Oficial de la resistencia polaca en la II Guerra Mundial, le asesinaron en 1951

Polonia homenajea a Łupaszka, opositor al nazismo ejecutado por el régimen comunista

Este domingo, en torno a la Iglesia de San Carlos Borromeo, en Varsovia, se congregó una multitud de polacos para rendir honores al Coronel Zygmunt Szendzielarz “Łupaszka”.

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Nacido en 1910 en Stryj (actual Ucrania), Szendzielarz es hijo de un funcionario del ferrocarril. Se alista como voluntario en el Ejército polaco en octubre 1932. El 28 de enero de 1939 se casa con Anna Swolkień, con la que tiene una hija, Barbara, nacida en noviembre de ese año.

Capturado por los soviéticos en 1939

Cuando los nazis invaden su país, el entonces Teniente Szendzielarz manda el 4º Regimiento de Ulanos, con base en Vilna (la actual capital de Lituania), adscrito a la Brigada de Caballería del General Władysław Anders, que se haría famoso durante la contienda encabezando el Segundo Ejército Polaco. En el reparto de Polonia hecho en el Pacto Nazisoviético de agosto de 1939, la zona de Vilna le tocaba a la URSS. Tras la invasión soviética de la franja oriental de Polonia, el Teniente Szendzielarz es hecho prisionero por los soviéticos, consiguiendo huir hacia Lwów y librándose así del terrible final vivido por más de 22.000 oficiales polacos, asesinados por los soviéticos en la Masacre de Katyn.

La resistencia polaca, atacada por alemanes y soviéticos

Tras pasar unos años en la clandestinidad y viviendo con nombres falsos en Vilna y en Szajkunach (actualmente Kluszczany, en Bielorrusia), ambas ya bajo dominio soviético, y con la esperanza de poder escapar al extranjero, en 1943 Szendzielarz se une al Armia Krajowa (AK, Ejército Nacional), la principal organización de la resistencia polaca a la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial, recibiendo el nombre de guerra de “Łupaszka”. Ese mismo año, en abril, son descubiertas por los alemanes las fosas con los polacos asesinados en Katyn, lo que provoca que el Gobierno polaco en el exilio y la URSS rompan relaciones. Łupaszka se entrega a la labor de organizar una unidad de partisanos en los bosques del noroeste de Vilna, que recibe el nombre de V Wileńska Brygada Armii Krajowej (5ª Brigada de Vilna del Ejército Nacional), también conocida como la “Brygadą Śmierci” (Brigada de la Muerte). La Brigada sufre los ataques no sólo de las tropas alemanas, sino también de los partisanos soviéticos apoyados por el Ejército de Stalin. En abril de 1944 Łupaszko es detenido por la Policía lituana y entregado a la Gestapo. Ese mismo mes queda libre, supuestamente en un intento de los alemanes por hacerse con el apoyo de los soldados del AK para combatir a los partisanos soviéticos, una posibilidad que Łupaszka rechaza. En mayo de ese año, ya reincorporado al AK, es ascendido al grado de capitán.

La traición soviética a los polacos que tomaron Vilna

En junio de 1944 las fuerzas del AK inician la preparación de la Operación Burza (Tormenta), para hacerse con Polonia, forzando la retirada alemana antes de la llegada del Ejército Rojo a suelo polaco. Łupaszka desmarca a su Brigada de la operación en Vilna, pues rechaza que sus soldados desfilen ante los soviéticos, que se niegan a devolver a Polonia las zonas anexionadas por la URSS en 1939. Łupaszka teme también que el NKVD, la policía secreta de Stalin, les detenga a él y a los suyos nada más consigan tomar Vilna. Así, dirige su Brigada de la Muerte hacia Polonia central, eludiendo el cerco formado por las fuerzas alemanas y soviéticas. Lo que ocurre después da la razón al Capitán Łupaszka: el 13 de julio de 1944 Vilna es tomada con la participación de 5.500 soldados polacos del AK. Acto seguido, el comandante polaco y la mayoría de sus hombres son capturados por los soviéticos y enviados a campos de concentración, en su mayoría al de Kaluga, situado cerca de Moscú. Hechos similares ocurren en Lviv y Lublin, donde las tropas polacas son detenidas, desarmadas y deportadas por los soviéticos, en una traición que se saldó con miles de soldados polacos enviados al tristemente célebre Gulag.


Łupaszka, en el centro, junto a miembros de su 5ª Brigada de Vilna durante la Segunda Guerra Mundial

El fin del nazismo y la lucha contra la dictadura comunista

Łupaszka permanece en los bosques de Bialowieza con los restos de las unidades del AK de los distritos de Vilna y Novgorod. El 2 de octubre, después de dos meses de duros combates, las fuerzas del AK movilizadas en el Levantamiento de Varsovia son derrotadas por los alemanes, ante un Ejército Rojo que detuvo su avance para permitir al enemigo reducir a los insurgentes polacos. En noviembre Łupaszka es ascendido al rango de mayor. Pasa el invierno junto a fuerzas del AK en Kaliningrado. En febrero, ya como teniente coronel, se incorpora al Armia Krajowa Obywatelska (Ejército Nacional Cívico), una nueva organización de resistencia formada por 27.000 miembros del AK tras el desmantelamiento de éste. Tras combatir a los nazis, ahora la resistencia dirige su esfuerzo contra los nuevos ocupantes del país, los soviéticos, y sus títeres comunistas polacos.

En mayo la Brigada de Łupaszka estaba formada por 200 soldados, que se dedicaron a llevar a cabo emboscadas y acciones de sabotaje. Para septiembre de 1945 ya eran 300. Ese mes Łupaszka llega a Gdansk, donde se encuentra, ya en otoño, con el último comandante del AK en Vilna, el Teniente Coronel Anthony Olechnowicz “Pohorecki”. En febrero de 1946 se forma una 6ª Brigada de Vilna, que actúa en Bialystok y Podlasie, actuando la 5ª Brigada de Łupaszka en Pomerania, Warmia y Mazury. Łupaszka tiene la esperanza de que los aliados occidentales inicien una nueva guerra contra la URSS, en la que la resistencia polaca pueda probar su valor en la misión de liberar Polonia de los nuevos tiranos. Pero eso nunca ocurrirá. En diciembre el Gobierno polaco en el exilio, ante el abandono de los aliados occidentales, ordena a Łupaszka deponer las armas. Con sus fuerzas cada vez más reducidas y puestas a la defensiva por los soviéticos y el Gobierno comunista polaco, a comienzos de 1947 Łupaszka decide abandonar la lucha y regresar a la vida civil.


Łupaszka, en el centro, junto a otros oficiales del AK en 1945

Capturado, torturado y ejecutado por los comunistas

En abril de 1947 Łupaszka se va a Silesia, un territorio alemán oriental anexionado a Polonia como compensación por las zonas anexionadas por la URSS en 1939. Vive en la clandestinidad, y es arrestado por la Policía comunista polaca el 28 de junio de 1948 en Osielec. Es llevado a Varsovia y encarcelado en la prisión de Mokotów, donde un mes antes había sido ejecutado otro antiguo oficial del AK del que ya os hablé aquí: Witold Pilecki. Durante dos años Łupaszka es sometido a duros interrogatorios y torturas. El 23 de octubre de 1950 el Gobierno comunista inicia un proceso contra él y otros cinco oficiales del AK. Le acusa falsamente de toda clase de crímenes. Łupaszka no niega su participación en la resistencia anticomunista ni pide clemencia. El 2 de noviembre es condenado a muerte. Łupaszka es ejecutado en Mokotów el 8 de febrero de 1951.

Rehabilitado cuatro décadas después

El cadáver de Łupaszka es enterrado en secreto, y durante décadas se ignora el lugar exacto de su sepultura. La propaganda comunista se esfuerza durante años en presentarle como un bandido sangriento y espía del imperialismo, acusándole de robo y terrorismo. En 1989 el régimen comunista cae, y por fin empieza a conocerse la verdadera historia de Łupaszka. En 1993 la Justicia polaca declara a Łupaszka inocente de todos los cargos que se dirigieron contra él. Se le concede, a título póstumo, la Virtuti Militari, la más alta condecoración militar polaca. El Ministerio de Defensa le asciende al rango de coronel. En la primavera de 2013 sus restos son hallados por investigadores del Instituto de la Memoria Nacional de Polonia en el cementerio de Powaski, siendo identificado por especialistas de la Universidad de Medicina de Pomerania.


Funeral por el Coronel Zygmunt Szendzielarz “Łupaszka” ayer en Varsovia

Multitudinario funeral en Varsovia

Ayer sus restos recibieron sepultura durante un funeral al que asistieron miles de polacos, tanto civiles como militares, miembros del Gobierno polaco, veteranos de guerra y recreadores con uniformes polacos de la Segunda Guerra Mundial. La Misa la ofició el Obispo castrense del Ejército polaco, Józez Guzdek. El féretro de Łupaszka fue cubierto con una bandera polaca, sobre la que se colocó una rogatywka (la gorra militar polaca). El féretro fue llevado en un armón con los colores del 4º Regimiento de Ulanos, que Łupaszka mandó al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Sus restos fueron sepultados junto a los de su hija Barbara, fallecida el 30 de marzo de 2012 y que expresó su deseo de ser enterrada junto a su padre, un deseo que por fin se ha cumplido.

Sirvan estas líneas como homenaje a este patriota polaco. Descanse en paz.

Cześć i chwała bohaterom!

¡Honor y gloria a los héroes!

Podéis ver a continuación una serie de fotos del funeral de Łupaszka publicadas por el Ministerio de Defensa polaco en su cuenta de Flickr:

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Comentarios (Blog):

  1. Marcial

    Qué envidia me da Polonia…

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