¿Qué podría ocurrir si esos mensaje son recibidos por una civilización hostil?

La teoría del bosque oscuro: ¿es una idea muy peligrosa enviar mensajes al espacio?

Eng Vie 16·10·2026 · 22:56 0

La exploración del espacio es una de las tareas más apasionantes que ha emprendido la humanidad, pero no está exenta de riesgos.

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La posibilidad de que existan otras formas de vida en mundos distintos al nuestro es algo que ha fascinando a los astrónomos durante mucho tiempo. De hecho, distintos programas espaciales están dirigidos a detectar posibles indicios de vida en otros mundos, no sólo mediante el posible hallazgo físico de esos indicios mediante vehículos espaciales, sino también mediante la detección de señales que otros mundos civilizados podrían haber enviado al espacio. El famoso programa SETI, por ejemplo, se basa en el análisis de ondas de radio y pulsos láser que esos seres podrían haber enviado.

El disco de oro transportado por las sondas Voyager 1 y 2, indicando la localización del planerta Tierra (Foto: NASA).

Otra forma de llevar a cabo esa exploración es comunicar nuestra presencia en la Tierra. Varias sondas espaciales han llevado mensajes en forma de placas o discos, con la esperanza de que alguna civilización que las encuentre pueda conocer nuestra existencia, cómo somos y dónde está nuestro hogar en medio de la inmensidad del espacio. Además, desde algunos lugares se han enviado señales al espacio. Las más famosas son los mensajes emitidos por el radiotelescopio de Arecibo el 16 de noviembre de 1974, unos mensajes de 1679 bits explicando nuestra forma y nuestra localización. Fueron enviados al cúmulo de estrellas M13, situado a 25.000 años luz, de modo que si alguna vez alguien contestase, es muy probable que la respuesta llegaría en un momento en el que la humanidad ya hubiese desaparecido.

Las sondas Pioner 10 y 11 incluían una placa con las formas de un hombre y una mujer y la localización de nuestro planeta. La vemos al fondo en esta imagen (Foto: NASA).

En octubre de 2017 la asociación científica EISCAT envió un mensaje al espacio desde Tromsø, Noruega, como parte del programa conocido como SETI activo. Esa señal fue enviada al exoplaneta Luyten b (GJ 273b), a 12,4 años luz. La respuesta más rápida, si existiese vida inteligente en ese mundo, podría llegar en 2042. Cabe hacerse una pregunta sobre este tipo de programas: ¿podría ser peligroso enviar mensajes al espacio? Es posible que la civilización que los reciba sea amistosa, pero también es posible que no lo sea. Sobre este asunto trata la teoría del bosque oscuro, muy bien analizada en un vídeo publicado por el canal de Youtube Abismo hace unos días:

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Foto: Rosie Sun.

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