La izquierda está distorsionando la verdad para poder socavar la libertad

El socialismo instala a España en '1984': si el partido te lo dice, «dos y dos son cinco»

Eng Vie 7·11·2025 · 6:50 4

El escritor británico George Orwell es famoso por dos novelas que son referencias claras a uno de los totalitarismos del siglo XX.

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La desvergüenza del comunismo al mentir y manipular

Orwell escribió ambas como una crítica al estalinismo, ya que él mismo fue miliciano de un partido comunista trotskista, el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), durante la Guerra Civil Española, pero al final lo que hizo fue escribir una descripción del comunismo en general, en especial de su cinismo y de su desvergüenza al mentir y manipular. En "Rebelión en la granja" (1945), Orwell representaba la revolución bolchevique como una revuelta de animales de granja, en la que un grupo de cerdos (simbolizando a los estalinistas) acababan traicionando a sus propios camaradas.

Esa novela era un reflejo de lo que él mismo vivió en España cuando los estalinistas del PCE, ayudados por agentes soviéticos, liquidaron al POUM, asesinando a su líder, Andreu Nin, mediante uno de los métodos de tortura favoritos de la Cheka soviética: arrancarle la piel a tiras al reo. Un método brutal que la Cheka ya utilizaba cuando Trotski era uno de los dirigentes de la Rusia bolchevique, por cierto, lo que demuestra que si apoyas métodos criminales contra tus enemigos, no debes descartar que tus rivales dentro de tus mismas filas acaben por aplicártelos a ti.

«Al final, el Partido anunciaría que dos y dos son cinco y habría que creerlo»

Sin duda, la novela más famosa de Orwell fue la última que escribió, "1984", una obra publicada en junio de 1949, unos meses antes de que la tuberculosis acabase con el escritor británico. En "1984", Orwell describe un régimen totalitario ficticio pero que claramente simboliza al estalinismo, en especial por sus costumbres de reescribir el pasado y mentir con descaro, utilizando el miedo y la violencia para sepultar la verdad. En el libro, el protagonista reflexionaba sobre la capacidad del partido único de esa dictadura para tergiversar la realidad:

"Al final, el Partido anunciaría que dos y dos son cinco y habría que creerlo. Era inevitable que llegara algún día al dos y dos son cinco. La lógica de su posición lo exigía. Su filosofía negaba no sólo la validez de la experiencia, sino que existiera la realidad externa. La mayor de las herejías era el sentido común".

Leyendo "1984" todo esto parece algo irreal, pero el estalinismo usó el lema "2+2=5" en su propaganda en 1931, en una forma de hacer creer a los trabajadores que con su entusiasmo todo era posible. En realidad, esas consignas abiertamente falsas servían para poner a prueba la fidelidad al partido: cualquiera que no quisiera ser defenestrado y ejecutado debería aceptarlas. La mejor forma de ascender en las dictaduras comunistas era admitiendo que el partido tenía siempre la razón, aunque un día dijeses una cosa y otro día dijese la contraria.

El «dos y dos son cinco» en los países democráticos

Los países democráticos creen estar a salvo de esos desvaríos totalitarios, pero no lo están. De hecho, hace ya décadas que la izquierda política ha probado su capacidad de tergiversar la realidad y distorsionar la verdad como en una dictadura, amenazando a todos aquellos que se atrevan a contradecir la mentira oficial dictada desde el pensamiento único. Tenemos claros ejemplos de "dos y dos son cinco" en las tesis abortistas de la izquierda, que niegan la evidencia científica sobre el inicio de la vida humana, dando a entender que las mujeres conciben seres no humanos o simplemente cosas. También podemos ver un "dos y dos son cinco" en la disparatada ideología de género, que pretende invalidar la biología afirmando que si un hombre se autopercibe como mujer, entonces todos deben decir que es una mujer si no quieren ser multados e incluso encarcelados.

La izquierda logró que una parte del centro-derecha aceptase esas tesis irracionales, unas veces por miedo al señalamiento y al acoso izquierdista contra los discrepantes, y otras veces por pura pereza argumental. Finalmente, en España estamos viendo las consecuencias de ese dócil acatamiento de la mentira, con un gobierno socialista que utiliza el engaño de forma sistemática, unas mentiras disfrazadas por el socialista Pedro Sánchez como "cambios de opinión", que por supuestos son aceptados por sus seguidores con una actitud acrítica propia de la dictadura comunista de Corea del Norte.

Un nivel de mentiras como el de la propaganda soviética

Esa política del "dos y dos son cinco" porque lo dice el partido la vemos de forma cotidiana en ruedas de prensa del gobierno en las que una ministra miente una y otra vez con absoluto descaro, y también en las declaraciones de miembros del gobierno que tergiversan informes de la Guardia Civil para dar a entender que dicen lo que no dicen, confiando en que el grueso de sus seguidores ni siquiera se molestará en leerlos para comprobar si es cierto o no.

Actualmente, y con esta estrategia de engaño sistemático, el gobierno de coalición de socialistas y comunistas ha adoptado unas formas cada vez más parecidas a las de la dictadura soviética, asumiendo la idea de que el líder siempre tiene la razón, aunque diga una cosa y después la contraria, y demonizando a la oposición parlamentaria, a los jueces y a los medios independientes por atreverse a decir que dos y dos son cuatro, desafiando las consignas del partido.

Defender la verdad es defender la libertad

Es precisamente en esta cuestión en donde podemos ver más claramente la deriva autoritaria del socialismo español: si la verdad no existe, entonces la libertad será esclavitud y la ignorancia será la fuerza, como en "1984". Es el viejo sueño de todos los totalitarios: que el pueblo se trague sus mentiras y asuma lo que el poder diga sin ningún cuestionamiento, mirando mal y señalando a todo el que se atreva a disentir. En estos agitados tiempos, igual que hace un siglo, defender la libertad implica defender también la verdad, que es el mejor dique contra cualquier forma de totalitarismo.

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Foto: PSOE.

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Comentarios:

  1. calatravo

    Buenos días,

    «Veritas vos liberabit», como dice Juan. De ahí el empeño de cualquier totalitarismo de destruir la verdad y sustituirla por la mentira.
    Y no es sólo propaganda, son años y años, y aún más años, de degradación de la educación y el modelado de una sociedad acrítica y apática.
    Estamos empezando a recoger lo sembrado. Nos vamos a hartar.

  2. Lunaa

    Elentir: A veces has hablado en tu blog de los sesgos ideológicos, un tema que por regla general es bastante desconocido y que conviene analizar un poco, incluso dentro del conjunto más amplio de los sesgos cognitivos. Gracias por divulgar ese tema que ayuda a comprender muchas cosas.

    «Dos mas dos igual a cinco» es el enunciado más descriptivo de un mecanismo que las izquierdas han usado desde antiguo y el socialismo en concreto desde siempre. Elevar una proposición que altera la realidad en cualquier contexto que justifique ese cambio ( pongamos por caso un hipotético cambio climático), dejar a nuestras neuronas algo comatosas por no cortocircuitar ante algo en que larealidad choca con lo enunciado y valerse luego del sesgo de confirmación para que lo asimilemos.

    El sesgo cognitivo de confirmación es la alta probabilidad de que nuestra mente valide aquello que refrende una hipótesis, cuanto más controvertida o dudosa, más se aceptan confirmaciones poco consistentes. Por él hay quien cree que el templo de Stonehenge lo levantaron extraterrestres. Y muchos otros seguirán manteniendo hasta su defunción que se abrió un agujero de 2+2=5 en la capa de ozono porque usábamos unos propelentes en aerosoles y encima se cerró cuando cambiamos ese gas. Y claro, salvamos el planeta.

    ?A qué asimilo este planteamiento y sesgos? Pues claramente a las supersticiones. Pasar por debajo de una escalera trae mala suerte, comer carne ataca al planeta. Romper un espejo trae mala suerte, el coche eléctrico buen karma porque todo está relacionado. El supersticioso quiere llegar a lo que no podemos conocer o dominar bien y a menudo atribuye cualidades para hacerlo a brujos, videntes, chamanes y robaperas porque el entorno habitual no alcanza a explicaciones que quiere conocer.

    Por ser los hombres sociables por naturaleza queremos tener sentimientos comunes, un ideario compartido y tanto retos como resultados que alcanzar juntos. Como esa cosa que nos gobierna descarta lo que el patriotismo, el legado ancestral, la fe religiosa o idiosincrasia y cultura suponen en la España real, han de poner sintéticos que parezcan algo y que llenen el vacío creado… ! De vacío!. Y así nos encontramos con un deshielo completamente anticientífico* que vale más y preocupa más que la humanidad misma de nuestros hijos en gestación.

    Nunca he creído en el horóscopo y me parece una brutal tontería que una persona no se ha de plantear por no perder el tiempo que entregar a algo fructífero de verdad. Si la situación de los astros influye sobre los sucesos, lo hace en un modo que la ciencia sólo percibe en algunos aspectos y muy poco. No es capaz de averiguarse si tendremos un buen día en amores o malo en negocios.En definitiva, si no entramos en planteamientos chorras, si no aceptamos lo que es evidentemente falso es visión muy recortada de una realidad amplísima, no tendremos que confirmar que los burros vuelan y no habrá efectos del sesgo mencionado.

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    *Lo de que la teoría ( o dogma) del deshielo polar no lo discutais conmigo, hacedlo con Arquímedes si os atrevéis, explicadle porqué su principio – obsoleto, antiguo – falla tanto, cómo el hielo hace subir el nivel de los mares y océanos cuando se deshace, aunque su volumen disminuya. Me da igual si entra a discutir un científico de la NASA o un pelopincho activista mientras mantenga el rigor científico que hará que avancemos muchos milenios al mostrar un «final de Arquímedes» que sea más cierto que lo que venimos comprobando desde que él dijo lo que dijo.

  3. isanchezgil

    Toda esta temática de la neolengua, y de las creencias en las más variadas chorradas, como el horóscopo, me ha recordado un libro de 2004, que, aunque tiene veinte años, muestra claramente a dónde estamos llegando por falta de una educación/formación cada vez más degradada.

    Se trata de «El suicidio de Occidente. La renuncia a la transmisión del saber», de Alicia Delibes. En él habla de la evolución de la educación desde la Revolución Francesa a nuestros días, comparando sistemas educativos y describiendo la degradación que se ha venido produciendo a lo largo de dos siglos: XIX y XX. La situación ahora, en el primer cuarto del siglo XXI, evidencia la situación a que hemos llegado, cuando la mayoría de los políticos, de 50 años para abajo, son gente iletrada, con una falta total de conocimientos de todo tipo, y faltos también de la formación que les habría llevado a tener valores, además de conocimientos.

    Por eso les es tan fácil decir 2+2=5. Porque casi todos los actuales votantes y los futuros, adolecen de algo tan simple como los conocimientos que les impedirían distinguir verdad y libertad, de la faramalla wokista que actualmente reina por todas partes. Y de todo ello quién se aprovecha?

    Respuesta: los tiranos de todo tipo que campan por todo el globo terráqueo.

    P.S. El libro de Alicia Delibes tiene reedición: 2024, Ediciones Encuentro, por si a alguien le interesara.

  4. FaramirGL

    El socialismo tiene tres elementos esenciales, presentes en todos sus partidos, sindicatos y organismos:
    – La mentira.
    – El robo.
    – La revolución (conquista permanente del poder).

    El socialismo NO PUEDE EXISTIR sin la mentira.

    Por eso, entre otras cosas, nunca habrá un socialismo democrático.

    Y, también por eso, la democracia liberal es inviable. Los liberales y sus constituciones no tienen la fuerza legal, y mucho menos moral, de impedir los continuos abusos socialistas y su intención descarada de imponernos una dictadura «del pueblo».

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