Estos últimos días está habiendo una cierta polémica en las redes sociales sobre el genocidio de La Vendée (1793-1794) y el liberalismo.
Algunas personas sostienen la tesis de que ese genocido fue obra de "los liberales". Para ello parten de la base de que como la Revolución Francesa es calificada por los historiadores como una revolución liberal, entonces todo lo ocurrido durante ella es imputable a "los liberales", sin más distinción. Ciertamente, es una pena que no exista una máquina del tiempo, porque si nos trasladásemos a la Francia de 1793 y preguntásemos por "los liberales", nadie sabría de quiénes estamos hablando, al menos en un sentido político.
La palabra "liberal", de origen latino, fue utilizada desde la Edad Media como sinónimo de generoso, desinteresado, magnánimo o admirable. Con la Ilustración el término adquirió ciertas connotaciones intelecuales, significando libre de prejuicios. El uso del término "liberal" en política tuvo su origen en España en 1811, durante las Cortes de Cádiz, siendo utilizado para designar a los partidarios de elaborar una constitución que limitase el poder de la monarquía. La palabra, en sentido político, pasó de España a Francia y el Reino Unido, así como a otros países, para referirse a distintas tendencias del constitucionalismo.
Hoy en día, en los países europeos y en los países de habla hispana, el término "liberal" se remite al liberalismo clásico, es decir, a una corriente de pensamiento que aboga por un estado limitado, por las libertades individuales y la iniciativa privada en la economía. En el liberalismo actual hay dos grandes tendencias, a menudo contrapuestas: por un lado el liberalismo-conservador, que como su nombre indica combina las tesis del liberalismo clásico con una visión conservadora y reformista de la sociedad, y el llamado social-liberalismo o liberalismo democrático, una corriente de centro-izquierda que tiene ciertos aspectos en común con la socialdemocracia, siendo en muchos casos tan intervencionista como la izquierda socialista. En Estados Unidos, la palabra "liberal" se usa habitualmente para referirse a esa segunda tendencia e incluso a las posiciones progresistas en general, utilizando el término "classic liberal" para referirse a su acepción original.
El genocido de La Vendée fue perpetrado por el Terror Jacobino, una dictadura instaurada en Francia por Maximilien Robespierre, diputado del Club Jacobino. En la Asamblea Nacional surgida de la Revolución Francesa no sólo había liberales (en el sentido actual): había miembros de la nobleza y del clero, partidarios de una monarquía constitucional, republicanos conservadores y también republicanos izquierdistas. El Club Jacobino era una de las facciones de la izquierda radical de la Asamblea. Políticamente eran muy nacionalistas, partidarios de un estado fuerte y del control de precios y radicalmente anticatólicos, unas posiciones que no eran compartidas por muchos miembros de la Asamblea, entre ellos sus principales rivales, los girondinos.
Políticamente el Terror Jacobino no fue un estado liberal, sino el primer régimen totalitario de la Edad Contemporánea. En este sentido, llamar liberal a Robespierre sería tan absurdo como calificar así a Lenin o a Hitler. De hecho, Lenin reivindicó la figura de Robespierre, tal vez porque, como él, fue un dictador despiadado que utilizó al estado para asesinar a aquellos que consideraba sus enemigos.
El problema de utilizar una palabra que no tenía un sentido político en la época del genocidio de La Vendée, con el fin de culpar a "los liberales" de esa campaña anticatólica del Terror Jacobino, es que se puede volver contra quienes hacen esa manipulación. De hecho, los diputados jacobinos se hacían llamar a sí mismo "patriotas". "Los jacobinos, término extendido a todas las sociedades patrióticas, se refieren a una “masa de burguesía revolucionaria”, nada más, con “los diputados jacobinos” como centro", explica el historiador francés Jacques Guilhaumou en "La grammaire des ‘Jacobins’ ” dans l’Histoire de la Révolution française de Michelet" (Presses universitaires de Rennes, 2024).
Obviamente, a nadie mínimamente serio se le ocurriría imputar el genocidio de La Vendée a "los patriotas", pues aunque los jacobinos se autodefinían así, el patriotismo es algo mucho más diverso y tiene un sentido muy distinto al que le daban esos extremistas de izquierdas. Por la misma razón, es un disparate culpar de ese genocidio a "los liberales", en un intento retorcido de utilizar políticamente en el siglo XXI un término que no tenía significación política a finales del siglo XVIII.
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Imagen: Lullaby pit. Exécution de la guillotine pendant la Révolution française.
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Comentarios:
FaramirGL
En el siglo XIX, todo aquel que estuviera en contra del Antiguo Régimen era, automáticamente, liberal. La gestación del bloque ideológico socialista que ahora conocemos y de los partidos políticos socialistas no comenzó hasta la segunda mitad del siglo, y se prolongó en el tiempo hasta la Segunda Guerra Mundial.
Simplemente, las nuevas opciones políticas estaban entremezcladas y resultaban tan confusas para los individuos que las vivieron como lo son ahora para nosotros, porque LAS NUEVAS IDEAS TARDAN DÉCADAS, siglos e incluso milenios en extenderse por la sociedad y adquirir cierta definición.
Así que, sí, me temo que los malnacidos genocidas del Terror y la Masacre de la Vendée ERAN liberales: contrarios al Antiguo Régimen. No podrían ser calificados como socialistas hasta finales de siglo. Y la definición «protosocialista» tampoco sería aplicable, puesto que esta ya se usa para referirse a los socialistas utópicos como Saint-Simon.
Que la semilla del totalitarismo socialista estaba en ellos, sin duda. Y que sirvieron como ejemplo y guía para carniceros posteriores como Lenin y Hitler, es evidente.
Este es problema del liberalismo: que no tiene base moral. Si una mayoría aprueba cualquier barbaridad, entonces eso que esta aprobado «es bueno y moralmente aceptable», algo que repugna a cualquier católico.
No, yo no quiero vivir en un sistema sin más base moral que «lo que pruebe la mayoría». Prefiero una constitución católica como guía moral y limitante constitucional.
9:33 | 16/02/26
AlbertoAG
Aunque defienda la economía de libre mercado y los 3 derechos fundamentales (vida, propiedad y libertad), cada vez me gusta menos el término liberal para referirme a mis propias posiciones políticas, pues dicho término es bastante confuso.
Dadas las circunstancias actuales, es mejor definirse como contrarrevolucionario, pues hay que oponerse a la revolución teológica, a la revolución política, a la revolución económica y a la revolución antropológica, que desembocan en el ateísmo, en la tiranía (ya sea de uno solo, de un parlamento o de las masas), en el socialismo y en la destrucción de la naturaleza humana, respectivamente.
9:50 | 16/02/26
Elentir
FaramirGL: «los malnacidos genocidas del Terror y la Masacre de la Vendée ERAN liberales».
Repito: liberal es una palabra utilizada en política desde 1811. El Club Jacobino apareció en 1789 y desapareció en 1794. Decir que los jacobinos eran liberales es aún más ridículo que afirmar que la dictadura de Miguel Primo de Rivera fue un régimen falangista, años antes de la aparición de la Falange.
FaramirGL: «Este es problema del liberalismo: que no tiene base moral. Si una mayoría aprueba cualquier barbaridad, entonces eso que esta aprobado «es bueno y moralmente aceptable», algo que repugna a cualquier católico».
El liberalismo es una corriente política que precisamente busca poner límites al ejercicio del poder político, lo que incluye proteger a cualquier minoría de los abusos de la minoría.
AlbertoAG: «Dadas las circunstancias actuales, es mejor definirse como contrarrevolucionario».
No estamos en 1789 ni en 1794. Tampoco estamos en los tiempos de las guerras carlistas. Estamos en 2026. Declararse hoy «contrarrevolucionario» es como declararse güelfo o gibelino.
16:29 | 16/02/26
isanchezgil
Efectivamente este es un embrollo causado por el malentendimiento de algunos términos, como el de «liberal» que ha sido malentendido historicamente casi siempre.
Para empezar, decir que «las personas» que encabezan el primer párrafo del artículo, están tan equivocadas al llamar liberales a los autores del genocidio de la Vendée como las actuales izquierdosas (Belarra, Montero, etc.) cuando utilizan el apelativo «fascista» a troche y moche.
La palabra «liberal», como bien indica Elentir, se utilizó en el sentido de un grupo político en las discusiones de las Cortes de Cádiz, y se expandió a la lengua inglesa y francesa porque eran esas dos naciones las que estaban implicadas en nuestra Guerra de la Independencia (no es momento de explicar cómo ni por qué, pero lo cierto es que ejércitos franceses e ingleses estuvieron en «la Península» y se llevaron a su tierra muchas palabras españolas, entre ellas, la que nos ocupa).
Otra cuestión es el sentido que se le haya querido dar a la palabra porque, en nuestro propio país y a lo largo de todo el siglo XIX, los que se decían «liberales» lo único que querían era imponer sus teorías políticas a todo el mundo, de ahí los muchos pronunciamientos y guerras civiles que salpican todo este siglo de nuestra historia.
En el momento actual, los liberales son demócratas. Es decir, no imponen, sino que discuten para llegar a acuerdos (esa es, al menos, la teoría de muchas personas que se autodenominan así). La misma palabra se sigue utilizando en el mismo sentido en Francia e Inglaterra, aunque en Alemania el partido liberal se autodenomina FDP, o sea Freie Demokratische Partei, que viene a ser lo mismo, pero sin la palabreja.
23:00 | 16/02/26
AlbertoAG
Elentir, no sé cuál es el problema de definirse como contrarrevolucionario a día de hoy, pues todavía se sufren las nefastas consecuencias de numerosas revoluciones que han habido a lo largo de la historia, como la Revolución Francesa, la Revolución Rusa o la Revolución Sexual.
Además, el pensamiento contrarrevolucionario es bastante amplio, abarcando desde el tradicionalismo hasta el conservadurismo liberal, con muchas cosas positivas de las que aprender.
Tampoco veo cuál sería el problema de declararse güelfo o gibelino actualmente, pues vivimos unos tiempos en los que hay que apoyar a la Iglesia frente al Estado. Hoy hay que defender la fe frente a aquellos que pretenden que el Estado esté sobre todas las cosas.
23:43 | 16/02/26
Elentir
AlbertoAG: «el pensamiento contrarrevolucionario es bastante amplio, abarcando desde el tradicionalismo hasta el conservadurismo liberal».
Pues en esto tendrías que ponerte de acuerdo con algunos tradicionalistas a los que estoy leyendo en las redes sociales, porque nos están demonizando a TODOS los liberales sin excepción, incluidos los liberal-conservadores…
11:00 | 17/02/26
AlbertoAG
Elentir, ¿acaso los únicos que participan en la demonización son tradicionalistas o también elementos de carácter falangista, es decir, revolucionario por mucho que se disfracen de herederos de tradición?
Otra cosa. De entre esos tradicionalistas que participan en la demonización, ¿qué clase de modelo económico proponen? Si proponen un rígido corporativismo, entonces sus mentes están en peligro de apoyar alguna forma de revolución económica, es decir, de socialismo.
Por último, dentro del conservadurismo liberal hay grandes figuras como Edmund Burke, un pensador contrarrevolucionario, pues en 1790 Burke ya condenaba la Revolución francesa, tiempo antes de que se diera lo peor de esa maldita revolución.
12:09 | 17/02/26
AlbertoAG
Elentir, en relación a mi comentario anterior, a día de hoy, Burke se considera una figura importante del conservadurismo liberal, pero si aplicamos estrictamente el argumento acerca del uso político del término liberal que expones en este artículo tuyo sobre en cuya sección de comentarios hemos empezado este debate y discusión, entonces Edmund Burke no era un liberal, sino un old whig, pues Burke falleció años antes de que el término liberal tuviera significado político.
12:16 | 17/02/26
Elentir
Ciertamente, Burke falleció antes de que la palabra «liberal» empezase a usarse en política, pero sus ideas, como bien dices, coinciden con las del liberalismo conservador. La gran diferencia con los jacobinos es que las ideas de éstos no eran liberales, sino totalitarias.
12:57 | 17/02/26
FaramirGL
De acuerdo, tienes razón, Elentir. Dado que no se utilizaba la palabra «liberal» en el momento de cometerse esas barbaridades, no se les puede llamar «liberales» a sus autores.
De la misma manera que no se les puede llamar «socialistas», aunque su objetivo y métodos coinciden con los de dicha ideología, por completo.
Sin embargo, en la otra cuestión estás equivocado. De la misma manera que los socialistas DICEN procurar la justicia social y el bien para «el pueblo», cuando lo ÚNICO que les importa es el poder, los liberales DICEN que quieren la libertad del individuo.
Pero, no existe auténtica libertad sin responsabilidad. No me cabe duda de que algunos liberales son conscientes de ello, pero la gran mayoría sólo quiere una justificación para hacer lo que les dé la gana. Y para hacerse con el poder, como fue el caso de los liberales de la Constitución de 1812: un golpe de estado disfrazado de «representatividad popular»
El primero de muchos golpes de estado liberales. Lo que realmente querían era el poder. La libertad era su excusa.
12:44 | 19/02/26
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