Dos de las bases que deben regir las cordiales relaciones entre países deben ser el respeto mutuo y la reciprocidad.
En una nueva provocación contra España y mientras sigue sin cerrarse el grave problema creado por la invasión migratoria de Ceuta del 30 de julio, el ministro de Justicia de Marruecos, Abdellatif Ouahbi, ha afirmado: "La cuestión de Ceuta y Melilla seguirá siendo un tema de diálogo entre nosotros y España, y mantendremos nuestro derecho histórico y nuestro derecho geográfico". Esta declaración es como si el señor Ouahbi mantiene la creencia de que la Tierra es plana o de que el Sol es cuadrado. Que el gobierno de Marruecos invoque derechos inexistentes sobre ciudades españolas es algo intolerable.
A estas alturas ya no debería sorprendernos el hecho de que el gobierno de Pedro Sánchez no haya llamado a consultas al embajador marroquí, como sí hizo con embajadores de países amigos de España por asuntos mucho menos relevantes que éste. Lamentablemente, el gobierno de Sánchez insiste en comportarse como el mayordomo de Marruecos, cediendo a sus caprichos y exhibiendo debilidad de forma sistemática ante sus actos de hostilidad hacia España.
Un país que tenga respeto por sí mismo no puede exhibir debilidad ante unos vecinos hostiles que pretenden quedarse con parte de nuestro territorio. Una vez pisoteada la primera de las bases para una cordial relación entre países, que es el respeto mutuo, es la hora de actuar con reciprocidad: cada acto hostil de Marruecos debe tener una respuesta contundente, ya sean actos de guerra híbrida contra nuestra integridad territorial, como el del 30 de julio contra Ceuta, o declaraciones insolentes como las del citado ministro marroquí.
Ya que Marruecos insiste en reclamar las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, dos ciudades que nunca han sido marroquíes y cuyos ciudadanos no quieren ser marroquíes, ha llegado la hora de reclamar para España el norte de Marruecos, Ifni y el Sáhara Occidental, como mínimo. A diferencia de Ceuta y Melilla, tanto el norte de Marruecos como Ifni y el actual Sáhara Occidental -ocupado ilegalmente por los marroquíes- fueron territorios españoles, y ya que Marruecos cuestiona la integridad territorial de España, lo lógico es que España sea recíproca y haga lo mismo con Marruecos y con los territorios que actualmente ocupa violando la legalidad internacional.
Por supuesto, yo no tengo ningún interés en entrar en disputas territoriales con ningún otro país. España posee un territorio y unas fronteras internacionalmente reconocidos y no tiene ningún interés en iniciar conflictos territoriales con otros países por territorios que fueron españoles en el pasado. Pero ya que Marruecos sí tiene interés en avivar ese conflicto, nosotros debemos partir de una posición de fortaleza, para que en Rabat tenga claro que nuestra integridad territorial es inviolable e innegociable. Si Marruecos exhibe hostilidad hacia España, entonces debe recibir hostilidad a cambio, con todas las consecuencias. Si algo ha dejado clara la historia es que a los matones no se les debe apaciguar, especialmente a los matones de poca monta que, como Marruecos, insisten en meterse con un país que tiene más poder militar. Unos matones que hoy se aprovechan de la debilidad, la cobardía y la traición del gobierno de Sánchez a los intereses de España.
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Comentarios:
AlbertoAG
Ya de paso, si Marruecos reclama territorios de Argelia, también deberían hacer lo mismo los argelinos reclamando territorio marroquí.
9:09 | 22/08/26
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