¿Por qué intentan enfrentar a hombres y mujeres usando cualquier tontería?

Detrás de ese ‘portavozas’ Podemos oculta algo más inconfesable que un tonto error gramatical

Podemos montó ayer otro numerito para demostrar su gran habilidad a la hora de generar polémicas aparentemente triviales y convertir incluso errores gramaticales en manifiestos políticos.

Feministas de Podemos pretenden prohibir que se use la palabra ‘piropo’ en anuncios
Un diputado de Podemos ve futuros ‘asesinos de mujeres’ en los niños que juegan a superhéroes

Intenta desacreditar a la RAE por no ayudarles en su ingeniería social

En una rueda de prensa en el Congreso de los Diputados, la portavoz de Unidos Podemos en el Congreso de los Diputados, Irene Montero, protagonizó la tontería del mes lanzando un “portavoces y portavozas”, un absurdo desdoblamiento de una palabra que, precisamente, sirve para ambos géneros:

Por la tarde, Irene Montero defendió el uso del “portavozas” alegando que “el lenguaje se usa como instrumento para perpetuar el machismo en las sociedades: lo que no se nombra suele no existir”.

Montero también alegó que la RAE contiene una definición machista de la palabra “fácil”, en un penoso intento de desacreditar a la Academia. Pero hay que decir que la RAE no se dedica a diseñar el significado de las palabras -eso es lo que intentan ingenieros sociales como los de Podemos-, sino que se limita a describir los usos existentes, aunque a veces sean peyorativos. Y precisamente por eso Podemos se lleva mal con la RAE: porque la Academia no se pliega a sus exigencias de manipular las palabras con fines ideológicos.

Un deliberado error gramatical con un propósito nada limpio

De hecho, lo de ayer no fue algo accidental. La propia Montero lo ha dejado claro: se siente oprimida por las palabras y quiere que las demás mujeres se sientan tan oprimidas como ella. Pero ¿y a qué viene esto? Pues a que Podemos defiende la ideología de género, cuyas creadoras -comunistas militantes como Simone de Beauvoir o Shulamith Firestone- querían trasladar la tesis marxista de la lucha de clases a los sexos, pensando que ésa era la única forma de que triunfase su revolución en un Occidente donde la consolidación de una amplia clase media inmunizaba a la sociedad frente a los viejos discursos marxistas. El objetivo de aquellas ideólogas era que las mujeres se sintiesen oprimidas por los hombres, pero en una sociedad en la que la mujer goza de los mismos derechos legales que el varón, ese discurso es cada vez más difícil de sostener. Por eso salen con cosas como el mito de la “brecha salarial” o los “micromachismos”, con los que intentan que las mujeres se sientan oprimidas por cualquier tontería, desde invitar a café a una chica a decirle que está guapa, pasando por que los niños jueguen a ser superhéroes, que los hombres se sienten con las piernas abiertas y también por el hecho de llamar “portavoz” a una mujer.

Te ofrecen una utopía a cambio de tu libertad: ¿qué puede salir mal?

Pero ¿y qué ganan estos tipos -y tipas- provocando enfrentamiento entre hombres y mujeres? Repasemos la historia del comunismo (pues Podemos es un partido fundado por comunistas): también dijeron que iban a “liberar” a los obreros instaurando una sociedad igualitaria y sin clases, y el precio a pagar era que el Estado lo controlase todo, y que una minoría de ideólogos tuviese todo el poder. El dramático resultado lo hemos visto estos últimos cien años: represión, dictaduras, miseria y muerte. La ideología de género es un nuevo intento de concentrar un poder político absoluto en unas pocas manos, prometiendo a cambio -como en 1917- una sociedad utópica e igualitaria, en la que las mujeres se verán liberadas de la brutal opresión a la que las sometemos los hombres haciendo cosas como invitarlas a tomar café y decirles que están guapas. Y el precio a pagar sería, una vez más, nuestra libertad, y en este punto no tenemos que imaginar futuros distópicos: hace años que nos someten a un señalamiento constante contra todo el que es acusado de “machista”. Ahí tenemos el caso del actor Arturo Valls, sometido a un linchamiento en la red por rechazar que los Premios Goya se conviertan en un mitin feminista. Es otro claro aviso a navegantes: el que se atreva a discrepar será machacado. Al final, esos vendedores de utopías siempre acaban igual: intentando “liberarnos” de nuestra libertad.

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Comentarios (Blog):

  1. Blanca

    Pues yo creo que la obtusa Montero lo único que quería es llamar la atención y armar polémica, ya que no es capaz de decir nada inteligente que la distinga.

  2. Sharovarov

    Ayer, cuando no se podía acceder al blog, me metí en el twitter de Elentir para ver si había algún tuiteo, precisamente, como en el que dice que no nos alarmemos, que no le han censurado (todavía). Se agradece, porque claro, a uno le entran las dudas. Es normal.

  3. pacococo

    En política nada ocurre por casualidad y aunque estos no dan mucho de sí, algo pretenden con estos disparates, seguramente que nos ocupemos de ellos, como estamos haciendo ahora.

    Si el hombre es portavoz y la mujer portavoza, si el hombre es cargo público la mujer ¿qué es?

  4. Luna

    El uso de esta palabra es un retrato de lo que quieren. La palabra “voz” es femenina, la palabra “voza” denota la deriva de lo que era intrínseca y verdaderamente femenino a lo cosificado, ya que el feminismo produce en gran medida la cosificación de la mujer que paradójicamente quiere rechazar.
    Esto llega al ridículo de aquella canción que decía “Canda Farnanda Saptama asaba palatá”. ¿Queda servido en ella el feminismo? Pues nada más que eso es lo que hay.

  5. pilar Blasco Miguel

    Con algo de cultura verdadera y conocimientos normales de lingüística se rebaten esos disparates deliberados. No debemos caer en las trampas de esta gente, ya lo han hecho otras veces, está muy visto. Solo falta que dejemos también a su antojo nuestra magnífica lengua . Femenina, por cierto, que comparte con idioma el género gramaticasl. Qué atrevida es la ignorancia y qué osado el sectarismo. Da mucha vergüenza tener esos representantes en el Congreso

  6. Luna

    A Guillermo García Salas:

    Uno de los pocos temas que se conocían como abiertamente censurados en tiempos de Franco eran los suicidios. Lo demás era una lotería, escribías, presentabas a censura y te lo echaban atrás o no. Pero no estaba permitido dar noticias de suicidios. ¿Terrible represión?¿actuación contra la libertad del Pueblo Español? No sé qué decirte. La mayoría de libros de estilo de los medios actuales mantienen este veto, aunque no sea como prohibición taxativa, porque se ha demostrado que la noticia de un suicidio viene frecuentemente seguida de varios, que aquél que tiende a hacerlo puede verse incitado al saber que otro se ha quitado la vida.

    Lo mismo parece suceder con los violadores y muy especialmente con el maltrato que termina en homicidio. No digo que deban ocultarse estos hechos, pero creo que el incremento de estos casos se produce por las campañas sistemáticas que se supone destinadas -paradójicamente- a evitarlos. Lo que sí puedo pedir es que descienda el amarillismo con que se está tratando, dado que es una forma de conducir a las personas en modo poco o nada consciente. Estoy convencido de que el maltratador toma estas campañas como un reto que ha de vencer y esto le lleva a terminar con su pareja. Quizá no lo haría si no se presentara de esta manera.

    Lo que ha hecho Unidos Podemos es calcar las estrategias de cortina de humo de los/las socialistas con palabros tan ridículos como “miembras”. Y observo que ha tenido mucho éxito pese a ser un vulgar plagio, porque a estas alturas, todos hablamos de las “portavozas” y no de las “inútilas” populistas que no son capaces de presentar ninguna propuesta de mejora ante nada, de “las perras de las hortelanas”, que ni hacen, ni hacer dejan.

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