Los socialistas españoles se han metido torpemente en un callejón sin salida

Un tiro en el pie: los graves errores de Sánchez en su 'agitprop' Maricarmen

Eng Vie 2·10·2026 · 18:55 2

Este viernes, el Congreso de los Diputados ha tumbado los dos decretos sobre vivienda aprobados por el gobierno de Pedro Sánchez el martes.

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Las recetas de la izquierda sobre la vivienda en España y el desastre que causaron en Venezuela

Una burda y desesperada campaña para tensionar el debate público

En los últimos días, el gobierno de coalición de socialistas y comunistas ha jugado con fuego, tensionando al máximo el debate público en España en torno a la cuestión de la vivienda, arrastrado por grupos de extrema izquierda (los que aún hoy siguen acampados ilegalmente en la Puerta del Sol). Para Sánchez era una oportunidad desesperada de evitar un descalabro socialista en las próximas elecciones generales, y por ello no tuvo reparos en saltarse la ley llevando al Consejo de Ministros a aprobar unos decretos que ni siquiera estaban redactados, dejando en evidencia su afición por las trampas.

Movido por la desesperada situación de su partido, el PSOE (sumido en escándalos de corrupción y cuya complicidad con Marruecos en la invasión migratoria de Ceuta ha causado una gran indignación en España), Sánchez desató una campaña de burda manipulación emocional basada en un único desahucio de una anciana en Madrid, mientras ignoraba muchos miles de desahucios en Cataluña, región gobernada por los socialistas. Tanto el gobierno como la izquierda creían que era su oportunidad de recuperar a los votantes perdidos, pero su propia desesperación les ha llevado a cometer graves errores que han acabado convirtiendo esa campaña en un tiro en el pie para la propia izquierda.

La izquierda abrió un debate que deja en muy mal lugar al gobierno de Sánchez

La izquierda española lleva un siglo instalada en las pautas de "agitación y propaganda" (o "agitprop") del comunismo soviético, pero España es una democracia en la que los burdos intentos de manipular emocionalmente a las masas pueden fracasar ante evidencias sólidas y argumentos racionales. Las campañas de "agitprop" son eficaces en dictaduras en las que la oposición juega con la desventaja de afrontar una dura represión que le impide exponer sus ideas. Posiblemente sea el entorno autoritario que muchos izquierdistas desean para España, empezando por el propio Sánchez, que viene demostrando una clara alergia a las críticas y al debate: recordemos que en esta legislatura no se ha celebrado ni un solo debate del estado de la nación porque Sánchez no ha querido exponerse a las críticas de la oposición en el Congreso.

Al abrir el debate de la vivienda, y especialmente al hacerlo de una forma tan tramposa, la propia izquierda ha generado una oportunidad para repasar lo que Sánchez ha hecho en estos ocho años en materia de vivienda: nada. Nada si hablamos de las cosas positivas, que podrían ser la construcción de vivienda pública (dentro de lo absurdo que es que el Estado arrebate sus funciones al sector privado) o la cesión de suelo público para construir viviendas. Como ya expuse aquí, lo que Sánchez ha hecho con sus recetas socialistas es encarecer los pisos de alquiler y reducir su oferta. Es lo que tiene favorecer a los morosos e incluso amparar la ocupación ilegal de viviendas.

Una anciana privilegiada por una ley franquista derogada por los socialistas

La izquierda ha sido muy torpe en distintos aspectos. En primer lugar, ha elegido a una anciana que gozó de un trato privilegiado por una ley franquista que fue derogada por los socialistas en 1985, marcando el progresivo fin de los pisos de renta antigua, como eran conocidos en España. Por otra parte, la irrupción de la extrema izquierda en este debate ha estado marcada por su falta de sentido de la realidad, proponiendo recetas que no sólo liquidarían el mercado del alquiler (como ya ocurrió en Venezuela), sino que eran incompatibles con un derecho fundamental propio de los países democráticos: la propiedad privada.

Unas medidas disparatadas que ahuyentan a los votantes de centro-izquierda

Sánchez y su partido están metidos desde hace años en un callejón sin salida en el que entraron ellos solos porque quisieron. Rehenes de sus pactos con la extrema izquierda, los socialistas han elegido apoyar los mayores disparates de sus socios comunistas en materia de vivienda, creyendo que el PSOE podría sacar réditos electorales de todo ello. A decir verdad, lo que ha conseguido Sánchez es pelearse por las migajas del voto más extremista de la izquierda y cabrear al votante de centro-izquierda, una gran bolsa de votos en la que hay muchos pequeños propietarios de pisos que están en el mercado del alquiler. Lo que el PSOE gana por la extrema izquierda en este debate no compensa ni por asomo lo que pierde por el centro, pero Sánchez ha demostrado ser un extremista que se siente más cómodo con fanáticos como él que con personas más razonables y moderadas.

Una derrota parlamentaria que expone la extrema debilidad del gobierno

Al final, el "agitprop" Maricarmen ha acabado en una rotunda derrota parlamentaria que deja en evidencia la extrema debilidad del gobierno de Sánchez, motivo por el cual los rumores de un posible adelanto electoral se han acabado disparando. El PSOE confía en que un adelanto le dé una oportunidad de rentabilizar el debate de la vivienda, pero lo que los socialistas han conseguido es que quede patente que no han hecho nada para solucionar este grave problema en ocho años, porque estaban demasiado ocupados desenterrando el cadáver de Franco, obedeciendo los caprichos de sus aliados separatistas y abriendo debates tan absurdos como los que acabaron generando leyes para favorecer penalmente a los violadores y abrir a los hombres el acceso a los vestuarios femeninos (la famos Ley Trans).

A Sánchez le han importado muy poco los problemas reales de los españoles durante estos ocho años. Ahora se enfrenta a una cita electoral a la que llega arrastrando un pesado lastre de escándalos de corrupción (que afectan a su propia familia y a altos cargos de su partido), un caos ferroviario que en enero dejó dos accidentes con 47 muertos, la invasión migratoria de Ceuta en la que su gobierno se ha portado como un mayordomo de Marruecos, y un largo etcétera en el que podemos incluir sus infames pactos con los herederos de ETA y su amnistía a los golpistas de 2018, una escandalosa concesión de privilegios penales a cambio de los votos de los separatistas para apoyar su reelección en 2023.

Sánchez ya no tiene opciones que beneficien simultáneamente a él y a su partido

Ahora mismo, Sánchez tiene un serio dilema ante sí: la ventaja que pueda obtener con un adelanto electoral es muy escasa, e incluso podría tornarse en desventaja teniendo en cuenta que, como hemos visto estos últimos días, la extrema izquierda pretende zanjar el debate de la vivienda con muestras de matonismo propias de la mafia, una actitud antidemocrática a la que el gobierno se ha sumado. Pretender coaccionar a los españoles de esta forma puede ser el segundo gran tiro en el pie que se meta la izquierda con este "agitprop", ya que movilizaría un voto del miedo en la derecha que ha demostrado ser muy eficaz en estas últimas décadas.

Por otra parte, Sánchez puede optar por resistir en el poder y aprovechar al máximo el plazo legal que tiene para disfrutar de los lujos del palacio de La Moncloa y de los aviones Falcon a los que tanto se ha aficionado. Sería la opción más coherente con su forma de ver la política, que consiste en ponerse a sí mismo por encima de España y de cualquier otra cosa. Para el Partido Socialista supondría un considerable desgaste, ya que tendría que afrontar meses y meses de más escándalos de corrupción y de indignación de los españoles por la situación de Ceuta, entre otras muchas cosas. Haga lo que haga, Sánchez ya no tiene ninguna opción que beneficie simultáneamente a él y a su partido. Que sea beneficiosa para España es algo ya irrelevante, pues Sánchez ha demostrado con creces que los intereses y el bien de la nación le importan poco o nada.

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Foto: PSOE.

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Comentarios:

  1. isanchezgil

    Ahora quiere ser más de izquierda que los perroflautas de Sol (corrijo: porroflautas).Ni aún así conseguirá levantar la infamia que ha caído sobre su partido después de estos abominables ocho años. Lo bueno de ésto es que en indecencia le acompañan todos los llamados izquierda, así como terroristas, indepes, etc…

    Ahora bien, que pierdan las elecciones debe someterse a que éstas sean convocadas y ahí está la duda: ¿Qué harán para impedir la convocatoria? ¿otro 11-M 2004?

    Hay que estar preparado para todo.

  2. FaramirGL

    Ojalá siga Sánchez al mando del PSOE mucho más tiempo, gane o pierda las elecciones. Al final, explotará por sí solo y hará más fácil expulsarlo de la sociedad.

    Jamás debimos permitir que volvieran del exilio, ni el PSOE, ni los comunistas. Fue un error catastrófico que debemos corregir.

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