Delegaciones del BNG y Anova apoyan asaltar librerías para destruir una revista

Hoy los nacionalistas asaltarían las librerías para destruir los libros de Rosalía de Castro

Mi paisano Manuel Molares do Val publica hoy en su blog un interesante artículo en el que cita una carta de la famosa poetisa renegando de la lengua gallega, a la que se refiere como “nuestro dialecto”. La traigo a colación a raíz de una convocatoria nacionalista para asaltar librerías y destruir ejemplares de una revista, al más puro estilo nazi.

Tópicos sobre gallegos: ¿el que usa Yo Dona molesta y los de este anuncio de Gadis no?
Lo más peyorativo para los gallegos

Ya me referí a este asunto la semana pasada, cuando comenté aquí la rabieta nacionalista contra la revista “Yo Dona” por una nimiedad, concretamente porque esa revista calificó a la mujer de Rajoy como “nada gallega” en su portada. Desde luego, hace falta ser muy paleto para convertir esa simple alusión en una afrenta a los gallegos digna de montar un follón. El caso es que algunos medios de comunicación han publicado cosas que dejaban mucho peor a los gallegos.

La prostitución hospitalaria en una serie sobre costumbres gallegas de un periódico

Manuel Molares se refiere a un artículo publicado por el diario madrileño El Imparcial los días 28 de marzo y 4 de abril de 1881, como parte de una serie titulada “Costumbres gallegas”. En materia de costumbres algunos sólo admiten que se hable de las buenas, pero el caso es que en aquella ocasión la articulista hablaba de la prostitución hospitalaria practicada en algunas poblaciones costeras gallegas, y cito:

“La idea de que el padre, el hijo o el esposo pueden andar errantes y perdidos por inhospitalarias tierras o yermas soledades, contribuye, por otra parte, hasta tal punto a aumentar los compasivos instintos de aquellas gentes, que bien puede decirse llegan en esto a lo inverosímil e increíble. Lugares hay entre aquellos pueblecillos en donde se guardan creencias que no sabemos existan en ninguna otra parte, y que recuerdan la manera con que algunos pueblos primitivos llegaron a ejercer la hospitalidad, sin que acertemos a adivinar cómo a través de los siglos pudo conservarse entre nosotros ese resto vivo de tan remotas costumbres.

Entre algunas gentes tiénese allí por obra caritativa y meritoria el que, si algún marino que permaneció por largo tiempo sin tocar a tierra, llega a desembarcar en un paraje donde toda mujer es honrada, la esposa, hija o hermana pertenecientes a la familia en cuya casa el forastero haya de encontrar albergue, le permita por espacio de una noche ocupar un lugar en su mismo lecho. El marino puede alejarse después sin creerse en nada ligado a la que, cumpliendo a su manera un acto humanitario, se sacrificó hasta tal extremo por llevar a cabo los deberes de la hospitalidad.

Tan extraña como a nosotros debe parecerles a nuestros lectores semejante costumbre, pero por esto mismo no hemos vacilado en darla a conocer, considerando que la buena intención que entraña, así ha de salvar en el concepto ajeno a los que llegan en su generosidad con el forastero a extremos tales, como a nosotros el sentimiento que ha guiado nuestra pluma al escribir este artículo.”

Este texto lo recoge el libro “Xornalistas con opinión 2. Escolma de textos” en su página 89. Hoy en día no es fácil encontrar ese artículo, pues su autora fue Rosalía de Castro, a la que algunos han convertido en una musa del nacionalismo en un momento en que tal ideología ni siquiera existía, aunque por entonces sí que tenía cierta actividad su embrión: el regionalismo.

Los regionalistas gallegos, enfurecidos con Rosalía

Los regionalistas gallegos acogieron con furia el artículo de Rosalía y a la poetisa le llovieron las críticas. En la web de la Biblioteca das Letras Galegas se puede leer una carta enviada por Rosalía a su marido, Manuel Murguía, el 26 de julio de 1881 en la que hace referencia a esa bronca:

Se atreven a decir que es fuerza que me rehabilite ante Galicia. ¿Rehabilitarme de qué? ¿De haber hecho todo lo que en mí cupo por su engrandecimiento? (…) ¿Qué algarada ha sido ésa que en contra mía han levantado, cuando es notorio el amor que a mi tierra profeso? (…) Pues bien: el país que así trata a los suyos no merece que aquellos que tales ofensas reciben vuelvan a herir la susceptibilidad de sus compatriotas con sus escritos malos o buenos.”

La respuesta de la famosa poetisa: dejar de escribir en “nuestro dialecto” gallego

Como bien apunta Manuel Molares, a raíz de esa exagerada reacción de los que se consideran defensores de las esencias gallegas, siempre extremadamente susceptibles ante cualquier cosa que no sea de su agrado, Rosalía decidió no volver a escribir nunca más en lengua gallega, y así lo manifestó en la citada carta a su marido: “ni por tres, ni por seis, ni por nueve mil reales volveré a escribir nada en nuestro dialecto, ni acaso tampoco a ocuparme de nada que a nuestro país concierna. Con lo cual no perderá nada, pero yo perderé mucho menos todavía.” Al final de la carta reiteraba, en referencia a su editor, mi resolución de no volver a coger la pluma para nada que pertenezca a este país, ni menos escribir en gallego, una vez que a él no le conviene aceptar las condiciones que le he propuesto. No quiero volver a escandalizar a mis paisanos.”

Los nuevos nazis llaman a asaltar librerías para destruir los ejemplares de ‘Yo Dona’

Pasados 131 años de aquel suceso, se puede decir que la revista “Yo Dona” ha sido de lo más suave si la comparamos con las palabras de Rosalía. A pesar de ello, el fanatismo nacionalista, empeñado en inventarse afrentas y enemigos que sirvan para alimentar su victimismo ideológico, ha convertido la mera mención a la condición de “nada gallega” de la mujer de Rajoy en un casus belli, llegando a un extremo digno de tiempos pasados. La semana pasada algunos elementos del nacionalismo gallego más radical ponían en marcha un evento de Facebook convocando a “destrozar todos los ejemplares de la revista Yo Dona en Galicia”, una convocatoria escrita en portugués (¿?) y que recuerda peligrosamente a la Bücherverbrennung, la quema de libros incorrectos iniciada por los nazis en abril de 1933.

En el colmo del cinismo, estos imitadores de los nazis aún se atreven a decir sobre Yo Dona que “el exterminio judío también comenzó con criticas por el estilo en la prensa”, cuando precisamente fueron los exterminadores nazis quienes empezaron destruyendo aquellas publicaciones que no eran de su agrado. El texto de la convocatoria anima a sus participantes a emprender esa acción propia de totalitarios “entrando en las librerías y destrozando los ejemplares de la Revista Yo Dona”, es decir, que a la acción fanática de destruir una publicación porque no les gusta lo que dice, añaden el agravante de ir entrando en las librerías a hacer “limpieza”, como si fueran miembros de la Gestapo en una operación policial contra la disidencia. Flipante, en fin.

Delegaciones del BNG y Anova apoyan los asaltos a las librerías

Lo más llamativo es que en la lista de participantes de ese evento hay dos delegaciones del BNG (Foz y Cambados) y tres de Anova (Lugo, Redondela y Toén). Son dos formaciones políticas con presencia en el Parlamento gallego, es decir, que reciben subvenciones que pagamos todos los contribuyentes. Es intolerable que en democracia haya partidos políticos apoyando convocatorias violentas como ésa, pero que además financien su actividad con los impuestos que pagamos todos -incluidos los libreros a los que se anima a atacar en ese evento- ya es el colmo.

Por mi parte concluyo que por no leer estos nuevos nazis no deben ni haber leído a Rosalía, pues de lo contrario estarían lanzando otra convocatoria igual de infame contra sus libros. Lo que espero, al menos, es que los responsables de la revista presenten denuncia contra los autores de ese evento y a éstos les caiga un buen paquete.

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Comentarios (Blog):

  1. Es curioso, como al final, todos estos partidos entroncan con la más furibunda intolerancia. Todos hechos con el mismo patrón.

  2. Da igual como se disfrace un totalitario, ya sea con una esvástica o con una estrella roja. Al final todos son la misma basura totalitaria, e incluso acaban por adoptar las mismas formas.

  3. No, si gracias a estos individuos los mitos peyorativos que circulan por ahí de los gallegos se van a quedar cortos. Deseo sinceramente que no nos pase como a los vascos con la ETA, que gracias a esa banda criminal y asesina tienen el sanbenito de terroristas.

    Luego la izquierda es la que repudia enérgicamente a los nazis. Como Almudena Grandes, cierta izquierda ha copiado lo que dice detestar. Y con un cinismo increíble, se proclaman los defensores de la democracia ¿de qué democracia? Pues la de Stalin, Lenin, Hitler o Mao, sus ídolos.

    Normal que el BNG y especialmente Anova apoyen esto, beben de sus mismas fuentes. De hecho, a mi me cuesta distinguir al Beiras de Hitler. Los mismos gestos, misma forma de hacer discursos, misma ideología, mismo odio… Y respecto al del BNG mejor que se rape la cabeza, dado que será la representación de lo que es su partido.

    Saludos.

  4. Siento decir que los nazis no asaltaron librerías :S En todo caso algún libro comunista pero yo nunca leí que hicieran esas cosas.

  5. TheElivi, ¿que no asaltaron librerías? ¿Algún libro comunista? Creo que te hace falta leer un poco más:

    Así es como pusieron la Bebelplatz de Berlín el 10 de mayo de 1933. Ese día quemaron decenas de miles de libros. Eso es lo que hacen los totalitarios, sean nazis o nacionalistas gallegos: destruir lo que no les gusta.

  6. pacococo

    Las cosas se están disparando. Eso ocurre normalmente cuando no se tienen razones, se acaba recurriendo a la violencia.

    Pero curiosamente estos nazionalistas acaban en los tópicos peores que se atribuyen a los españoles.

  7. Israel

    La verdad es que todo el asunto es un despropósito. Primero de la revista, que parece crear un arquetipo de gallego (y el que no lo cumple, pues no es “nada gallego” y se quedan tan anchos). Tendré que consultar con la dirección de Yo Dona, a ver si soy castellano, un poco castellano, o nada castellano… Esperaré ansioso el veredicto. Pero en cualquier caso, siendo estúpido el planteamiento de Yo Dona, tampoco lo considero ofensivo. Y después, por supuesto, la salida de pata de banco de estos descerebrados. Yo, que no soporto las comparaciones con el nazismo, por respeto a sus millones de víctimas, prefiero compararlos con Farenheit 451, si os acordáis su planteamiento era que los hombres deben ser iguales y, al leer, los hombres se hacen diferentes, o sea que: prohibido leer. Supongo que Rosalía debe estar dando gracias a Dios por no haber vivido esta época…

  8. Un Culé

    Soy seguidor de Molares do Val y él me ha conducido hasta aquí. En el blog de Molares lo he denunciado, los separatistas son algo porque nosotros hacemos de caja de resonancia. Lo ideal es ignorarles y. cuando se pasen que, frecuentemente lo hacen, palo.

  9. Mi arma es la palabra. Me considero una persona pacífica y no tengo intención de estar a base de “palo” con nadie, a menos que sea para defenderme si son ellos los que intentan agredirme. Y desde luego, los problemas no desaparecen por el mero hecho de no hablar de ellos.

  10. Uhm, ¿si critico algo de España (gobierno, sistema educativo, partidos políticos, decisiones del Tribunal Constitucional…), me convierto en “anti-español”?
    De igual modo, si un gallego critica algo de su tierra, ¿será “anti-gallego”?

  11. Depende. Creo que sólo somos “anti-gallegos” los que cuestionamos alguna patraña nacionalista o nos salimos de los cuadriculados esquemas de esa ideología totalitaria.

  12. Basfi

    Esas llamadas al asalto son delictivas. ¿No han sido denunciadas?

    Son denunciables antes juzgado, Fiscalía, Policía o Guardia Civil, y con obligación de que las persigan de oficio.

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