Desde hace tiempo las informaciones y rumores sobre la posible cancelación del FCAS venían sucediéndose cada vez con más intensidad.
Finalmente, hoy se ha confirmado la cancelación de ese programa de caza de sexta generación por decisión de los gobiernos de Alemania y Francia, los principales países implicados en el proyecto. España, la tercera socia, ha quedado como una mera espectadora y ahora se tiene que buscar la vida ante el considerable problema que supone el final de ese programa para nuestras Fuerzas Armadas.
Esta noticia supone un grave problema para España. El FCAS iba a ser el sustituto de los Eurofighters del Ejército del Aire cuando llegasen al final de su vida operativa (algo que se espera todavía para 2060; algunos, seguramente, ya no lo veremos). Para el Ejército del Aire aún queda bastante tiempo hasta que llegue ese día, de modo que puede esperar sin inquietud a que surjan nuevos planes.
Además, las Fuerzas Armadas Españolas también esperaban que el FCAS llenase el hueco que quedará vacío con la retirada de los Harrier II de la Armada en 2032. En julio del año pasado el Almirante General Teodoro Esteban López Calderón, Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), afirmó sobre la sustitución de los cazas Harrier II de la 9ª Escuadrilla: "tendremos que sobrevivir con la cuarta generación que tenemos y esperar algún día la llegada del FCAS. Lo que pasa es que, claro, el FCAS son muchos años los que los que tenemos que esperar".
Así pues, la Armada Española confiaba en un futuro FCAS naval para ocupar el lugar de los Harrier II, aunque fuese años después del final de su vida operativa (el FCAS no se esperaba hasta al menos el año 2040). Ahora el futuro de la ala fija embarcada española se queda en blanco, y no porque no exista una alternativa, que la hay. Ya la conocemos todos, aunque en ciertos círculos políticos sea trataba como un tabú.
Una vez cancelado el FCAS, en Europa hay otra alternativa de caza de sexta generación en proceso de desarrollo. Actualmente Reino Unido, Italia, Japón y Suecia está desarrollando el Global Combat Air Programme (GCAP), conocido como BAE Systems Tempest, pues la empresa británica lidera el proyecto. Se empezó a desarrollar en 2015 y actualmente está acumulando considerables sobrecostes. El problema para España es que actualmente no hay planes de hacer un Tempest naval. El motivo es obvio: tanto el Reino Unido como Italia ya operan un caza de quinta generación con capacidad STOVL (despegue corto y aterrizaje vertical), ese que es tan innombrable para el gobierno español como Voldemort en los libros de "Harry Potter".
La solución lógica y sensata ahora sería adquirir el F-35B (así se llama el caza innombrable), pues se trata de un avión ya en servicio y que España podría recibir en un plazo más breve de tiempo del que estaba previsto para el FCAS naval. Sin embargo, la hostilidad del gobierno de Pedro Sánchez hacia Estados Unidos mantiene bloqueada esa posibilidad por cuestiones estrictamente políticas.
En vista de ello, y conociendo la afinidad del actual gobierno español por Turquía, España podría acabar comprando la versión naval del Hürjet turco, un avión convencional, sin capacidad furtiva y por tanto sin las capacidades del F-35B y que precisaría de un portaaviones de tipo CATOBAR (es decir, con catapultas para lanzar los aviones y ganchos de parada para los aterrizajes), una posibilidad que ya abordamos aquí
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