La visita del Papa León XIV a España está dando lugar a algunos fenómenos curiosos que no sé muy bien cómo calificar.
Ayer, Enma López Araújo, concejala del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, nacida en Vigo, de 43 años de edad y que lleva militando en el Partido Socialista desde que tenía 16, publicó este mensaje en Twitter:
"Nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano". León XIV. Qué emocionante ha sido la mañana de hoy. ¡Qué necesario es el humanismo cristiano es estos tiempos!
"Nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano". León XIV.
Qué emocionante ha sido la mañana de hoy. ¡Qué necesario es el humanismo cristiano es estos tiempos! pic.twitter.com/AisiF5JBto— Enma López (@EnmaLopez) June 7, 2026
Yo soy cristiano y creo en los milagros, y desde luego sé que el Señor es capaz de hacer que una persona abra los ojos y cambie de vida, pero me resulta extraño que una concejala de un partido que defiende planteamientos inhumanos y anticristianos (como por ejemplo atrocidades como el aborto y la eutanasia, promovidas activamente por el PSOE) ahora abrace sinceramente el humanismo cristiano.
En enero de 2023, en un programa del canal La Sexta, Enma López Araújo menosprecio el rechazo al aborto calificándolo como "una moral de hace 200 años". A decir verdad, creo que se quedó corta. Defender la vida de los más inocentes e indefensos no es una moral de hace 200 años, sino mucho más antigua. La Iglesia Católica viene defendiendo esa moral desde su fundación hace casi 2.000 años. Rechazar el asesinato de inocentes es tan antiguo como rechazar cualquier otro crimen, y no veo qué problema hay en que ese rechazo no sea algo novedoso.
De hecho, ese humanismo cristiano que López Araújo elogia ahora es precisamente el que nos anima a muchos a rechazar la atrocidad del aborto provocado (el acto cruel e inhumano de matar y descuartizar a los miembros más débiles e indefensos de nuestra propia especie), incluido el Papa León XIV, que en abril de este mismo año afirmó:
"La Iglesia Católica ha enseñado consistentemente que cada vida humana, desde el momento de la concepción hasta la muerte natural, es sagrada y merece ser protegida. En efecto, el derecho a la vida es el fundamento mismo de todos los demás derechos humanos. Por esta razón, sólo cuando una sociedad salvaguarda la santidad de la vida humana florecerá y prosperará".
En mayo del año pasado, en su primer discurso ante el cuerpo diplomático acreditado en la Santa Sede, León XIV ya había afirmado: "nadie puede eximirse de favorecer contextos en los que se tutele la dignidad de cada persona, especialmente de aquellas más frágiles e indefensas, desde el niño por nacer hasta el anciano, desde el enfermo al desocupado, sean estos ciudadanos o inmigrantes".
Yo no descarto que esa mujer haya cambiado de opinión. Desearía sinceramente que así fuese, porque la verdad y el amor de Dios tienen un efecto liberador en las personas, y se lo deseo de corazón a todo el mundo, sin ninguna excepción. En honor a la verdad, hay algo que no se puede negar: la defensa del aborto es radicalmente incompatible con el humanismo cristiano, igual que lo es cualquier otro crimen contra seres humanos inocentes e indefensos. No es posible creer sinceramente en el humanismo cristiano y despreciar los derechos humanos los bebés por nacer como el PSOE viene haciendo desde hace décadas.
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Foto: Vatican News. El Papa León XIV bendiciendo a un bebé en Madrid.
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