Los obispos catalanes legitiman la estrategia rupturista del separatismo

¿Sigue vigente el cuarto mandamiento en las diócesis católicas de Cataluña?

El 6 de enero de 1994, ante el desafío separatista planteado en el norte de Italia, el Papa San Juan Pablo II dirigió una valiente carta a los obispos italianos sobre la unidad del país.

Recuerda a los obispos catalanes que son pastores de todos y no solo de los nacionalistas

Un valiente y claro llamamiento de San Juan Pablo II a la unidad

La carta hablaba de “la herencia de la unidad, que, incluso más allá de su específica configuración política, consolidada a lo largo del siglo XIX, se halla profundamente arraigada en la conciencia de los italianos que, en virtud de la lengua, de las vicisitudes históricas y de la misma fe y la misma cultura, siempre se han sentido miembros de un único pueblo. Esta unidad no se mide por años, sino por largos siglos de historia. Así mismo, señalaba: “Estoy convencido de que Italia como nación tiene muchísimo que ofrecer a toda Europa. Las tendencias que hoy pretenden debilitar a Italia son negativas también para Europa, y nacen asimismo sobre el telón de fondo de la negación del cristianismo.”

La carta contiene un párrafo que resume el sentido católico de la unidad: “en Italia, desde hace mucho tiempo, existe cierta tensión entre el Norte, más bien rico, y el Sur, más pobre. Pero hoy en día esta tensión resulta más aguda. Sin embargo, es preciso superar decididamente las tendencias corporativas y los peligros de separatismo con una actitud honrada de amor al bien de la propia nación y con comportamientos de solidaridad renovada. Se trata de una solidaridad que debe vivirse no sólo dentro del país, sino también con respecto a toda Europa y al tercer mundo. El amor a la propia nación y la solidaridad con la humanidad entera no contradicen el vínculo del hombre con la región y con la comunidad local, en que ha nacido, y las obligaciones que tiene hacia ellas. La solidaridad, más bien, pasa a través de todas las comunidades en que el hombre vive: en primer lugar, la familia, la comunidad local y regional, la nación, el continente, la humanidad entera: la solidaridad las anima, vinculándolas entre sí según el principio de subsidiariedad, que atribuye a cada una de ellas el grado correcto de autonomía.”

El Cardenal Cañizares convoca una vigilia por España y su unidad

En sintonía con la doctrina católica y con lo manifestado por San Juan Pablo II en esa carta, pero con muchos más motivos -España se formó como nación siglos antes de que la Italia actual se unificara-, ayer el Arzobispo de Valencia llamó a una vigilia de oración por España y su unidad, este viernes a las 20:00 horas en la Catedral de la ciudad del Turia. Monseñor Cañizares hace una mención a una instrucción pastoral publicada por la Conferencia Episcopal Española en noviembre de 2002, y cita concretamente un párrafo que transcribo completo a continuación, por ser hoy de máxima actualidad:

“Por ser la nación un hecho, en primer lugar, cultural, el magisterio de la Iglesia lo ha distinguido cuidadosamente del Estado. A diferencia de la nación, el Estado es una realidad primariamente política; pero puede coincidir con una sola nación o, más bien, albergar en su seno varias naciones o entidades nacionales. La configuración propia del Estado es normalmente fruto de largos y complejos procesos históricos. Estos procesos no pueden ser ignorados ni, menos aún, distorsionados o falsificados al servicio de intereses particulares. España es fruto de uno de estos complejos procesos históricos. Poner en peligro la convivencia de los españoles, negando unilateralmente la soberanía de España, sin valorar las graves consecuencias que esta negación podría acarrear, no sería prudente ni moralmente aceptable. La Constitución es hoy el marco jurídico ineludible de referencia para la convivencia. Recientemente los Obispos españoles afirmábamos: “La Constitución de 1978 no es perfecta, como toda obra humana, pero la vemos como el fruto maduro de una voluntad sincera de entendimiento y como instrumento y primicia de un futuro de convivencia armónica entre todos”. Se trata, por tanto, de una norma modificable, pero todo proceso de cambio debe hacerse según lo previsto en el ordenamiento jurídico. Pretender unilateralmente alterar este ordenamiento jurídico en función de una determinada voluntad de poder o de cualquier otro tipo, es inadmisible. Es necesario respetar y tutelar el bien común de una sociedad pluricentenaria.”

Los obispos catalanes contestan con un intento de legitimar el rupturismo

En lo que algunos medios han considerado una respuesta de los obispos catalanes al Cardenal Cañizares, hoy la Conferencia Episcopal Tarraconense ha publicado una nota sobre las Elecciones al Parlamento de Cataluña que se celebrarán el próximo domingo. En ella se afirma lo siguiente:

“Los Obispos de Cataluña se ratifican en que no corresponde a la Iglesia proponer una opción concreta, pero sí que defienden la legitimidad moral de todas las opciones políticas que se basen en el respeto a la dignidad de las personas y de los pueblos, y que busquen con constancia la paz, la solidaridad y la justicia.”

La nota se remite, además, a otra nota publicada por los obispos catalanes el 7 de septiembre, en la que se decía: manifestamos nuestro amor a la Patria catalana, que la Iglesia ha querido servir desde sus inicios, y nuestro respeto por la legítima diversidad de opciones que se someterán a votación.” Esta nota habla de la “identidad nacional de Cataluña” basándose en el documento “Raíces cristianas de Cataluña” publicado en 1985, en el que el episcopado de esa región afirmaba: “Como obispos de la Iglesia en Cataluña, encarnada en este pueblo, damos fe de la realidad nacional de Cataluña, plasmada a lo largo de un milenio de historia”. Obvia decir que el hecho de que un territorio de un país tenga un milenio de historia no lo convierte en nación. Tampoco le otorga tal condición el hecho de poseer una lengua vernácula, eso a menos que los obispos catalanes consideren también que el Valle de Arán es una nación. Por lo demás, resulta curioso que los obispos catalanes manifiesten su amor a la Patria catalana y den fe de una nación que a día de hoy no existe. Ingenuo de mí, pensaba que la misión de los obispos era dar testimonio de Cristo y orientar moralmente a sus feligreses, entre otras cosas, animándoles a servir al Bien común, y no dedicarse a fomentar causas separatistas para deshacer naciones con muchos siglos de historia.

Lo que dice la doctrina católica sobre la Patria y el Bien común

Una sencilla consulta al Catecismo de la Iglesia Católica me refresca la memoria sobre este párrafo:

“El cuarto mandamiento se dirige expresamente a los hijos en sus relaciones con sus padres, porque esta relación es la más universal. Se refiere también a las relaciones de parentesco con los miembros del grupo familiar. Exige que se dé honor, afecto y reconocimiento a los abuelos y antepasados. Finalmente se extiende a los deberes de los alumnos respecto a los maestros, de los empleados respecto a los patronos, de los subordinados respecto a sus jefes, de los ciudadanos respecto a su patria, a los que la administran o la gobiernan.”

El Catecismo también señala lo siguiente:

Deber de los ciudadanos es cooperar con la autoridad civil al bien de la sociedad en espíritu de verdad, justicia, solidaridad y libertad. El amor y el servicio de la patria forman parte del deber de gratitud y del orden de la caridad. La sumisión a las autoridades legítimas y el servicio del bien común exigen de los ciudadanos que cumplan con su responsabilidad en la vida de la comunidad política.”

El siguiente punto añade: “La sumisión a la autoridad y la corresponsabilidad en el bien común exigen moralmente el pago de los impuestos, el ejercicio del derecho al voto, la defensa del país”.

Las iglesias catalanas, usadas como simples mástiles del separatismo

No encuentro el vínculo que hay entre lo que acabo de citar y la indiferencia de los obispos catalanes ante la amenaza de ruptura de España. Me pasma que se equipare, moralmente hablando, a quienes llaman a respetar la legalidad constitucional y a opciones que llaman a saltársela, poniendo en peligro la convivencia. Pero más allá de esa burda legitimación de una estrategia golpista, lo que más me cuesta entender como católico es que esos obispos catalanes toleren cosas como las que se pueden ver sobre estas líneas: un mosaico de fotos publicado por Germinans Germinabit en el que vemos iglesias de Cataluña con grandes banderas separatistas. Sobre esto, por lo visto, los obispos catalanes no tienen nada que decir. Y tampoco sobre el hecho de que haya un sacerdote en las listas separatistas de “Junt pel sí”, a pesar de lo que señala el Código de Derecho Canónico a los clérigos: No han de participar activamente en los partidos políticos ni en la dirección de asociaciones sindicales, a no ser que según el juicio de la autoridad eclesiástica competente, lo exijan la defensa de los derechos de la Iglesia o la promoción del bien común.” Y que nadie intente venderme que ese sacerdote está en una lista rupturista para defender el Bien común, por favor, que no soy idiota. La pregunta obvia ante estos hechos es la que apunto en el titular de esta entrada: ¿sigue vigente el cuarto mandamiento en las diócesis catalanas, o ya no importan el respeto por la legalidad, la obediencia a la autoridad legítima y el amor a la Patria? Ya puestos, ¿la Iglesia catalana sigue siendo católica, o se ha convertido en otra iglesia que por encima de cualquier cosa, y sin importar lo que diga la doctrina católica, rinde tributo al nacionalismo? A nadie le puede extrañar, en fin, que Cataluña esté a la cabeza de la descristianización en España. Da la sensación de que muchos católicos catalanes han cambiado a Cristo por la estalada, y el Catecismo de la Iglesia Católica por las consignas demagógicas y golpistas de Artur Mas. Y ante eso, para colmo, los obispos catalanes no parecen tener nada que objetar…

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Comentarios (Blog):

  1. Hugo

    Otro ejemplo de que el nacionalismo está emparentado con el carlismo más rancio, apoyándose en el clero más alejado de su misión. Pues vayan contando los feligreses que entran porque el nacionalismo, como demostró Hitler, no tolera otras fes.

  2. El colmo es que mucha de esa gente que cuelga banderas separatistas de campanarios aún se atreverá de nacional-catolicismo franquista… Lo están superando por goleada en manipulación política de la Iglesia.

  3. pacococo

    Con clérigos como estos se entiende muy bien el por qué las iglesias están vacías. Curiosamente las iglesias que se llenan son las que tiene curas no nacionalistas, pero a esto curas ya los marginan y vivien en el martirio permanente.

    Hay algunos obispos como más neutrales, pero al parecer les han dicho que o nazionalistas o marginados y han tragado con ese comunicado, aparentemente descafeinado y que por tanto apoya a los separatistas.

    Lo de msr Novell es un caso claro de insuficiencia mitral. No sabe en qué pensaba el nuncio cuando lo metió en la terna y en qué pesaban en Roma cuando lo eligieron. Es un obispo que no es capaz de ser buen párroco de pueblo. Necesitaría un par de años de vida monástica para aclarar las ideas, que son pocas, pero dañinas.

  4. Alucinante lo del obispo de Solsona. No espero que este tipo dimita, así que espero que el Papa le cese, porque alguien así no merece ser obispo, ni tan siquiera llevar sotana.

  5. Alfonso

    El Catecismo de la Iglesia enseña que “el amor y el servicio de la patria forman parte del deber de gratitud y del orden de la caridad” (art 2239), pero como habra quien nos diga que su patria es Cataluña o Vasconia yo voy a hacer las siguientes reflexiones. A mi como cristiano (no como ciudadano, qué conste) la unidad constitucional de España me importa un bledo, la razón es obvia me niego a defender un patriotismo basado en una constitución laica, proabortista y homosexualista. Ahora la cosa cambia cuando medito en la Gesta Española de una nación católica que alumbró la evangelización del Orbe (hoy canonizamos a san Fray Junípero Serra, por ejemplo). ¡Cuanta razón tenía Berta Pensado cuando deciía que era curioso que los enemigos de Cristo y de España a lo largo de la historia hayan sido los mismos! Esto nos lo confirmael gran apologista Messori : Messori: «El vuestro es un país extraño, donde se olvidan las verdaderas glorias de vuestra historia» Posdata :En algunas librerías del País Vasco y Cataluña no se venden sus libros por «españolistas».
    Para ilustrar lo que digo : La masonería catalana a favor de la independencia de Catalunya http://infocatolica.com/blog/friocaliente.php/1309220840-la-masoneria-catalana-a-favor

  6. Alfonso

    A mi estos obispos separatistas me recuerdan a la abyecta actitud del clero separatista durante la espantosa persecución religiosa en los años 30, me limitare a recordar al cura peneuvista Mendicute que en un mitin nacionalista había dicho que “eso de que el Corazón de Jesús reinará en España es una patraña, porque ni España puede llegar a tanto, ni el Corazón de Jesús tan bajo”.Todos aquellos sacerdotes pusieron en un mismo plano el amor a la patria inventada por Sabino y Companys, que el amor a Dios.Se ocupaban más de la política que de la Fe. Así hemos llegado hoy a la triste situción de la Iglesia en el Pais Vasco y Cataluña : http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=23740

  7. ignacio gregorio Tejerina Carreras

    Como argentino de viejas raices catalana,deploro la actitud del separatismo catalá.-En mi pais,diría que los catalanes nativos que viven aquí,en su mayoría son nacionalistas,lo mismo que la mayoría de sus descendientes.-Y en cuanto a la gran mayoría de mis connacionales,solo tienen curiosidad por saber que pasará el 27.Eso sí,todos simpatizan con el club Barcelona,por la presencia allí del argentino Messi,.

  8. Alfonso: ” A mi como cristiano (no como ciudadano, qué conste) la unidad constitucional de España me importa un bledo, la razón es obvia me niego a defender un patriotismo basado en una constitución laica, proabortista y homosexualista.”

    ¿Y desde cuándo la Constitución Española es laica, proabortista y homosexualista? ¿En qué artículos pone eso? Y por cierto, la unidad de España aparece reflejada en la Constitución porque la Nación española es previa a la Constitución. Lo de que te importa un bledo es tan disparatado como si dices que un delito de asesinato de importa un bledo, y que lo que te importa es el mandamiento de “no matarás”. Como cristiano, ¿qué clase de noción tienes tú de lo que es una ley justa? ¿Tengo que repertirte la instrucción pastoral de la CEE que cito en esta entrada?

  9. Arturo

    No estoy capacitado para dar una opinión sustancial sobre el hecho, soy mexicano y por respeto no profundizo al respecto porque desconozco todo el proceso histórico de España. Pero al margen de los procesos netamente históricos, como católico que soy en cuanto a lo que concierne a la universalidad de la Iglesia deploro el que no exista un concenso dentro de la propia jerarquia eclesiástica para tener una visión conjunta en cuanto al entender y aplicar la doctrina. Tristemente la doctrina que deberia servir para sacar adelante un problema nacinal, está siendo eludida para lograr fines politicos. De aqui que los católicos debemos dar gritos al cielo para que se oiga que la Apologetica ya no es solo para defender la doctrina católica de las insidias protestantes sino que ahora la Apologética tiene que trabajar para defender a la misma doctrina de los desvarios de sus propios sacerdotes y religiosos. Aqui la imperosa nececidad de avocarse a trabajar la Apologética en cada parroquia, pero ya sabemos, esto no provendrá desde la jerarquia, tendrá que provenir de cada laico que conciente abra ya el terreno en cada parroquia.

  10. eduard

    Vaya decepción lo del obispo de Solsona. A mí me parecía un ejemplo de un sacerdote cercano, con las ideas claras y preparado. Yo hablaba muy bien de él pues me parecía que tenía muchas ganas de trabajar y con las cosas de fe muy claras… pero esto… qué decepción.
    Recuerdo cuando Xavier Novell decía que él no se metía en cuestiones políticas y que si se lograba la independencia felicitaría a los independentistas y que si se centralizaba más el estado felicitaría a los “centralistas”… que esos no son asuntos de un obispo. ¡Cómo han cambiado las cosas en estos últimos años¡. Lamentable. Vaya comida de tarro gracias a TV3 y los medios afines (y el colegio claro está …” hacer caso de lo que dicen los jóvenes”)
    Me acabo de enterar con 40 años que el ratoncito Pérez son los padres.

  11. JFM

    Cataluña como sabemos nunca existió como entidad independiente. Lo que si que hubo fue un condado de Barcelona parte de la marca hispánica de Carlomagno que en tiempos de Almanzor al no recibir ayuda de la por entonces debilisima monarquía carolingia rompe los últimos lazos con esta y el conde deja de rendir homenaje (en el sentido feudal) al rey de Francia pero sin atreverse a dar el ultimo e irrevocable paso que era proclamarse rey o sea soberano. En otras palabras se reserva la posibilidad de volver al redil. Apenas ciento treinta, 130, años mas tarde el condado de Barcelona se une al reino de Aragon y sale de la historia como entidad política. Al igual que la unión de Aragon y Castilla la unión del condado de Barcelona y de Aragon no fue el fruto de una conquista militar sino de un matrimonio. Y tambien hay que decir que por aquella época el conde de Barcelona distaba mucho de “reinar” sobre todo lo que hoy llamamos Cataluña. Para empezar Lerida y Tarragona siguen en manos de los moros y partes de la “Cataluña” cristiana por ejemplo Urgel pertenecen a otros señores feudales de la otrora marca hispánica y no son ni sujetos ni vasallos del conde de Barcelona. O sea que Cataluña no existia cuando el condado de BArcelona se une con Aragóon.

    PS: Hé visto una interesante teoría sobre el origen de la palabra Catalun˜a, el autor tras refutar con argumentos lingüistics otras teorías propone que viene del francés antiguo “cateau” (castillo, pronunciese cató) porque Cataluña al ser zona fronteriza con los moros estaba cubierta de castillos. O sea que Catalun˜a es otra “Castilla”.

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