Irán está viviendo una nueva ola de protestas contra la dictadura islamista de Alí Jamenei, el sucesor del siniestro Ruhollah Jomeini.
Ese régimen antidemocrático está recurriendo a la violencia para reprimir esas protestas, como tiene por costumbre. Una vez más, es curioso observar el silencio de muchos en Occidente, en especial la ausencia de comentarios sobre esas protestas y sobre esa represión por parte de quienes presumen de feministas, de defensores del colectivo LGTB y de laicistas, dándonos todo el día la tabarra con esos discursos en un Occidente donde hay más igualdad y más libertad religiosa que en ninguna otra parte del mundo, pero nunca critican a un régimen teocrático islámico radicalmente misógino y que ahorca a los homosexuales.
¿Cuáles son las causas de ese silencio cómplice? No cabe descartar causas económicas: el dinero compra muchas voluntades e Irán es uno de los principales productores de petróleo del mundo, de modo que su dictadura tiene recursos para financiar a propagandistas sin escrúpulos más allá de sus fronteras. No obstante, no debemos descartar las causas ideológicas. La dictadura iraní es una acérrima enemiga de Occidente y por eso una parte de la izquierda calla ante sus crímenes: porque los ayatolas iraníes vienen siendo sus aliados estratégicos en su campaña de odio contra la cultura occidental, y la extrema izquierda ya ha demostrado estar llena de gente sin vergüenza y sin escrúpulos.
También hay razones geopolíticas: la dictadura iraní es una gran aliada de las dictaduras de Rusia, China y Venezuela, unos regímenes antidemocráticos que tienen muchos partidarios entre la extrema izquierda occidental. A eso debemos añadir un hecho aún más influyente para muchos: la dictadura de Jamenei es una acérrima enemiga de Estados Unidos e Israel, dos democracias por las que la extrema izquierda siente un odio patológico por el que es capaz de echarse a los brazos de cualquier régimen criminal que se oponga a esos dos países. Es el odio que explica el hecho de que el gobierno socialista de Pedro Sánchez tenga contactos con Irán pero no con Israel.
Relacionado con lo anterior está un odio compartido por muchos. La dictadura iraní es uno de los mayores promotores mundiales del antisemitismo. Su odio contra el pueblo judío y contra el único Estado judío le ha llevado a financiar durante décadas a grupos terroristas islamistas como Hezbolá y Hamás, la organización criminal que perpetró el ataque genocida del 7 de octubre de 2023 contra Israel, la mayor masacre sufrida por el pueblo judío desde el Holocausto, una orgía de crimen y terror que torturó, asesinó y violó de forma atroz a hombres, mujeres, niños y bebés por el mero hecho de ser hebreos.
Ese antisemitismo, que tuvo al zarismo y al nacional-socialismo como sus principales promotores en el siglo XX, es hoy una de las causas más fuertes (y odiosas) de la alianza estratégica entre la extrema izquierda y el islamismo, que son los nuevos nazis del siglo XXI. Ese odio a los judíos es el motivo por el que la extrema izquierda occidental no sólo no condenó el ataque genocida de Hamás contra Israel, sino que incluso lo justificó, mostrando más simpatía por unos asesinos terroristas que por civiles desarmados cuyo único "crimen" era ser judíos.
Si Irán fuese un país democrático de mayoría judía, bastaría cualquier excusa para que hoy hubiese manifestaciones en Occidente contra él, igual que las ha habido por el hecho de que Israel no se dejase matar por los terroristas de Hamás y respondiese a su ataque con una campaña para liberar a las personas secuestradas por Hamás, en una de las guerras urbanas con menos proporción de civiles muertos de la historia, a pesar de los bulos que algunos difunden. Pero Irán es una dictadura islamista y eso lo cambia todo para la izquierda antisemita y para sus aliados musulmanes. Por eso no les vemos ni les veremos manifestándose contra los crímenes de esa dictadura.
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Foto: @es_Khamenei.
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Comentarios:
isanchezgil
Es precisamente esa mentalidad dúplice lo que hace tan odiosa a esta gente. Mucho hablar de «los pobres de la tierra» del «maltrato a las mujeres por los machistas» y, cuando hay que enfrentarse de verdad a todo ese atajo de asesinos canallas, que tienen sojuzgados a sus pobres y a sus mujeres, entonces nos callamos como pu..as.
Sobre todo, y en este caso concreto, las mujeres que hemos plantado cara al verdadero machismo (que había mucho en los años 70) desde que éramos jovencitas, nos ofenden éstas pájaras que están ahí, con toda su ignorancia y analfabetismo, despotricando contra los machirulos, y haciendo leyes injustas, mientras toleran que estos ayatolas y sus secuaces maten a palos a una muchacha por no ponerse el velo…. en fin, no quiero poner por escrito lo que se me ocurre en este momento.
23:35 | 2/01/26
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