Atacó el derecho a la presunción de inocencia para promover una lucha de sexos

La bomba ideológica que el socialismo puso en España y le acabó estallando en las manos

Eng Dom 14·12·2025 · 6:52 0

Esta semana, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se ha visto fuertemente sacudido por varios escándalos de acoso sexual.

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Los escándalos de acoso sexual en el PSOE

En los últimos días se han sucedido las dimisiones de varios cargos del partido que habían sido acusados de acoso sexual por varias mujeres a través de un canal interno. Hay que señalar que ninguno de los acusados ha sido condenado por ningún delito. En algunos casos ni siquiera se han presentado pruebas contra ellos. En condiciones normales no deberían ser sometidos a un señalamiento público en el que se les presenta como autores de unas conductas que la Justicia todavía no ha tenido siquiera la oportunidad de valorar.

El derecho a la presunción de inocencia

El Artículo 11 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos es muy claro en su punto primero: "Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa". La Constitución Española ampara ese derecho a la presunción de inocencia en su Artículo 24.2. En un país democrático no debería bastar con una mera acusación para condenar a alguien, pero al igual que en otros países, en España ocurrió algo que liquidó en la práctica ese derecho.

Los ataques de los socialistas españoles contra ese derecho

Hace quince años, el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero pisoteó el derecho a la presunción de inocencia anunciando que bastaría que alguien denuncie a su cónyuge por maltrato para hacerle perder la custodia de sus hijos, sin esperar a que el juez decida: "Pensamos en los niños antes que en la presunción de inocencia", dijo entonces el vicepresidente primero del gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba. Con ese pretexto, el socialismo liquidaba un derecho fundamental de los varones españoles, un derecho que tiene como fin impedir que alguien sea condenado sin pruebas y mediante acusaciones falsas, algo que ha ocurrido muchas veces a lo largo de la historia y que la democracia pretendía evitar.

En diciembre de 2018, ya durante el gobierno socialista de Pedro Sánchez, la entonces sucesora de Rubalcaba como vicepresidenta primera del gobierno de España, Carmen Calvo, afirmó: "Las mujeres tienen que ser creídas sí o sí, y siempre". Esas declaraciones provocaron una avalancha de críticas en Twitter, ya que con esas palabras, la dirigente socialista estaba atacando el derecho a la presunción de inocencia y obviando el hecho de que una mujer puede mentir.

En marzo de 2025, el futbolista Dani Alves fue absuelto tras ser acusado de un delito de agresión sexual a una joven sobre el que el tribunal estableció que "de la prueba practicada, no se puede concluir que se hayan superado los estándares que exige la presunción de inocencia de conformidad con la Directiva (UE) 2016/343 del Parlamento Europeo y del Consejo de Europa de 9 de marzo de 2016".

Exhibiendo su habitual desprecio por la independencia de la Justicia y por las sentencias judiciales, el gobierno arremetió contra esa absolución afirmando: "Qué vergüenza que todavía se cuestione el testimonio de una víctima y se diga que la presunción de inocencia está por delante del testimonio de mujeres jóvenes, valientes, que deciden denunciar a los poderosos, a los grandes, a los famosos". Son palabras de la socialista María Jesús Montero, sucesora de Rubalcaba y de Carmen Calvo como vicepresidenta primera del gobierno de España.

Así pues, en España ya hemos tenido tres vicepresidentes socialistas que han negado el derecho a la presunsión de inocencia frente a acusaciones sobre determinados delitos, simplemente porque las acusadoras son mujeres y, según ellos, hay que creer lo que digan como si una mujer no pudiese mentir. Lo lógico es preguntarse: si puede aplicarse esa regla en delitos de índole sexual, ¿por qué no aplicar eso en todo tipo de delitos? Si una mujer acusase a un miembro del PSOE de corrupción o de robo sin ninguna prueba, ¿también debería ser creída y el acusado debería ser automáticamente condenado?

Sacrificando un derecho fundamental para promover una lucha de sexos

Lo que ha pasado en España es que tenemos una izquierda que tras el fracaso de su "lucha de clases", ha querido promover una lucha de sexos, intentando captar el voto de las mujeres como antes intentó captar el voto de los obreros. En ese nuevo intento de enfrentar a la sociedad española la izquierda decidió sacrificar un derecho fundamental como es la presunción de inocencia, provocando con ello una cadena de injusticias que afectado a personas inocentes que han sido víctimas de acusaciones falsas. El socialismo puso una bomba ideológica en España para hacer estallar la sociedad, porque la izquierda intenta sacar un provecho político de generar enfrentamiento entre la gente (obreros contra empresarios, hombres contra mujeres), y no le importó el daño que pudiese hacer con ello a personas inocentes.

Ahora su bomba ideológica les estalla en las manos

En acto de justicia poética, finalmente esa bomba ideológica les ha estallado a los socialistas en las manos, y ahora amenaza con provocar un descalabro electoral al PSOE. Lo peor es que ni siquiera así aprenden. En vez de reconocer su error, prefieren ceder a la caza de brujas que ellos mismos desencadenaron, porque a fin de cuentas, para la izquierda los individuos y sus derechos fundamentales son menos importantes que la agenda ideológica y el negocio político montado por los socialistas con esa lucha de sexos, un negocio que mueve mucho dinero público. Recordemos que en 2022 Sánchez anunció su propósito de despilfarrar 20.000 millones de euros en "políticas feministas".

Así que sean inocentes o culpables (eso lo determinará la Justicia si esas acusaciones llegan a juicio), a los socialistas señalados les toca sacrificarse para que esa picadora de carne que es el socialismo siga funcionando y generando importantes beneficios políticos y económicos a personas sin escrúpulos. Así es como funciona una secta, porque al fin y al cabo, en eso es en lo que se ha convertido el PSOE.

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