¿Censurar las ideas de Breivik pero no las de ETA, los GRAPO, las FARC o la RAF?

Los brutales atentados del viernes en Noruega están siendo afrontados por una parte de la izquierda en España de una forma muy lamentable. El sábado, Rubalcaba decía que dicha masacre le “duele más” porque los muertos son de su familia ideológica (¿le dolieron menos los cientos de víctimas de derechas o sin filiación política que han sido asesinadas por diversos grupos terroristas, entonces?). En ciertos medios afines al gobierno las reacciones han sido aún más escandalosas.

El director de Público dice que incitar al odio o a la violencia es un crimen

El domingo Jesús Maraña, director del diario Público, apuntaba en su blog a “la xenofobia, el populismo o la intolerancia religiosa” como los ingredentes que han dado lugar a la mente de Breivik, el autor de los atentados. No le falta razón. Frente a ello sugería “el respeto a todas las personas pero no a todas las creencias” -algo en lo que estoy plenamente de acuerdo- y finalizaba el artículo con esta afirmación: “Propagar falsedades que incitan al odio o a la violencia también es un crimen.”

No sé si esa afirmación final tendrá alguna relación con las significativas omisiones que hizo Público el día anterior al dar el perfil del asesino, olvidando mencionar su militancia masónica y recortando la foto en la que aparecía vestido para una tenida masónica de tal forma que no se viese el mandil con el que los hijos de la viúda suelen participar en las ceremonias de sus logias. El caso es que Maraña dirige un periódico desde el que aún se vende un libro de Lenin, “El Estado y la revolución”, presentándolo como “una de las piezas más célebres de la literatura marxistalenilista”. En mayo publiqué aquí diversas citas de ese libro, que es un auténtico manual para implantar una dictadura totalitaria por medio de la violencia y el terror.

Marxismo-leninismo: una de las ideologías más letales de la historia

El manual en cuestión no pasaría de ser un texto de interés para los estudiosos de los desvaríos mentales si sus terroríficas consideraciones, por desgracia, no se hubiesen puesto en práctica en no pocos países. Hay que decir que el marxismo-leninismo se convirtió en doctrina oficial de diversos estados y grupos violentos, cuya acción arroja la escalofriante cifra de 100 millones de muertos. En materia terrorista, el marxismo-leninismo es también la ideología de ETA, de los GRAPO, de la Fracción del Ejército Rojo (RAF), de las Brigadas Rojas, de las FARC, del FRAP y de otros grupos terroristas. Entre todos suman miles de asesinatos. Sus fundamentos ideológicos están, en buena medida, en las tesis liberticidas, sanguinarias y cargadas de odio que defendía Lenin en libros como “El Estado y la revolución”. Sorprende que el director del mismo periódico que vende ese libro tache ahora de “crimen” la acción de “propagar falsedades que incitan al odio o a la violencia” para referirse a un terrorista al que su periódico tacha -omitiendo su condición de masón- de “fundamentalista cristiano”, olvidando quizás que entre los fundamentos morales del Cristianismo hay un impertativo tan claro como el “no matarás” y el mandato de Cristo de “amad a vuestros enemigos” (Lucas 6,27-38).

Si la izquierda quiere en serio combatir el odio, la intolerancia y la violencia, le aconsejo que deje de leer y de vender libros de Lenin y frecuente más los Evangelios. Y es que nadie que siga a Cristo sinceramente puede convertirse en un terrorista, pues eso implica pecar gravemente contra la Ley de Dios. Justo lo contrario de lo que puede ocurrir si alguien se toma muy al pie de la letra las burradas que escribía el primer dictador soviético. Basta con leer una de las afirmaciones que escribió Lenin en el citado libro:

“El proletariado necesita el poder estatal, organización centralizada de la fuerza, organización de la violencia, tanto para aplastar la resistencia de los explotadores como para dirigir a la enorme masa de la población, a los campesinos, a la pequeña burguesía, a los semiproletarios, en la obra de “poner en marcha” la economía socialista.”

Entrada relacionada:

Regala a mamá un manual para instaurar una dictadura por métodos violentos

(Imagen original: axpam.com)

¡Suscríbete gratis a este blog! Ya somos más de 4.400

Comentarios (Facebook):

AVISO: el incumplimiento de las Normas de Participación podrá dar lugar al bloqueo del infractor, de tal forma que sus comentarios quedarán ocultos para los demás lectores.

NOTA: Debido al cambio de URL de http a https, algunos comentarios publicados antes del 9.2.2020 en el blog pueden haberse perdido. Lamento las molestias.

Enlaces desde blogs, webs y agregadores:

Comentarios (Blog):

  1. Sería más fácil aplicar el estado de derecho, no censurar y sí usar el código penal si lo publicado incita al odio, la violencia y/o el terrorismo o la xenofobia.

  2. Por supuesto. Pero eso no permitiría a cierta izquierda pedir que se criminalice a toda la derecha, aunque las ideas criminalizadas no tengan nada de criminales.

  3. Bueno, todo se andará. Es cuestión de cambiar el Código Penal, y redactar un Código Penal de la Nueva Democracia (en adelante, CPND, o sea, =Cuídate Para No Decirlo”))
    Un saludo.

  4. Si la izquierda quiere en serio combatir el odio, la intolerancia y la violencia, le aconsejo que deje de leer y de vender libros de Lenin y frecuente más los Evangelios.

    Me temo que entonces dejarían de ser “de izquierdas” 😛

  5. Marcial

    Recuerdo cuando Buttiglione era candidato a Comisario europeo de Justicia.
    Fue descartado de un plumazo por la manipulada opinión pública (por algo que no había dicho ni pensado, pero ya le habían puesto la etiqueta de “ultracatólico”).
    Enrique Barón, exministro socialista y parlamentario europeo dijo entonces, a pesar de que Buttiglione no había abierto la boca, “que todas las opiniones son válidas pero hay algunas que no pueden decir en público”.

  6. Jandro

    Breivik es un “fundamentalista cristiano” de libro:

    – Pro-homosexual.

    – No religioso (defiende el Crisianismo como cultura, pero no necesariamente en el ámbito religioso).

    – Proabortista. Lo defiende en caso de violación o discapacidad mental o física del bebé. Y dice, literalmente, que una reintroducción de la prohibición del aborto despojaría a la mujer de sus derechos básicos.

    Sí, sí, todo un gran fundamentalista cristiano este masonazo loco.

Opina sobre esta entrada:

Al pulsar 'Enviar' aceptas las Normas de Participación.