
Intolerable la detención el sábado de un directivo de Libération, el principal diario izquierdista de Francia. Vittorio de Filippis fue "arrestado con malos modos a las seis de la mañana, esposado y cacheado dos veces completamente desnudo", y todo por un presunto delito de difamación para el que ni siquiera se pide pena de prisión. Algo está fallando, desde luego, cuando en ciertas democracias europeas el trato que el poder les da a los medios críticos empieza a recordar a los métodos de las dictaduras.
Libération ha considerado que el arresto de su director de desarrollo es una operación policial contra el diario. Para colmo, estos gravísimos hechos fueron presenciados por los hijos del detenido. Ante este asqueroso ataque a los derechos humanos, expreso mi solidaridad con el arrestado y con su diario.
Lo que sí espero es que este atropello anime a Libération a reflexionar sobre su actitud ante otros atropellos que no se han desarrollado de forma tan brutal, pero que también han pisoteado la libertad de información de medios críticos. Y es que Libération apoyó el acoso judicial a Federico Jiménez Losantos hace sólo una semana. En una crónica del corresponsal de Libération en España, François Musseau, se vertían afirmaciones como éstas:
"El animador vedette de la Cope, la radio episcopal -circunstancialmente la voz extremista más escuchada del país- se ha convertido en un habitual de los tribunales en general, y de los juicios por difamación en particular." (...)
"Con su aire guasón, parece tomar un astuto placer a estos pleitos de difamación" (...) "Losantos recoge así lo que siembra cada día en La Mañana"
Es más: en enero de 2006 Libération consideró la censura de medios críticos a manos del CAC como una "supervisión", y se sumó sin rodeos a la campaña de acoso del Gobierno catalán contra la emisora. Ante las protestas del Instituto Internacional de Prensa y de Reporteros Sin Fronteras contra el organismo catalán de censura, el diario francés tomó partido a favor del CAC titulando así la noticia: "Cataluña va a supervisar televisiones y radios." Además, Libération reprodujo como ciertas todas las mentiras lanzadas por el Gobierno catalán contra la COPE, sin conceder ni una línea a la versión de la emisora, saltándose así los más elementales principios de la ética periodística.
Parafraseando a Martin Niemöller, desde Libération bien podrían decir ahora algo así:
Cuando la censura fue a por la COPE,
apoyé la censura,
porque yo no era la COPE.
Doy por seguro que en Libération recuerdan este famoso poema y ya saben cómo termina.
Enlaces relacionados:
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- Cómo derrotar al CAC, por El Diablillo Cojuelo
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Comentarios:
Jandro
Me parece mal. Han probado de su propia medicina, pero de una dosis más fuerte que la que tomó la COPE. Aunque parece que dan ganas de decir: «¡Que se j.!», la verdad es que no tiene justificación posible tal atropello si ha sido por opinión. Me solidarizo con ellos.
9:03 | 1/12/08
José Sáez
La talla moral se demuestra cuando uno no desea para los demás lo que no desea para sí mismo. Así que, pese a que Libération no ha recibido mas que una sobredosis de su propia medicina, he de manifestarme en contra del atentado a la libertad de expresión (y otras libertades) que ha sufrido. Espero que ese diario y sus responsables aprendan que la libertad de expresión, o es para todos, o no será para nadie. Muy acertada la referencia a ese poema de Martin Niemöller, tan citado, pero tan poco meditado.
10:22 | 1/12/08
María
Tal vez sea bueno que comprueben lo que sucede cuando se desprecia la libertad y se permite el acoso. Un saludo.
11:29 | 1/12/08
Registrador
Como diría muy abuelo «Sarna con gusto non pica».
12:55 | 1/12/08
Goldstein
Igual que no podemos consentir que en este país haya una actitud totalitaria de izquierdas hacia todos aquellos que se oponen a su pensamiento, tampoco se puede consentir que se cometan actos de peor calibre en el sentido contrario.
Pienso que esta detención es un acto propio de la época de la Gestapo, o mas recientemente, del régimen de Chauchescu, que era conocido por «el timbrazo».
Un amigo rumano me contó que vivió esa época terrible, donde la gente vivía aterrorizada porque se escuchaban los timbres de las puertas a altas horas de la madrugada, y quería decir que era la policía del régimen deteniendo a personas por el simple hecho de ser «sospechosos» (estudiantes, intelectuales, periodistas…). Se les llevaba en camión hasta el gran canal Danubio-Bucarest, se les fusilaba y se les arrojaba a él, como ocurrió al final del asedio de Madrid con «las sacas» de Paracuellos.
12:55 | 1/12/08
Elentir
Precisamente por eso he escrito esta entrada. Quienes nos consideramos liberales condenamos todos los ataques a la libertad de información, sean contra la izquierda o contra la derecha. La izquierda en España y en Francia, sin embargo, no sólo rechaza rara vez los atentados contra la libertad de información, sino que además, como hemos visto y seguimos viendo en el caso de la COPE, los apoya sin rodeos. Y en esto incluyo al diario Libération.
16:26 | 1/12/08
Nora
Haces bien en denunciarlo, Elentir, pero «Quien a hierro mata, a hierro muere«.
Por cierto, lo he mandado al grupo google.
Abrazos.
23:32 | 1/12/08
Nora
Haces bien en denunciarlo, Elentir, pero «Quien a hierro mata, a hierro muere«.
Por cierto, lo he mandado al grupo google.
Abrazos.
23:32 | 1/12/08
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