Hay políticos que dice ser demócratas pero que tienen una visión totalmente distorsionada y falsa de lo que es una democracia.
Ayer, en un nuevo intento de distraer a la gente de los escándalos de corrupción y de la incompetencia de su gobierno, Pedro Sánchez presentó una nueva herramienta de control de las opiniones denominada "HODIO" (Huella del Odio y la Polarización). Una vez más, el dirigente socialista atacó a las redes sociales, un foro público que no le gusta porque en ellas se difunden opiniones libremente y sin censura, y muchas de esas opiniones son desfavorables a su gobierno. Sánchez tuvo el cinismo de afirmar: "Si el odio ya es peligroso, las redes sociales lo han convertido en un arma de polarización masiva. Un arma fácil de encontrar y de utilizar. Y extremadamente lucrativa para algunos".
Eso lo dice un gobierno aliado con Bildu, un partido de ultraizquierda que no condena el terrorismo, y que también está aliado con otros partidos de extrema izquierda que no han condenado la invasión rusa de Ucrania ni en ataque terrorista de Hamás contra Israel. Sánchez depende también del apoyo de los separatistas (partidos que promueven el odio a España) para mantenerse en el poder. En los últimos años, el gobierno y sus aliados se han convertido en una fuente constante de ataques a la oposición, a los medios libres, a los jueces, a la corona y a los católicos; es también el gobierno más antisemita de Europa, que ha llegado a hacer cosas tan salvajes como promover la violencia para reventar una etapa de La Vuelta a España, dejando 22 policías heridos, simplemente porque participaba un equipo israelí.
Ver a ese gobierno quejándose del odio y de la polarización es como ver a un nazi quejándose del racismo. Lo que hace Sánchez es una colosal exhibición de cinismo, y con ella hace algo más: revelarnos su idea de la democracia. En una sociedad democrática, quienes deben vigilar la acción del gobierno son los ciudadanos, los medios y los jueces. Somos nosotros los que debemos fiscalizar lo que el gobierno hace con nuestro dinero y con el poder que le hemos dado.
Por el contrario, Sánchez se arroga el derecho de vigilarnos a los ciudadanos, fiscalizando nuestras opiniones en las redes sociales, en un intento de amedrentarnos para que no nos atrevamos a alzar la voz contra la corrupción y los abusos de su gobierno. Sánchez está utilizando el poder coactivo del Estado para meter miedo a los españoles, para que la gente no se atreva a decir nada que pueda contrariar al gobierno, por temor a que puedan ser señalados y sufrir represalias por ello. Así es como funciona el poder en dictaduras como la China comunista, un régimen totalitario al que Sánchez ha elogiado sin ningún disimulo y que tiene al dirigente socialista español como su principal aliado -o tal vez sería mejor decir quintacolumnista- en la Unión Europea.
En esa China que tanto le gusta a Sánchez los ciudadanos son detenidos por sus opiniones, por el mero hecho de decir cualquier cosa que resulte incómoda para un régimen de partido único que ostenta el poder en ese país desde 1949 sin haber convocada nunca unas elecciones libres y violando los más elementales derechos humanos. "HODIO" es un ejemplo más de que Sánchez quiere convertir España en China, en un país en el que el gobierno vigila las opiniones de los ciudadanos, justo al revés de lo que debe ocurrir en una democracia. Por supuesto, Sánchez puede tener clara una cosa: muchos no le tenemos ningún miedo y vamos a seguir diciendo muy alto y claro lo que él no quiere leer ni escuchar. España es una democracia y no vamos a permitir que un aprendiz de dictador nos diga lo que podemos opinar y lo que no.
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Imagen: Grok.
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Comentarios:
isanchezgil
En ese mismo discursito, además de quejarse del «odio» en general, se quejaba de que no se puede salir a la calle sin oir insultos por doquier, y es ahí donde le duele, porque, efectivamente, en cuanto pone un pie fuera de su casa, recibe andanada tras andanada de toda clase de epítetos que, en su mayoría, aciertan en la calificación. No es «odio», es decirle claramente quién es y lo que es.
Por eso se rodea de guardaespaldas, y, peor aún, usa la mitad de la policía (que debería encargarse de los delitos que se cometen por su culpa) para que tenga lejos al público que le explica lo enormemente sinverguenza y cínico de su proceder.
Sánchez, no seas quejica, vete ya!
12:40 | 12/03/26
Flanker
Ojo con este psicópata narcisista en grado enfermizo.Le doy la razón a lo que Abascal dijo hace mucho: lo peor de Sánchez está por llegar.
Llevo ya bastante tiempo diciendo que puede que no haya elecciones cuando toque legalmente en 2027.
Llamémosle atentado de falsa bandera o simplemente lo que ya hizo esa secta mafiosa antes de la guerra civil, han pasado noventa años pero el partido socialista es el mismo, no ha cambiado en su esencia maligna. Ya no aceptan estar fuera del poder y avivarán activamente todo lo que se les ocurra para no perder la poltrona, incluyendo la payasada del miedo a que gobierne lo que llaman torcidamente ultraderecha…
23:10 | 12/03/26
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