En el siglo XX, el comunismo perpetró varios genocidios utilizando el hambre como una herramienta de exterminio de forma planificada.
Sin duda, uno de los genocidios más famosos perpetrados por el comunismo fue el Holodomor perpetrado por la dictadura comunista de Stalin en Ucrania en 1932 y 1933 mediante requisas masivas de granos, una masacre por inanición que tuvo entre 3,9 y 6 millones de víctimas. Fue uno de los más letales genocidios por hambre perpetrados por los comunistas en la Unión Soviética, pero no el único.
Aquí ya cité otras hambrunas masivas provocadas por las requisas masivas de grano en la URSS, como la Hambruna Kazaja de 1919–1922 (entre 400.000 y 750.000 muertos), la Hambruna Tártara de 1921-1922 (entre 500.000 y 2 millones de muertos), la Hambruna Kazaja de 1932–1933 (1,5 millones de muertos). Unas cifras colosales pero que palidecen al lado del "Gran Salto Adelante", el mayor genocidio por hambre de la historia, perpetrado por la China comunista entre 1959 y 1961 y con entre 20 y 43 millones de muertos.
En diciembre de 2022, coincidiendo con el 90º aniversario del comienzo del genocidio ucraniano de Stalin, el Parlamento Europeo aprobó una resolución calificando el Holodomor como un genocidio, instando a todos los países y organizaciones internacionales que aún no hayan reconocido el Holodomor como un genocidio a que lo hagan y reclamando a Rusia, "como sucesora primaria de la Unión Soviética, que reconozca oficialmente el Holodomor y se disculpe por tales crímenes".
Esa resolución fue aprobada con 507 votos a favor, 12 en contra y 17 abstenciones. La elaboración de la resolución retrató a muchos grupos políticos. Por ejemplo, los socialistas y el grupo izquierdista Los Verdes propusieron un texto alternativo más tibio que no afirmaban expresamente que el Holodomor fuese un genocidio ni instaba a pedir su reconocimiento como genocidio ni a Rusia ni a otros países y organizaciones internacionales. Además, el texto de los socialistas criticaba "la instrumentalización de la memoria histórica con fines políticos", una exhibición de cinismo si tenemos en cuenta que eso es precisamente lo que hacen los socialistas en España.
Aquí se pueden ver los resultados de la votación (PDF, páginas 85 y 85). Como se puede ver, la amplia mayoría de los diputados del grupo The Left, que reúne a eurodiputados comunistas, se ausentaron de la votación. Seis eurodiputados de ese grupo votaron en contra, siete se abstuvieron y nueve la apoyaron. Entre los que se abstuvieron figuraban los españoles Eugenia Rodríguez Palop (entonces en Podemos y ahora en Sumar) y Miguel Urbán Crespo (concurrió a las elecciones con Podemos y después se pasó a Anticapitalistas).
Esa misma izquierda es la que ahora acusa a Israel de cometer un genocidio por hambre en Gaza, una acusación rotundamente falsa y que tergiversa y omite hechos relevantes que ya señalé aquí, unas falsedades y manipulaciones que benefician claramente la causa de los terroristas de Hamás, que llevan años robando la ayuda humanitaria que llega a Gaza. Es también la misma izquierda que evita acusar a Rusia de genocidio, a pesar de los ataques constantes de Rusia contra la población civil de Ucrania, en una estrategia de terror que recuerda a la de los nazis en la Segunda Guerra Mundial.
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Foto: atlanticcouncil.org. El monumento a las víctimas del Holodomor en Kiev.
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