La izquierda lleva mucho tiempo coqueteando con la violencia y los graves disturbios ocurridos en Francia no la hacen cambiar de parecer.
Uno de los actos de violencia que más rechazo ha generado en las últimas horas es el incendio provocado del Ayuntamiento de Limoges por los alborotadores de la extrema izquierda Era un bello edificio construido entre 1876 y 1883 y que fue declarado monumento histórico en 1975. Así fue su destrucción ayer:
Incendie de la mairie de Limoges : d’après une source interne, les émeutiers sont entrés par une porte de cave sous la salle du conseil municipal. Ils auraient menacé de mort les personnes qui se trouvaient à l’intérieur pic.twitter.com/iwqQEIs6lP
— Denis Carreaux (@DenisCarreaux) October 17, 2026
La mairie de Limoges ravagée par le feu des émeutiers d’ultra gauche.
Un « Notre Dame » républicain.
Allégorie de notre République en feu qui meurt. Nous ne laisserons pas notre pays mourrir sans réagir. Nous sommes des millions à refuser le chaos. Nous l’emporterons ! pic.twitter.com/2gtqRjkK3J
— Eric Ciotti (@eciotti) October 17, 2026
Por supuesto, la izquierda más fanática no se inmuta antes estas imágenes, como hemos podido ver en las últimas horas en las redes sociales (tenéis una clara muestra aquí). Básicamente, el argumento que muchos izquierdistas esgrimen es que en todas las revoluciones se incendian edificios y que ése es un precio aceptable para conquistar derechos. Muchos ponen como ejemplo la Revolución Francesa y en concreto la toma de la Bastilla.
El argumento es abiertamente falso. Durante la Revolución Francesa, la Bastilla fue asaltada porque era un bastión real y porque los revolucionarios querían apropiarse del depósito de pólvora que albergaba el castillo. La liberación de prisioneros (en realidad había muy pocos en el momento del asalto) fue una excusa inventada posteriormente. El edificio sólo fue destruido por las nuevas autoridades una vez se habían adueñado de él, porque lo consideraban un símbolo del Antiguo Régimen.
Por el contrario, lo que vimos ayer en Francia fue una orgía de violencia sin sentido, con multitud de comercios saqueados. Eso sí, hay que reconocer un acierto a esa comparación: lo de ayer fue una vorágine violenta y criminal que evoca bastante bien lo ocurrido en la Revolución Francesa, un levantamiento violento que ha sido blanqueado con el paso del tiempo para legitimar a la actual república.
De hecho, cuatro años después de la Revolución Francesa llegó la matanza de La Vendée, el primer genocidio de la Edad Contemporánea. Fue un auténtico exterminio de decenas de miles de personas, incluidas mujeres, niños y ancianos, un crimen directamente planificado por el Estado -entonces en manos de los jacobinos- desde la ciudad de París, donde esa facción de los revolucionarios había instaurado en 1793 el primer régimen totalitario de la citada Edad, el Terror Jacobino, una dictadura que cometió innumerables crímenes y que terminó cuando su cabecilla, Maximilien Robespierre, acabó ejecutado con el mismo sistema con el que él había ordenado asesinar a muchos de sus oponentes: la guillotina.
Así pues, cuando algunos invocan la Revolución Francesa como fuente para legitimar la violencia, en este caso el incendio de un ayuntamiento y los saqueos masivos de tiendas, lo que están haciendo es abanderar a un régimen que acabó perpetrando un exterminio. Conociendo las tendencias habituales de la extrema izquierda, no cuesta mucho imaginar cuál sería el siguiente paso a seguir ahora.
Los que ahora justifican la destrucción de edificios históricos, ¿cuánto tardarán en justificar asesinatos con la misma ligereza argumental? Recordemos, por si alguien lo ha olvidado, que el comunismo ha matado a más de 100 millones de personas y hace cinco años la izquierda española se negó a condenar sus crímenes. No digamos después que no estábamos avisados.
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Imagen: Lullaby pit. Exécution de la guillotine pendant la Révolution française.
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Comentarios:
isanchezgil
La barbarie y el salvajismo desatados se autojustifican con muy diversas posibilidades: la Revolución francesa, Allah lo quiere, la defensa de los trabajadores,… etc., etc.
Pero al final todo se resume en un quítate tú que me pongo yo. Toda la matraca sobre derechos, defensas, y demás justificaciones solo enmascaran una envidia enorme, un deseo de poder y una ambición inmensas, o una opción religiosa que se basa en el aniquilamiento del contrario. Y lo demás, como diría Sancho, son tortas y pan pintado.
Por la parte contraria, los que deseamos el establecimiento de unas relaciones pacíficas, donde se salvaguarden de verdad los derechos de la persona, y sus libertades cuando no invaden la del prójimo, tenemos la obligación de enfrentarnos con esos energúmenos y, a través de las leyes, castigar sus desmanes. Que parece que el castigo (algo muy saludable) es una palabra prohibida por los woke y adláteres.
Si se hubiera ejercido con más frecuencia la función de castigar al que lo merece, no estaríamos en estos trances.
1:06 | 19/10/26
AlbertoAG
Frente a estos orcos revolucionarios, mano dura.
8:24 | 19/10/26
FaramirGL
«Violencia sin sentido», no.
CLARO que tiene sentido: provocar el caos y el miedo para debilitar a la sociedad y hacerse con el poder. Lo propio de toda revolución.
Y este es EL ÚNICO objetivo del socialismo: el control total de la sociedad.
Cuando decimos de alguien que «está loco» o que sus actos, violentos en este caso, no tienen sentido, lo que queremos decir, en realidad, es que no lo entendemos. «Está loco» = «no entiendo su comportamiento».
Elentir, su violencia te parece «sin sentido» porque eres una persona decente que jamás en la vida actuaría como ellos.
Como la gentuza terrorista que son.
20:24 | 19/10/26
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