La Edad Media es una parte del pasado en el que a menudo la historia se mezcla con la leyenda, a veces con unos aires muy siniestros.
Esta historia nos lleva a la Península Ibérica en la primera mitad del siglo XIV, concretamente en el año del Señor de 1325. El entonces Rey de Castilla, Alfonso XI, se desposó por poderes con la noble castellana Constanza Manuel de Villena, que entonces sólo tenía nueve años. Por la corta edad de la doncella, el matrimonio no llegó a consumarse, pero Constanza llegó a ser considerada durante dos años como Reina consorte de Castilla, hasta que Alfonso la repudió en 1327, tras quedar prendado de su prima la infanta María (entonces con catorce años de edad), hija mayor del Rey Alfonso IV de Portugal y de Beatriz de Castilla.
Ése no fue el final de la desdichada Constanza. Despojada de su título de Reina consorte, la noble castellana, en 1335 es prometida al infante Pedro, el futuro Rey Pedro I de Portugal. El matrimonio por poderes se celebró al año siguiente, previa dispensa papal, pues los contrayentes eran primos. Sin embargo, empezó entonces una guerra entre Portugal y Castilla que duró hasta 1339, por lo que Constanza no pudo llegar a Portugal hasta 1340. Cuando la noble castellana llegó a su nuevo reino, consigo llevó a un séquito del que formaba parte su prima Inés de Castro, una noble gallega. Se dice que el infante Pedro quedó prendado de Inés nada más verla. Constanza murió en 1349 tras dar a luz, pero para entonces Pedro e Inés ya eran amantes.
Tras la muerte de Constanza, la relación entre Pedro e Inés se hizo más evidente. En 1354 ambos se casaron en secreto, tras haber tenido varios hijos. La relación entre Pedro e Inés incomodó a la corte portuguesa. El Rey Alfonso IV y varios de sus nobles urdieron un plan para deshacerse de ella. Inés fue asesinada en la Quinta das Lágrimas, en Coímbra, el 7 de enero de 1355, aprovechando que el infante Pedro estaba ausente ya que había ido a cazar. La leyenda dice que las lágrimas vertidas por Inés en el río Mondego, en Coímbra, dieron lugar a la Fuente de las Lágrimas, aún hoy situada a orillas de ese río. El asesinato de Inés provocó la ira de su esposo: el infante Pedro se alzó en armas contra su padre, con el apoyo de la Casa de Castro, y estalló una guerra civil en Portugal que arrasó el país durante dos años.
El 28 de mayo de 1357, el Rey Alfonso IV de Portugal murió en Lisboa. Una vez coronado como Rey, Pedro desató su venganza, que dio lugar a un relato francamente macabro. Dice la leyenda que el nuevo Rey de Portugal ordenó exumar el cadáver de Inés y sentarlo en el trono, obligando a la corte -que tanto había maldecido los amores entre ambos- a rendir honores a la difunta, por lo que se suele decir que Inés de Castro fue Reina después de muerta. Pedro inició una persecución contra los instigadores del asesinato de Inés, capturando a dos de ellos y ordenando que les arrancaran el corazón. La noble gallega fue sepultada en un bello sarcófago que se conserva en el Monasterio de Alcobaza. Pedro I de Portugal fue sepultado en el mismo sitio a su muerte en 1367.
En 2008, el grupo gallego de música tradicional Milladoiro (mi grupo musical favorito) publicó un excelente disco titulado "A quinta das lágrimas". El tercer tema de este disco está en portugués, se titula "Inés" y está dedicado a Inés de Castro. Podéis escucharlo aquí:
Aquí está la letra original en portugués:
No mar tanta tormenta e tanto dano,
tantas vezes a morte apercebida,
na terra tanta guerra, tanto engano,
tanta necessidade avorrecida.Onde pode acolher-se um fraco humano?
Onde terá segura a curta vida?
Que não se arme e se indigne o Céu sereno
contra um bicho da terra tão pequeno.Tu, só tu, puro amor, com força crua,
que os corações humanos tanto obriga,
deste causa à molesta morte sua
como se fora pérfida inimiga.Se dizem, fero amor, que a sede tua
nem com lágrimas tristes se mitiga,
é porque queres, áspero e tirano,
tuas aras banhar em sangue humano.Estavas, linda Inês, posta em sossego,
de teus anos colhendo doce fruito,
naquele engano da alma, ledo e cego,
que a fortuna não deixa durar muitoNos saudosos campos do Mondego
de teus fermosos olhos nunca enxuito,
aos montes insinando e às ervinhas,
o nome que no peito escrito tinhas.Aconteceu da mísera e mesquinha,
que despois de morta foi Rainha.
Aquí podéis leer la traducción al español:
En el mar, tanta tormenta y tanto daño,
tan a menudo percibida la muerte,
en tierra, tanta guerra, tanto engaño,
tanta necesidad aborrecida.¿Dónde puede un ser humano débil encontrar refugio?
¿Dónde estará segura su corta vida?
Que el sereno Cielo no se armará y se indignará
contra tan pequeña criatura de la tierra.Tú, solo tú, amor puro, con la fuerza bruta,
que los corazones humanos tanto apremian,
causaste su dolorosa muerte
como si fuera un pérfido enemigo.Si dicen, amor feroz, que tu sed
no se sacia ni siquiera con lágrimas tristes,
es porque tú, áspero y tirano,
quieres bañar tus altares en sangre humana.Estabas, hermosa Inés, descansando en paz,
de tus años recogiendo dulces frutos,
en ese engaño del alma, feliz y ciega,
que la fortuna no permite que dure mucho.En los nostálgicos campos del Mondego,
de tus hermosos ojos que nunca se secan,
enseñando a las montañas y a la maleza,
el nombre escrito en tu pecho.Le sucedió a la miserable y mezquina mujer,
que tras su muerte se convirtió en Reina.
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Foto principal: Google Arts & Culture. El sepulcro de Inés de Castro en el Monasterio de Alcobaza, Portugal.
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Comentarios:
isanchezgil
Hay también una bella canción antigua, que me cantaba mi madre, sobre este tema:
Doña Constanza murió
Y Portugal que sabía
La pena que la mató,
La muerte de Inés de Castro
al Rey Don Pedro pidió
La condenaron a muerte
La condena se cumplió
Y al Rey Don Pedro dejaron
Llorando, sin compasión,
Llorando, sin compasión
Romántica y dramática, como muchas canciones antiguas.
13:54 | 31/08/25
isanchezgil
He buscado este tema, porque no me gusta dar datos sin contexto: los autores son: Pepe del Valle, letrista, L. Rivas Gómez, José Gardey, musica. Es una canción de 1947.
15:25 | 31/08/25
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