Por Kurt Hofer
Traducción de Francisco José Contreras
La Nueva Derecha está inmersa en una guerra de memoria histórica. Pensadores seminales de la Nueva Derecha, como Rusty Reno o Yoram Hazony, sostuvieron que el paradigma conservador post-Guerra Fría se caracterizaba por una preferencia del internacionalismo sobre el nacionalismo y por la protección del “orden liberal” de posguerra en detrimento del Estado-nación. Reno y Hazony también arguyeron que esta preferencia por el globalismo y el antinacionalismo se basaba en el temor de que el “nacionalismo” auguraba inevitablemente el retorno del fascismo. Sostuvieron elocuentemente que ya era hora de superar ese tabú -especialmente por parte de la derecha- y atreverse a usar el nacionalismo como instrumento de consolidación y cohesión política. En 2019, el año de la publicación del libro de Reno El retorno de los dioses fuertes, esa afirmación parecía de sentido común para muchos conservadores. Hoy, en 2025, con Yoram Hazony reconociendo la necesidad de dejar claro que la derecha tiene verdaderamente un problema de antisemitismo, vuelven a tener máxima relevancia las lecciones de la II Guerra Mundial para los conservadores. Las viejas guerras de memoria de la derecha han retornado.
Creo que el conflicto tiene tanto aspectos generacionales como ideológicos. Pero se resume en lo que llamaré “memoria viva”. Hay, de hecho, dos tipos de “memoria viva”. El primero son las vivencias de los propios testigos. El segundo se basa en el testimonio de los testigos. Mi abuelo, nacido en Alemania, tenía 18 años en 1945. Yo nací en 1985, cuando mi abuelo estaba en la cincuentena. Siempre será, y siempre fue, un viejo a mis ojos, pero no estaba para nada en el umbral de la muerte durante mi infancia y adolescencia. A través de él fui testigo -o, mejor dicho, testigo de un testigo ocular- de los horrores de la II Guerra Mundial.
Mientras meditaba la incisiva pieza de Rod Dreher sobre la controversia de Nick Fuentes (“Nick Fuentes: Political Punk”), comprendí que la guerra civil de la Nueva Derecha sobre el apoyo norteamericano a Israel y la distinción entre antisemitismo y crítica legítima a ese país era un conflicto tanto ideológico como generacional. Lo que me separa de los agitadores de la Nueva Derecha “aspirante” como Nick Fuentes es una década (más o menos) de edad; lo que me separa de boomers de la Nueva Derecha “establecida” como Hazony o Reno es poco más de dos décadas.
A ojos de la izquierda siempre fui el opresor: un varón blanco heterosexual. Lo que es MÁS sorprendente es que, desde la perspectiva cada vez más estridente de la Nueva Derecha, estoy convirtiéndome en lo mismo. Es decir, a los 40 años, soy un carroza modelado mayormente por boomers aún más carrozas que me habrían inculcado la obsesión sobre el legado de la Segunda Guerra Mundial. ¿Sería Fuentes tan frívolo sobre el Holocausto si fuera diez años mayor y su propio abuelo le hubiese contado los horrores del régimen nazi en sus años formativos? Cuando yo fui adolescente, todavía quedaban algunos testigos presenciales de la II Guerra Mundial, como mi abuelo; cuando Fuentes fue adolescente, todos habían muerto. Punto.
La diferencia no es insignificante. Yo alcancé a ver las brasas de la II Guerra Mundial; Fuentes sólo vio sus cenizas ya apagadas. Mi hogar civilizacional no había estado quemado, pero el olor a quemado todavía estaba allí. En el de Fuentes no quedaba ya nada de eso. Lo que esto significa en la práctica es que él puede frivolizar y burlarse del Holocausto y la II Guerra de una forma que yo simplemente no puedo. E incluso si pudiera, no querría, pues una actitud así sería una profanación de la tumba de mi abuelo y un insulto a su memoria.
Nick Fuentes y su pandilla piensan que se ha terminado la era de las disculpas. No por casualidad, pertenecen también a la era en la que la “memoria viva” -la conexión con testigos oculares y testigos directos de estos- se ha interrumpido. La gran ironía, por supuesto, es que los portavoces boomer de la Nueva Derecha, como Yoram Hazony y Rusty Reno, fueron los primeros en argumentar que la culpa occidental sobre los horrores de la II Guerra Mundial había ido demasiado lejos y que un retorno de los “dioses fuertes”, parafraseando a Reno, era de rigor. Ahora esos que ayer eran líderes de la derecha disidente están convirtiéndose rápidamente en reaccionarios a ojos de una Generación Z cada vez más pugilística y nietzscheana. El futuro del populismo Trumpista y del nacionalismo “America First” está en la cuerda floja: ¿Podrá la Nueva Derecha contener las fuerzas que, nacidas de frustraciones legítimas, catalizaron su propia aparición (sin perder por ello su credibilidad como movimiento político disruptivo) o implosionará bajo el dictado de los fanáticos como Fuentes, que buscan aplicar en la derecha una depuración ideológica de los elementos insuficientemente revolucionarios?
Es decir, ¿veremos un retorno de los dioses fuertes o un retorno de los dioses malos? Sólo el tiempo lo dirá.
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Kurt Hofer es doctor en literatura española. Sus escritos se pueden encontrar en el substack "Killing Enchantment".
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Foto: Viborg. Estatua "Fackelträger" (1939), de Arno Breker.
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Comentarios:
AlbertoAG
Aquí hay algunas cosas necesarias de comentar:
1-En EEUU, el Partido Republicano tiene que pensar qué va a ser de ellos después de Donald Trump, pues realmente no falta mucho tiempo para que se acabe su mandato. Estarán en la disyuntiva de continuar con lo MAGA o distanciarse de eso dando más peso a otras corrientes como el paleolibertarismo. En caso de continuar con lo MAGA, lo MAGA tendrá que evolucionar dando más peso a los valores conservadores o degenerará en un movimiento que tiene como modelo a tipos como Nick Fuentes.
2-En la derecha es necesario siempre tratar de eliminar las contaminaciones ideológicas de origen izquierdista. Por ejemplo, considero que la derecha española ha sufrido contaminaciones ideológicas con elementos jacobinos y falangistas que es necesario eliminar.
3-La visión que uno tiene de las cosas depende tanto de lo que le transmiten las generaciones anteriores de la propia familia como de las propias vivencias y de las fuentes de información que uno recibe. Esto es lo que da la heterogeneidad al pensamiento político del conjunto de la población, aunque dicha heterogeneidad esté limitada entre las opciones políticas igual de limitadas.
Dicho todo esto, solo queda decir que en la derecha estamos en un buen momento, pero a la vez complicado, por lo que más que nunca tenemos que tener claro nuestros principios y no desviarnos, pues de lo contrario la izquierda volverá a ponernos el yugo.
10:22 | 8/02/26
isanchezgil
Por mi avanzada edad, y por haber vivido en la dictadura del General Franco los primeros 29 años de mi vida, tengo que decir que las primeras noticias que llegaron a mi conocimiento sobre las atrocidades cometidas en el Holocausto, fue a través del cine, en concreto la película Éxodo, que a España llegó en 1962, y la correspondiente obra de León Uris, que se publicó en aquellas fechas.
Con anterioridad, la censura había impedido que se supiera nada sobre el tema. Mis padres, que nos contaron su versión personal de la Guerra Civil y sus consecuencias (mi padre nunca habló de su actividad en el frente), nunca nos contaron todo este horror, porque no nos llegó a España coetáneamente. Pero ya 1960 supuso la llegada de la «dictablanda», con la relajación de todos los controles y, por tanto, la posibilidad de enterarnos mucho mejor de lo que ocurría en el mundo exterior.
Sin embargo, ahora, habiendo visto mucho y leído mucho sobre el tema, me asombra el adanismo de las nuevas generaciones, que no tienen una experiencia directa de los últimos 50 años del siglo XX y, por tanto, en muchos casos lo consideran exageraciones, o, en el mejor de los casos, como algo que pasó hace mucho tiempo y que no nos afecta. Es una postura que sirve, muchas veces, de semillero del antisemitismo, azuzado por esta izquierda de Iones Belarras, Irenes Montero y Pablelenin Iglesias, que es igual de analfabeta que sus congéneres, pero se las dan de sapientes en las relaciones del mundo árabe con Israel.
Una pena.
20:31 | 8/02/26
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