
En una entrada breve que puse ayer por la mañana, El camino de la amargura, me ha hecho reflexionar el comentario de Patri, que ha escrito: "hay que respetar la decisión de Érika". Con todo el respeto hacia Patri, me gustaría extenderme algo más acerca de la equivocada idea del respeto que hay a veces en nuestra sociedad.
A mi entender, se puede y se debe respetar a las personas y sus creencias y convicciones, en el sentido de que no está bien ofender a nadie gratuitamente, ni a su persona ni a aquello que defiende. Ahora bien, una idea no es respetable por el hecho de ser idea. Si así fuese, tendríamos que mostrar todo nuestro respeto hacia el racismo o el nazismo. Yo, desde luego, no los respeto para nada. La vida humana tiene un valor muy superior al de cualquier idea.
No tengo intención de juzgar a un suicida, pues no soy quien para juzgarle, pero no comparto ni respeto su decisión. Si una persona fuese a suicidarse y yo pudiese evitarlo, os aseguro que haría todo lo posible por impedírselo, sin pensármelo dos veces e incluso aunque ello me obligase a ir contra su voluntad. No es respetable ni sujeta a Derecho una decisión disparatada tomada por una persona totalmente borracha. Del mismo modo, el suicidio es un hecho aberrante al que siempre se llega en unas circunstancias de transtorno que ciegan el buen juício de la persona en cuestión. Sé que esto que digo es políticamente incorrecto, pero me da igual. Ya estoy harto de no llamar a las cosas por su nombre y de evitar el sentido común por miedo al qué dirán los relativistas de turno.
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Comentarios:
Chesk
No, es que como el mundo se ha vuelto memo, la próxima vez nos va a decir que respetemos cualquier cosa con tal de no meternos en lo que no nos llama.
Si alguien se quiere suicidar, hay que apoyarle, medicarle si lo requiere, y ayudarle a salir del pozo.
No, encima, respetar su decisión.
Si a la tal Patri tuviese un caso cercano, otro gallo cantaría.
Un abrazo, elentir.
19:42 | 9/02/07
NotaBene
Dios nos da la vida, que es lo más valioso que tenemos, y Dios es el único con derecho a arrebatárnosla. El suicidio es un acto execrable, y por supuesto, no es un acto que hay que respetar. Es un acto que hay que evitar.
Y los «políticamente correctos», que sepan que el suicidio no es un derecho. El suicidio sigue siendo un delito castigado en el Código Penal, que fija penas de cárcel sin excepción para todos los que induzcan a una persona a suicidarse o le ayuden a ello. Si no establece también penas para el suicida frustrado, es solamente por razones de compasión hacia él.
21:46 | 9/02/07
Elentir
Chesk, lo que pasa con esa idea del respeto es que muchas veces se esconde tras ella una falsa piedad. Es como el tema de la eutanasia. He tenido cerca a personas mayores en situaciones muy difíciles, sé lo que cuesta apoyarlas y estar con ellas, pero merece la pena y a alguna, gracias a eso, la he visto salir adelante (mi abuela, por ejemplo). Si hubiésemos hecho lo que proponen algunos, que es poco más que presentar el suicidio con una opción más tan válida como el apoyo y la curación, mi abuela no habría disfrutado de un agradable verano con sus hijos y sus nietos. En fin… 🙄
En cuanto a lo que comentas, NotaBene, creo sinceramente que el tremendo valor de la vida es apreciable por cualquier persona, sea cristiana o no. Sin duda alguna, el Cristianismo es una de las raices últimas más importantes de los Derechos Humanos, tal como los conocemos hoy en día. A pesar de ello, es una cuestión de razón entender que la vida humana es un valor que hay que proteger. Lo preocupante es que este concepto, que es la base de la democracia occidental, se esté perdiendo cada vez más y precisamente en nombre de la libertad, que es lo más absurdo.
22:10 | 9/02/07
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