Durante años, la dictadura comunista soviética desató una ola de brutales ataques contra las confesiones religiosas.
Muchos clérigos fueron asesinados y muchos templos fueron profanados durante esa persecución comunista. Aunque en su imagen pública pretende identificarse como un valedor de la religión cristiana ortodoxa, Vladimir Putin es un nostálgico de la dictadura soviética que está intentando blanquear al comunismo y, en lo que respecta a la guerra de agresión iniciada en 2022, parece estar compitiendo con los antiguos dirigentes soviéticos en su odio y desprecio por los edificios religiosos en Ucrania, que están siendo los objetivos de constantes ataques por parte de los invasores, al igual que otros edificios civiles: viviendas, escuelas, hospitales, guarderías, museos, instituciones científicas...
En febrero de 2025 Rusia ya había atacado 596 templos y edificios cristianos en Ucrania, según datos publicados por el proyecto "Religion on Fire" del Ministerio de Cultura ucraniano (se puede leer aquí el informe completo). La lista de edificios religiosos atacados por los rusos se elevaba a 642 e incluía 338 edificios de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana del Patriarcado de Moscú, 58 edificios de la Iglesia Ortodoxa de Ucrania (autocéfala), 24 edificios de la Iglesia Católica (tanto de rito griego como latino), 176 edificios protestantes, 8 edificios musulmanes, 17 edificios judíos, 9 instituciones educativas religiosas y 15 edificios de otras religiones. Eran ya unas cifras considerables y que evidenciaban unos ataques nada casuales por parte de los invasores.
El jueves 1 de octubre, el proyecto "Religion on Fire" publicaba datos actualizados de los ataques rusos a templos y edificios religiosos. El dato más significativo es que en un año y medio los ataques rusos a templos y edificios cristianos han pasado de 596 a 759, es decir, que desde febrero de 2025 ha habido 163 ataques a ese tipo de edificios. En el mismo periodo, la suma total de edificios religiosos atacados ha pasado de 642 a 820. Los datos desglosados de edificios atacados son los siguientes:
El dato más llamativo, y que deja en evidencia el carácter selectivo de estos ataques, es que de esos 163 nuevos ataques a edicifios religiosos, ninguno se ha dirigido contra un edificio musulmán. Como ya señalé aquí en marzo del año pasado, Rusia se ensaña con los edificios de las demás religiones, pero muestra un notable cuidado en evitar las mezquitas. Recordemos que en Rusia hay 26 millones de musulmanes y uno de los principales graneros de reclutas del ejército ruso es Daguestán, una región periférica de mayoría musulmana.
Las minorías religiosas con las que Rusia se está ensañando más son los protestantes, los católicos y los judíos, que a pesar de su reducido número están padeciendo una ola considerable de ataques rusos en Ucrania. De hecho, el año pasado Maksym Ryabukha, el obispo de Stephaniacum y exarca arzobispal de Donetsk de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana, denunció la persecución a los católicos en la Ucrania ocupada por Rusia, con muchas parroquias católicas siendo cerradas, ocupadas o destruidas por los invasores.
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Foto principal: Andrii Sybiha. Imagen del ataque ruso contra la Catedral de la Dormición del Monasterio de las Cuevas de Kiev, perpetrado el 15 de junio de 2026.
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