El cambio que ha propuesto favorecería a la dictadura comunista de Pekín

Pedro Sánchez no pide derechos humanos en China pero propone una medida que debilitaría a las democracias en la ONU

Eng Lun 13·4·2026 · 19:04 1

El presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, está en su cuarta visita oficial a la dictadura comunista de China en cuatro años.

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Actúa como un embajador de Europa sin que la UE le haya autorizado a ello

En esta visita, Sánchez ha adoptado un discurso en el que adopta el papel de embajador de la Unión Europea, a pesar de que esta organización no le ha asignado estan función. De hecho, en Bruselas el acercamiento entre el gobierno español y China causa recelos, pues Sánchez ha ignorando a la UE en materias como la influencia de empresas chinas en redes telefónicas. En septiembre de 2024, estas discrepancias entre Bruselas y Madrid se plasmaron en críticas a Sánchez por debilitar la posición europea frente a China en materias como los aranceles a los coches chinos.

Sánchez pretende favorecer las inversiones chinas en España en un momento en el que las inversiones extranjeras caen en nuestro país, un fenómeno que cabe atribuir a unas recetas económicas con una fuerte carga ideológica. España es el único país democrático con ministros comunistas, y la influencia de la extrema izquierda es especialmente fuerte en un gobierno cuya debilidad parlamentaria le ha impedido aprobar ni un solo presupuesto en estos tres años de legislatura. Hace poco, la OCDE señaló que el sistema tributario español penaliza a los creadores de riqueza y empleo. Así mismo, el afán del gobierno por intervenir empresas privadas para colocar a personas ideológicamente afines genera inseguridad y desconfianza entre los inversores.

El silencio de Sánchez sobre las violaciones de derechos humanos en China

Ese intento de Sánchez de que el gigante asiático llene el hueco que dejan los inversores occidentales se está desarrollando en unas visitas oficiales sobre las que el gobierno español no ofrece información detallada, una opacidad que genera lógicas sospechas sobre la relación de Sánchez con China, un régimen autoritario de partido único instaurado en 1949, que nunca ha celebrado elecciones libres y que incurre en graves violaciones de derechos humanos sobre las que Sánchez no ha hecho ninguna declaración ni en éste ni en anteriores visitas oficiales. Una actitud acrítica hacia China que contrasta con sus constantes críticas contra países democráticos como Israel y Estados Unidos.

Sánchez propone un cambio en la ONU que favorecería a la dictadura de Pekín

El silencio de Sánchez sobre los abusos de la dictadura comunista de China quedó plasmado hoy en una conferencia del dirigente socialista español en la Universidad Tsinghua, en Pekín, en la que no hizo ni una sola mención a los derechos humanos, como si fuesen un tema tabú. Tampoco propuso reformas democráticas en China. Sin embargo, Sánchez propuso cambios en la ONU que favorecerían a Pekín y a otras dictaduras, otorgándoles más peso en la toma de decisiones a pesar de no respetar los principios fundamentales de esa organización y, particularmente, la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Durante su conferencia, Sánchez afirmó: "si el multilateralismo quiere seguir siendo útil, tiene que cambiar y reflejar mejor los equilibrios de poder y las sensibilidades del mundo actual. No podemos permitir que el pasado asfixie el futuro de los organismos multilaterales. Por eso pienso que Occidente debe renunciar a parte de sus cuotas de representación en favor de la estabilidad global y la confianza de los países del sur". A continuación, Sánchez afirmó: "debemos transformar cuanto antes las Naciones Unidas con una Asamblea General mucho más fuerte, con un Consejo de Seguridad más representativo y con un sistema de toma de decisiones más democrático en el que todas las regiones tengan de verdad voz y voto".

En Asia hay dos democracias plenas y en África sólo hay una

Si nos atenemos a los datos publicados en el Índice de Democracia de The Economist Intelligence Unit (EIU), actualmente el 42,5% de los países son democracias, y sólo el 15% son democracias plenas. Esos países concentran al 45% de la población mundial. En los demás casos nos encontramos con regímenes autoritarios (39,2%) o regímenes híbridos (15,7%). La China comunista está entre los regímenes autoritarios, mientras que la China libre (Taiwán, no reconocida por España y a la que Sánchez no ha visitado nunca) figura entre las democracias plenas, ocupando el 15º puesto de la lista (España está en el puesto 22º).

Europa tiene 9 de cada 10 de los países mejor clasificados en ese índice. Concretamente, Europa Occidental tiene alguna de las mejores democracias plenas de esa clasificación. Países que comparten la cultura occidental, como Australia y Nueva Zelanda, también están situados en puestos notables como democracias plenas. En África y Asia, la amplia mayoría de los países tienen regímenes autoritarios. En Asia sólo hay dos democracias plenas: Japón y Taiwán (hasta 2023 también lo era Corea del Sur). En África sólo hay una democracia plena: Mauricio.

La propuesta de Sánchez perjudicaría a los países democráticos

Teniendo en cuenta sus principios fundacionales, lo lógico sería que ONU primase los principios democráticos a la hora de conceder acceso y voto a sus miembros, pues de lo contrario se corre el peligro de que los regímenes autoritarios acaben imponiendo su agenda en la organización. La reforma que propone Sánchez primaría la población, sin tener en cuenta el respeto por la democracia, lo cual no favorecería a los habitantes de los países sometidos a regímenes autoritarios, sino que sólo serviría para que éstos se consolidasen. Esa reforma blindaría a dictaduras como China y perjudicaría a los países democráticos, restándoles peso e influencia en la ONU. En este sentido, más que un papel de embajador europeo en China, Sánchez parece estar haciendo el papel de embajador chino en Europa, favoreciendo los intereses de un régimen antidemocrático y que no respeta los derechos humanos.

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Foto: La Moncloa. El presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, estrechando la mano del dictador comunista chino Xi Jinping el 11 de abril de 2026, durante la visita del dirigente socialista español a China.

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Comentarios:

  1. isanchezgil

    Es patético ese esfuerzo por parecer que habla en nombre de la ONU, y que es el hombre íntegro que se enfrenta a Trump, «aunque no tengamos bombas atómicas».

    Este mequetrefe, que no consigue aquiescencia ni entre los europeos, ni, por supuesto por parte de los americanos USA, quiere dárselas de gallito y defensor de los pobrecillos palestinos y es solamente un lamec..los de los chinos, de los rusos, o de los múltiples terroristas musulmanes, que son quienes le ríen las gracias, haciéndonos quedar a los españoles y a España a los pies de los caballos.

    Sus propuestas para la ONU son como sus leyes para los españoles, a fastidiarnos todo lo que pueda.

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