incapaces de pensar por sí mismos, ya que todo nos lo da hecho ese invento tan bueno.

    En fin, cada cual elija lo que quiere.

  2. Lylo

    Estoy de acuerdo con ambos compañeros.

    Las máquinas están bien para trabajar con máquinas, es decir, para fabricar; pero, en temas humanos, a mí personalmente no me gustan nada.

    Si nos dejamos en la deriva de la elección de una máquina, iremos perdiendo poco a poco más inteligencia, destreza, capacidad de pensamiento y reflexión, conocimientos, etc. y por ende, perderemos más libertad porque nos haremos dependientes de todo ello.

    ¿Por qué tengo que darle instrucciones a una IA de lo que quiero redactar, cuando puedo hacerlo yo? Y, en el caso de no saber: APRENDER. Pero si dejamos que nos corrija y decida por nosotros ¿en qué nos quedamos?

    No; hasta ahora no utilizo nada. Me parece bastante triste.

    Que se utilice para avances tecnológicos, de máquina a máquina, etc. vale.. pero ya está.

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