La Iglesia Católica es una institución que soporta periódicamente toda clase de campañas políticas, por diversos motivos.
La doctrina de la Iglesia es un foco inagotable de diferencias con ciertos sectores ideológicos. Obviamente, es totalmente legítimo discrepar de una institución religiosa, sea la que sea, tanto en lo relativo a su doctrina como en lo que se refiere a sus decisiones concretas. Incluso los propios católicos podemos tener opiniones diversas sobre ciertas cuestiones eclesiales, sin que eso entre en conflicto con el respeto debido a la Iglesia, pues ésta no es un régimen totalitario.
Hay discrepancias que entran en un plano muy distinto: el del ataque y el despretigio. La izquierda política y mediática tiene ya una larga tradición de campañas de odio contra la Iglesia, y cuando más extrema es la izquierda, más fanáticamente anticatólica es. La visita de León XIV a España ha vuelto a poner de relieve un hecho que ya es de sobre conocido: la incapacidad de la izquierda para tratar con respeto a los católicos, la misma izquierda que trata con devoción al Islam y que señala como "islamofobia" cualquier crítica a la religión de Mahoma.
Este lunes vimos un ejemplo de esa actitud. Ione Belarra, dirigente del partido comunista Podemos, criticó el discurso de León XIV en el Congreso comparándolo con un ayatolá iraní. "Yo le pido a la gente que piense si en vez del Papa fuera un ayatolá que viniera a hablar en el Congreso. Es muy evidente lo que pensaría todo el mundo", afirmó Belarra. Lo que es lógico pensar es que si un ayatolá iraní hubiese hablado en el Congreso, posiblemente habría escuchado los aplausos de Podemos, partido que hace cinco meses se negó a apoyar un texto criticando la brutal represión de la dictadura iraní, con miles de personas masacradas por pedir libertad.
Hablamos, además, de un partido tradicionalmente alineado con los intereses del Kremlin. No hay que ir muy atrás en el tiempo para ilustrar esa actitud con algún ejemplo. El 30 de abril, en la votación de una resolución del Parlamento Europeo de apoyo a Ucrania, Podemos fue el único partido español que votó en contra. Un voto que no resulta extraño si observamos el apoyo de ese partido de ultraizquierda a regímenes totalitarios que son aliados de Rusia: el año pasado Podemos viajó a Cuba y a China para apoyar a esas dictaduras comunistas. El segundo de esos viajes contó con la participación de Belarra, que ha dedicado a criticar a León XIV el tiempo que no dedicó a denunciar las violaciones de derechos humanos en la dictadura de Xi Jinping o los ataques contra Ucrania por parte de la dictadura de Putin.
Encontrar esa doble moral en la extrema izquierda ya es lo habitual. Hablamos, a fin de cuentas, de un entorno de fanáticos que apoyan a las peores dictaduras mientras demonizan a países democráticos como Estados Unidos e Israel. Lo novedoso es encontrarse actitudes parecidas en una parte de la derecha. Ya no me refiero a esa derecha extrema en la que a menudo te puedes encontrar a sedevacantistas o a neopaganos que, por motivos obvios, no ven con buenos ojos al Papa, sino a gente que en muchos casos es católica pero que tiene diferencias con la Iglesia en diversas cuestiones.
Repito: discrepar de la Iglesia o del Papa es legítimo. Lo que resulta lamentable es leer y escuchar a ciertos opinadores que hasta ahora ya han dedicado duras críticas a León XIV pero no a un criminal como Putin, que viene masacrando al pueblo ucraniano desde hace cuatro años sin que ellos hayan encontrado ni un minuto para publicar alguna crítica por ello (en algunos casos sí que han tenido tiempo para criticar a la OTAN o a la UE por apoyar a Ucrania). Un silencio que también se cierne sobre los frecuentes ataques rusos a templos cristianos.
Supongo que gran parte de esas críticas vienen motivadas por la posición de la Iglesia en lo relativo a la inmigración, una posición de la que discrepé aquí hace unos meses, pero que no justifica ni por asomo los duros ataques que está recibiendo el Papa desde ciertos sectores, como si algunos viesen en esa institución religiosa una competencia molesta a la que hay que desplazar. En algunos de esos sectores ya es mucho más fácil encontrar críticas a la Iglesia que a Rusia, una dictadura aliada con algunos de los regímenes que más persiguen a los cristianos en el mundo. Sinceramente, esto no me parece normal.
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Foto: Vatican Media.
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Comentarios:
FaramirGL
Claro que es normal. En un socialista.
Por desgracia, algunos de nuestros dirigentes «católicos» no son, ni siquiera, sacerdotes u obispos cristianos, sino activistas socialistas.
Y no se puede ser socialista y cristiano, por mucho que algunos mientan y se autoengañen al respecto.
En cuanto a las mamarrachadas de Belarra y los de Pudimos… jajajajajaja 🤣
8:09 | 10/06/26
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