En España, la izquierda no admite la existencia de denuncias falsas presentadas por mujeres por "violencia de género".
Ese delito, creado en 2004 por la ley socialista de violencia de género (creada por el PSOE pero también apoyada por el Partido Popular, todo hay que decirlo), parte de la premisa de que la mera acusación sin pruebas de una mujer contra un hombre sirve para condenar al acusado o, cuanto menos, someterlo a un auténtico calvario judicial.
Desde hace años, muchos hombres vienen sufriendo la presentación de denuncias falsas, a menudo utilizadas en procesos de divorcio para obtener ventajas por parte de la mujer en casos de custodia de los hijos. Hace poco, un libro de Juan Soto Ivars sobre esas denuncias falsas viene sufriendo el boicot de grupos feministas por el mero hecho de revelar una verdad incómoda que deja al descubierto el perverso método utilizado por el feminismo izquierdista para generar una lucha de sexos, una vez fracasada su tesis de la lucha de clases.
Hoy hemos conocido una nueva decisión judicial que pone de relieve ese problema. El Tribunal Supremo ha absuelto a un hombre de Cádiz que fue condenado por "violencia de género" en 2016 exclusivamente por la declaración de su pareja, después de que la autora de la denuncia fuese condenada por un delito de falso testimonio el año pasado. Para que esta absolución fuese posible hubo que esperar a que la mujer reconociese que se inventó la acusación. Si no lo hubiese reconocido, ese hombre habría continuado siendo señalado por la Justicia como un maltratador durante el resto de su vida.
Hace siete años señalé aquí la extrema dificultad para probar y obtener una condena por denuncia falsa. Mientras que para condenar a un hombre por "violencia de género" basta con el testimonio de su mujer, prácticamente el único método para probar la denuncia falsa es obtener una confesión, por escrito o grabada, de la mujer denunciante. Pero incluso así existe un problema para el hombre denunciado, pues el Artículo 456 del Código Penal señala que sólo se puede proceder contra la denunciante "sino tras sentencia firme o auto también firme, de sobreseimiento o archivo del Juez o Tribunal que haya conocido de la infracción imputada". El proceso puede durar años.
Debido a este mecanismo, la mayoría de las autoras de delitos de denuncia falsa quedan impunes, puesto que la perversa legislación creada por los socialistas (y mantenida intacta por el PP) las ampara. Estamos ante una normativa que viola claramente el derecho a la presunción de inocencia, un derecho fundamental amparado por el Artículo 24 de la Constitución Española. Hace unos días ya expliqué aquí los ataques del PSOE contra ese derecho durante años, unos ataques que ahora se están volviendo contra los socialistas en forma de una ola de denuncias de acoso sexual sin pruebas.
Lo más pasmoso de la sentencia conocida hoy es ver que la Fiscalía se opuso a la absolución del hombre que fue víctima de esa denuncia falsa incluso después de que la denunciante reconociese que mintió. En España, la Fiscalía General del Estado es designada por el gobierno y los fiscales dependen de ella. ¿Pedirá perdón la fiscalía por esto? ¿En qué clase de Estado de Derecho estamos cuando la fiscalía pretende mantener una sentencia condenatoria contra un hombre después de que la denunciante reconociese que la acusación era falsa?
Tengamos en cuenta que esas denuncias falsas no sólo destrozan la vida de muchos hombres, sino también de sus familias. Este problema no afecta sólo a las personas de una determinada ideología: también lo sufren muchos votantes de izquierdas. Después algunos aún se extrañarán del auge de Vox, el único partido español que se opone a esa legislación perversa.
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Foto: Małgorzata Tomczak.
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Comentarios:
calatravo
Buenas noches,
Lo peor, para mí, es que la Ley de Violencia de Género siga vigente siendo, como es, contraria al Art. 14 de la CE, lo diga quien lo diga:
«Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.»
Mientras esto no se subsane, no hay nada que hacer.
20:03 | 29/12/25
isanchezgil
Efectivamente, además de la presunción de inocencia, esta «ley» va en contra de nuestra Constitución y de la igualdad de todos los españoles ante la ley (art. 14). No entiendo por qué ningún otro partido, ya que PP y PSOE son lo mismo, ha presentado recurso ante el Tribunal Constitucional, y, en caso de que éste diga siiii, a todo lo que le manda el PSOE, se vaya el TJUE, en Europa, que no tendría más remedio que desarticular esta farsa legal.
Mientras tanto, sufren los acusados, sufren los hombres en general, sufrimos las mujeres con dos dedos de frente, y sufren sobre todo, las familias, que quedan irremisiblemente destruidas, además de muchos niños que cargarán toda su vida con esa injusticia, de la que se darán cuenta en cuanto sean un poco mayorcitos.
20:25 | 29/12/25
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