10 razones para concluir que ZP no quería una victoria conservadora

Paso a contestar aquí las 10 contrarréplicas y las críticas a HazteOir.org que publica hoy Miquel Rosselló en su blog.

Vídeo de HazteOir.org: ¿Debería el matrimonio estar limitado?
10 réplicas a Miquel Rosselló en defensa del matrimonio natural

1. Estamos hablando en este debate de una institución social surgida espontáneamente, sin que la humanidad tenga memoria de su origen exacto, porque como tal el matrimonio (del latín “mater”, madre, y “munium”, cuidado, es decir, cuidado de la madre) responde a la propia naturaleza sexuada del ser humano y al modo en el que los niños vienen al mundo desde siempre. Miquel pretende negar algo tan obvio recurriendo a situaciones excepcionales en el matrimonio, como la imposibilidad de tener hijos o la adopción de los mismos (lo uno, con mucha frecuencia, suele llevar a lo otro, por cierto). El caso es que incluso en esos casos excepcionales los matrimonios siguen compartiendo una de las características propias de la institución, como unión de un hombre y una mujer, y como tal sigue siendo un ámbito ideal para la crianza de hijos, aunque sean adoptados. ¿Pretende Miquel amenazar con imponer el divorcio a los matrimonios sin hijos como defensa del matrimonio gay, acaso?

2. Dice que Miquel que “desgraciadamente” la vida somete a los niños a un experimento de ingeniería social al privarles de un padre y una madre. Pero un hecho trágico y accidental no es un experimento social, a menos que uno mate a los padres como parte de ese experimento, claro. El caso es que Miquel se reafirma en su expresión de ayer de que la ausencia del padre, de la madre o de ambos es una desgracia, y sin embargo sigue defendiendo que, en su lugar, se sitúe una pareja del mismo sexo. Sorprendente. Por mi parte, insisto: la adopción es un proceso en el que prima el interés del adoptado, no del adoptante.

3. Dice Miquel: “El Estado debe limitarse a reconocer una realidad existente que a lo largo de la historia humana ha ido evolucionado”. Cierto. El matrimonio ha ido evolucionando para bien en algunos aspectos, mejorando el amparo a la madre y a los derechos de los contrayentes. Pero cuando el Estado otorga la condición de matrimonio a una realidad distinta del matrimonio, entonces no estamos ante una evolución, sino ante una adulteración. Más abajo me refiero a esto en la respuesta al punto 9 de la contrarréplica de Miquel.

4. Miquel dice haberse referido a las agresiones a la libertad que ha implicado la legalización de los matrimonios del mismo sexo en España, y cita un párrafo suyo al efecto. Pero dicho párrafo habla de una generalidad. Por más que busco no encuentro en el párrafo que indica Miquel ninguna de las agresiones a la libertad que le señalé ayer, y que él tampoco comenta en este nuevo artículo. No entiendo que agresiones de ese calibre no merezcan ni un comentario, especialmente cuando se están dando -incluso con más dureza que en España- en todos los países en los que se ha legalizado el matrimonio del mismo sexo, sin excepción. Precisamente esas agresiones demuestran hasta qué punto lo que estamos analizando en este debate no es una evolución natural del matrimonio, como sostiene Miquel, sino un proyecto estatal para cambiar la realidad a martillazos, hasta el punto de criminalizar la defensa de la regulación del matrimonio existente hasta entonces en dichos países. Una labor de estigmatización a la que no escapan, por cierto, quienes más invocan la libertad como principio y fin de todas las cosas, como veremos más abajo.

5. Dice Miquel que el lugar que tenían los homosexuales en España antes de 2005 era “en las carrozas y las noches de copas, sexo y rock & roll”. Incluso da a entender que vivían en la “marginalidad” y eran tratados como “mascotas”. Alucinante cascada de falsos tópicos. También afirma Miquel, en relación a las parejas homosexuales, que su “única diferencia se lleva a cabo en su alcoba bajo el Imperio de la Ley; no al margen de la ley”. De esto deberíamos deducir que las relaciones extramatrimoniales son ilegales en España, pero no lo son. Lo más curioso de leer lo que afirma Miquel en 2013 es que la normativa franquista penalizando los actos homosexuales fue derogada en España en 1979. A lo mejor los homosexuales a los que se refiere Miquel han tardado 26 años en enterarse…

6. Dice Miquel: “Hacer de la procreación la base del matrimonio es un error”. El error lo habrá cometido la naturaleza, entonces, pues la condición sexuada del ser humano no es un invento de la Iglesia Católica, y la forma natural en que los niños vienen al mundo no se deriva de ningún punto del Catecismo. Para respaldar su afirmación, Miquel se basa en el derecho de matrimonio de las mujeres que ya no están en edad fértil. Con eso vuelve a cometer el mismo error que en el punto 1: pretende negar la propia naturaleza de la institución basándose en situaciones excepcionales que, sin embargo, abundan en una de las características del matrimonio: la unión de un hombre y una mujer. Contra lo que alega Miquel, no hay ley alguna en ningún país civilizado que exija a una mujer tener hijos para poder mantener su matrimonio, o que la someta a una prueba de esterilidad antes de casarse, y eso, sin embargo, no implica que esos países acepten como matrimonio algo que no lo es.

7. Supone Miquel que para HazteOir.org y para mí “todo se reduce a una cuestión terminológica”. Pues no. Eso es lo que aduce el PP, que reduce todo esto a una cuestión meramente nominal. Desde luego, me sorprende que Miquel crea en serio que estamos ante una cuestión de mera terminología a la luz de los planteamientos que ya expuse ayer y que ofrece el vídeo de HazteOir.org que dio origen a este debate. Miquel debería saber, en todo caso, que cada palabra tiene un significado. Al otorgar la condición de matrimonio a parejas del mismo sexo se está haciendo algo mucho peor que crear una discusión terminológica: se equiparan realidades radicalmente diferentes entre sí, en perjuicio del matrimonio natural. Es lo que vengo exponiendo aquí.

8. Aquí no debatimos sobre el adoctrinamiento estatal sin más, sino sobre el que está generando la legalización del matrimonio del mismo sexo. Me sorprende, una vez más, que Miquel eluda los ejemplos concretos.

9. Miquel intenta equipararme con los esclavistas por defender tratamientos distintos para realidades distintas. El argumento no es nuevo: es una de los argumentos más manidas -y más falaces- de los partidarios del matrimonio gay. El caso es que yo he hablado de realidades, no de personas. El vídeo de HazteOir.org explica muy bien la diferencia cuando hace una distinción entre personas y comportamientos. En este sentido, equipararme a mí con los esclavistas por defender el matrimonio natural es un tiro por la culata para el propio Miquel. Precisamente elude referirse a los casos concretos que le señalé en este punto de mi entrada de ayer, y al obviarlos ha caído en su propia trampa. Si según Miquel tratar situaciones distintas de forma distinta es como ser esclavista, ¿aceptaría él otorgar el derecho de matrimonio a hermanos o a una comuna, so pena de que le comparen con un negrero? ¿Aceptaría conceder la consideración de madre a efectos legales a los hombres, no vaya a ser que le señalen como miembro de un Ku Klux Klan antimasculino? Obviamente, cualquier raza humana comparte la dignidad intrínseca del ser humano y los derechos que de ella se derivan. Entre ellos está el matrimonio: cualquier persona de cualquier raza tiene derecho a casarse, incluso con personas de otras razas, pues eso no desvirtúa el carácter intrínsecamente heterosexual del matrimonio, ni impide la correcta crianza de los hijos, ni conlleva perjuicio alguno para la sociedad. Si Miquel considera que oponerse al matrimonio gay es atentar contra un derecho humano, ¿con qué argumentos propone negar el matrimonio entre hermanos, o entre 3, 12 o 25 contrayentes? Si para él el no importa el sexo de los contrayentes, sino el mero hecho de que se quieran, ¿con qué sólidos argumentos rechazaría la legalización del matrimonio incestuoso, del matrimonio infantil, de la poligamia o de la poliandria? Si lo que prima es “que se quieren”, y no la naturaleza propia del matrimonio, ¿no debería dar igual la condición o número de los amantes, fuesen los que fuesen?

10. Dice Miquel: “Zapatero, sin quererlo, propició una victoria conservadora sin que el partido supuestamente conservador se diera cuenta.” No sólo no se dio cuenta ese partido supuestamente conservador, sino tampoco el resto de conservadores que hay en España y en otros países, salvo muy contadas excepciones. ¿Y a qué podrá deberse una confusión de tal magnitud? A lo mejor eso tiene que ver con que la Ley Zerolo fue promovida por un partido que se ha destacado por sus posiciones contraculturales, agresiones a la familia incluidas. La izquierda sabe que la familia es una escuela de valores que desafía todo empeño totalitario por centralizar la educación de los niños en el Estado, y por eso dirige contra ella buena parte de sus iniciativas. Lo mismo ocurre con la maternidad: desde las filas del PSOE se ha llegado a lanzar la idea de que ser madre es cosa de ultraderechistas. Pero hete aquí que en medio de una concienzuda ofensiva contracultural de los socialistas en todos los frentes, ¿Zapatero tuvo un despiste y aprobó una ley conservadora? Casi que suena a broma. No veo en qué medida se puede reputar como tal una medida política destinada no a preservar una institución social surgida espontáneamente -el matrimonio-, sino a adulterarla equiparándola con una realidad social radicalmente distinta (las parejas homosexuales). Tampoco comprendo que se pueda reputar como conservadora la ingeniería social al más puro estilo socialista emprendida por el PSOE para consolidar ese absurdo, a costa de amenazar derechos fundamentales como la libertad de conciencia, la libertad de educación e incluso la libertad religiosa. Desde luego, no hay peor ciego que el que no quiere ver…

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NOTA: Debido al cambio de URL de http a https, algunos comentarios publicados antes del 9.2.2020 en el blog pueden haberse perdido. Lamento las molestias.

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Comentarios (Blog):

  1. Las personas, todas, tienen su origen en un hombre y una mujer, a partir de ahí, se acabó la discusión.

  2. Una lógica implacable. La falacia fundamental es común a muchas otras cuestiones, aunque pocas tan graves. Los homosexuales tienen todo el derecho de casarse: con personas de diferente sexo.

  3. Los mismos que dicen defender la libertad, pretenden negar la nuestra de opinar distinto, y lo peor es que no se dan cuenta.

  4. Chácaras

    Según yo veo la izquierda española siempre ha sido reaccionaria y supuestamente causante de mucha desgracias en este país ya desde 1910 para no irnos más atrás han recurrido a la violencia y al asesinato. Pablo Iglesias el fundador del PSOE en su primera intervención en el Parlamento, dijo “El partido que yo aquí represento aspira a concluir con los antagonismos sociales,… esta aspiración lleva consigo la supresión de la magistratura, de la iglesia, del ejercito… Este partido está en la legalidad mientras la legalidad le permita adquirir lo que necesita; fuera de la legalidad cuando ella no le permita realizar sus aspiraciones” o bien en otra sesión del Parlamente el mismo año “Tal ha sido la indignación por la política del gobierno presidido por el Sr. Maura, …, hemos llegado al extremo de considerar que antes que su Señoría suba al poder debemos llegar al atentado personal”. Esto es supuestamente el PSOE de antes y de ahora no nos engañemos.

  5. Y tardamos casi 6 años en enterarnos… manda carallo. :-/

  6. Repito aquí el comentario que acabo de dejar en la última réplica, bastante tosca y torpe, que ha publicado Miquel:

    Miquel: “Mi perspectiva del matrimonio no es la misma que la de los zerolos y pajines”. Pues bien que te afanas en defenderla…

    En fin, Miquel, mis argumentos y los tuyos están ahí. Eres tú el que ha eludido sistemáticamente referirte a los recortes de libertades que está implicando la legalización del “matrimonio gay”. Eres tú el que rehuye aquellos argumentos que dejan en evidencia que con las mismas falacias con las que sostienes el “matrimonio gay”, se puede defender el matrimonio incestuoso, el matrimonio infantil, la poligamia o la poliandria.

    No pienso repetir una vez más unos argumentos que te niegas a contestar. No me gusta debatir con una pared, y menos cuando la pared me acusa a mí de “manipular” después de haberme equiparado con los esclavistas e incluso con los iraníes que ahorcan homosexuales por rechazar yo la falsificación del matrimonio. Estás tú como para hablar de manipulaciones.

  7. Curioso que el tal Miquel Rosselló se defina como liberal, estando a favor de el propio estado redefina lo que debería ser una cuestión ajean a sus competencias. El matrimonio tal y como define el sentido común (o la propia RAE) es algo muy concreto que compete a un hombre y a una mujer y con unas condiciones concretas. Se podrá regular que los particulares protejan contractualmente determinado tipo de asociaciones humanas: hombre y mujer que no estén dispuestos a apechugar con lo que implica el matrimonio, homosexuales,… o simplemente amigos o amigas que vivan juntos, familiares o ¡comunidades religiosas! ¿Por qué no regular cómo un individuo estipula que se proceda en caso de enfermedad, fallecimiento…?

  8. Anonimo

    Se legisla en base a la regla, no en base a las excepciones.

  9. Desde la perspectiva iusnaturalista hay dos modalidades que toman rigor, dependiendo del caso de necesidad: Por una parte está la ley para su cumplimiento, -como en el caso del pago de tributos- y por otra, está la ley como reguladora de realidades a las que debe amparar (Y por tanto, comprender). Pero no ha de existir el ámbito en que la ley tiene el simple objetivo de existir por sí misma, generando realidades inexistentes. Esto ha quedado de toda la vida como potestad de los iuspositivistas, como vemos en la postura de Miquel.

    Para él, el matrimonio es una vicisitud más que otra cosa, de donde toma lo circunstancial y lo hace prevalecer sobre lo substancial. Dejándose por el camino cuáles son los fines del mismo, llega a la conclusión de que debe beneficiarse si se convierte en algo muy diferente a lo que comprende su naturaleza. Tenemos aquí el típico sofisma, en donde se han tomado algunos accidentes y partes accesorias, se han sometido a una consideración falta de muchos respectos y se ha concluido lo que se ha pretendido promover como verdad. Desde luego que el intento de legislar en este sentido sería un abuso y una insensatez.

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