Al cumplirse dos meses del inicio de esa invasión migratoria marroquí

La táctica de Sánchez para tapar la invasión de Ceuta es la misma que usó con Adamuz

Eng Jue 1·10·2026 · 6:52 1

Este miércoles se cumplieron dos meses del inicio de la invasión migratoria marroquí de Ceuta el pasado 30 de julio.

Las mentiras del gobierno de Sánchez sobre el número de intrusos que seguían en Ceuta
El escandaloso escupitajo de Sánchez en las tumbas de los 46 muertos de Adamuz

Miles de intrusos que llegaron con esa invasión aún siguen en Ceuta, aprovechándose de la permivisidad y de la complicidad del gobierno de Pedro Sánchez con un asalto del que hoy sabemos que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) dio aviso en los días previos, pero La Moncloa decidió ignorarlo, en el marco de una política de servilismo hacia Marruecos iniciada tras el espionaje de Marruecos a Sánchez en 2021, con la extración de cuantiosa información de su teléfono móvil. Un caso sobre el que el gobierno nunca ha querido dar explicaciones.

Leyendo muchos medios de comunicación españoles cuesta creer que esa invasión se inició hace sólo dos meses y de que sus efectos todavía continúan, complicando bastante la vida de los vecinos de Ceuta y haciendo que muchos de ellos, especialmente los más vulnerables, tengan miedo a salir a la calle. Ceuta ha desaparecido de muchas portadas, como si eso ya no interesase. El foco se ha desplazado de los campamentos ilegales instalados por los inmigrantes marroquíes que llegaron con esa invasión a la acampada ilegal instalada hace unos días por la extrema izquierda en la Puerta del Sol de Madrid. Una acampada ilegal tapa a otra, y ambas, casualmente, son toleradas por el gobierno.

Tal vez los que hayan llegado hasta aquí hayan pensado que voy a esbozar los detalles de un plan maestro de Sánchez para distraer a la opinión pública. Lamento decepcionarles. No hay plan maestro. Sánchez resiste en el palacio de La Moncloa saltando de una improvisación a otra; por eso hablo de táctica y no de extrategia. Este gobierno, que sigue en el poder tras haber perdido la mayoría parlamentaria que aseguró la reelección de Sánchez, se conforma con ir tirando día a día. El socialismo español está con el agua al cuello con casos de corrupción e incluso con prácticas mafiosas de las cloacas del PSOE, que se aliaron con narcotraficantes para atacar una jueza, un asunto de máxima gravedad pero al que los informativos de Televisión Española, controlada por el gobierno, no le han dedicado ni diez segundos.

La táctica que Sánchez aplica para tapar la invasión de Ceuta es la misma que ya aplicó para tapar el accidente ferroviario de Adamuz, con 46 muertos. Ocurrió el 18 de enero de este mismo año, pero se ha perdido ya en la memoria de muchos españoles como si hubiese ocurrido hace dos décadas. Sánchez montó un escandaloso mitin socialista en el Congreso para taparlo y para eludir su responsabilidad en ese accidente. Ya expliqué entonces en qué consiste esa táctica: un chapuzón de fango para evitar que se note su suciedad extendiéndola a todo el mundo, utilizando la tribuna del Congreso para atacar a sus rivales políticos y a los medios de comunicación críticos con el gobierno.

Lamentablemente, Sánchez tuvo cierto éxito echando barro sobre el accidente de Adamuz. El asunto ha sido prácticamente olvidado por muchos medios de comunicación. De hecho, el principal responsable político del accidente, el ministro socialista de Transportes, Óscar Puente, es el mayor experto en ese chapuzón de fango. Utiliza esa táctica todos los días, insultando a rivales políticos, a periodistas y a jueces desde su cuenta de Twitter. El propósito de esa táctica es que la mala gestión del gobierno quede tapada por sus insultos, cuyo fin es demonizar a cualquiera que se atreva a pedir explicaciones a los socialistas por su incompetencia y sus negligencias. Es una táctica burda, propia de dictaduras y que consiste básicamente en tomar a la gente por imbécil. Hay que reconocer que en esto último el PSOE demuestra conocer muy bien a sus más incondicionales votantes, siempre dispuestos a tragarse hasta las más ridículas consignas del partido.

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Foto: PSOE.

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Comentarios:

  1. jomeca

    Siento discrepar, en parte, de su análisis y por lo tanto del diagnóstico. Sánchez es un ser absolutamente malvado, maquiavélico, frío y calculador. No es tonto en absoluto como muchos piensan, es maquiavélicamente muy inteligente.

    Sabe que tiene dos tablas de salvación. La primera la alteración del censo electoral según su conveniencia y la segunda, buscar una situación que le permita sine die seguir en el poder. Ambas pueden ser, y serían perfectamente compatibles y simultáneas.

    La primera ha empezado a prepararla y ejecutarla desde hace meses y hoy está paralizada por la petición de medidas cautelares desde VOX y IE. El TS ha accedido a dicha petición y ha paralizado de momento el proceso-chanchullo. Sánchez no tiene asegurada esta tabla de salvación (empero los esfuerzos que hará el TC), aunque podría no tenerla totalmente perdida y sacar algún rédito de ella.

    Y la segunda, para mí la más importante y la que más éxito podría asegurarle, ya que podría conducirla él prácticamente en su totalidad, y perfectamente compatible y adaptable con la primera, y es la que ha comenzado con Ceuta. Y me explico.

    La invasión a Ceuta no es algo unilateral del sultán que un día amaneció con el ansia de completar la toma de la plaza para seguir así la tradición alauí de ir incorporando paulatinamente y en sucesivos reinados los territorios del Sáhara, Ceuta, Melilla, Canarias e islas menores mediterráneas.

    Es una operación alentada y promovida por el propio Sánchez, con la connivencia del sultán, sabiendo que, además, el sultán iba a ser, no el mejor, sino el socio perfecto para ello porque iba a ver colmada su misión, en su reinado, al respecto de esos territorios. El sultán habría cumplido con su parte y aportación. Invadir «inmigratoriamente» Ceuta, sin mover un dedo para evitarlo, y el gobierno alegaría todo tipo de estupideces, falsedades y, por supuesto, traiciones para, y esto es lo importante mantener dicha situación. Es la forma de asegurar el estado inicial de una situación prorrogable en el tiempo y a conveniencia de sus planes.

    Sánchez no va a mover un dedo para desescalar esa invasión. Es más, sabe que sigue siendo un pequeño goteo contínuo a través de entradas diversas por el, así llamado, Campo Exterior (viví 10 años en Ceuta) y por túneles construídos en los últimos 30 años (más lo ya existentes del Sarchal).

    Sánchez tiene ahí el caldo de cultivo perfecto, a la espera del catalizador cuando le interese. No han movido un dedo (él y su gobierno) hasta hoy porque el calendario de Sánchez necesita algunos meses más (posiblemente la primavera del 2027). Le interesa enquistar esa situación para agitarla en el momento adecuado, según su calendario. Él va a guiar, sin ninguna duda, los tiempos de esa invasión ¿Por qué? Muy sencillo.

    No tiene asegurado al 100% el resultado de la ley de nietos, pero aún a pesar de ello (y del TC) sacará cierto provecho de ella. Eso no le bastaría para garantizarse la continuidad en el poder y es ahí donde entraría la invasión de Ceuta y su enquistamiento en el tiempo. En ese momento buscaría el catalizador para avivar el problema nuevamente, quizás con una nueva invasión que no necesitaría ser tan masiva, pero que volviese a reavivar el problema y buscarían la forma de agravarlo más, seguramente con algún tipo de acciones más violentas, pero esta vez, a diferencia de ahora, lo harían con mucho bombo, platillos y megáfonos por parte de los medios conocidos como opinión sincronizada ¿Para qué?

    Ese caos, descontrol, incluso gravedad creciente le daría pie a un estado de excepción. El estado de excepción le da un colchón de 60 días (la declaración de la propia situación durante 30 días y una prórroga de otros 30 días) .

    ¿Qué sucedería si el problema persistiese tras esos 60 días (que sería lo buscado y alentado)? Automáticamente se podría declarar el estado de sitio, donde ya no habría esos plazos estrictos ¿Qué ventaja añadida le da esa situación?

    Mantenerse en el gobierno y seguir gobernando, en principio sine die, manteniendo además, y eso es lo importante, la dirección de la política militar y de defensa y asumiendo todas las facultades extraordinarias que le daría la CE y el resto del marco legal. Pero es que además tendría que nombrar o designar una autoridad militar para ejecutar sus órdenes ¿alguien duda que encontraría al personaje perfecto para tal situación? SIN NINGUNA DUDA.

    Por lo tanto, tras lo relatado anteriormente, la invasión de Ceuta no sólo no es un sueño y locura de un sultán, es una oportunidad de oro para este sátrapa y, por supuesto, para el sultán también. Ambos saldrían beneficiados.

    Y la pregunta que muchos se harán finalmente ¿Y el ejército y su jefe supremo, o sea, el jefe del estado? Yo la respondo para buen entendedor y cómo buen gallego con otra pregunta ¿Han visto la respuesta hasta el día de hoy con la gravedad de la situación actual en Ceuta hasta el día de hoy? Pues toca agarrarse los machos.

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