La diferencia entre vivir de tu esfuerzo y lucrarte a costa de recursos públicos

Mejor ser precario que ser un miserable

Anteayer estuve escuchando, indignado, las explicaciones del “pelotazo” de 30.000 euros que dio el podemita Ramón Espinar con la venta de un piso protegido que no llegó a habitar.

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¿Un hijo de padre rico en “situación de precariedad”?

Aún no recuperado del cabreo, ayer me encuentro con que Pablo Iglesias dice que Espinar vivía “una situación de precariedad”. Resulta que el “precario” es hijo del que entre 1995 y 2010 fue vicepresidente del Consejo de Administración de Caja Madrid. También fue alcalde de Leganés, diputado y presidente de la Asamblea de Madrid, y portavoz de gobierno, consejero de Cultura y de Hacienda de la Comunidad de Madrid. Durante 31 años ocupó altos cargos -bien pagados- en el sector público. Además, está implicado en el escándalo de las “tarjetas black” de Caja Madrid, usadas ilegalmente para su beneficio personal. En su caso, gastó 178.400 euros con su tarjeta entre 2003 y 2010, precisamente el periodo en que su hijo se lanzó a comprar el piso. Además, cada miembro del consejo recibió retribuciones anuales de entre 200.000 y 400.000 euros.

¿A qué estudiante que sí la necesitaba dejó sin beca Espinar?

A pesar de ello, anteayer Ramón Espinar hijo afirmó que vendió el famoso piso “porque vivía en una situación de precariedad donde cobraba 480 euros por una beca en la Universidad”. En su rueda de prensa, llena de contradicciones, falsedades y descaradas tomaduras de pelo, dijo que empezó a comprarse el piso en 2007 -con 22 años- con una hipoteca de “unos 580 euros al mes”. Algo no cuadra cuando le conceden una beca que no podía pagar. Pero además, cabe recordar que una beca es una ayuda pública para que hijos de familias con pocos recursos puedan estudiar, y no para que hijos de padres ricos se compren un piso. ¿A qué estudiante que sí la necesitaba le dejaron sin beca para que el joven Espinar pudiese recibir la suya y comprarse un piso con ella?

Se benefició de un piso público para encarecerlo con un ‘pelotazo’

Con esa beca, el joven Espinar se hizo con un piso de protección oficial de 60 metros cuadrados con dos plazas de garaje, obtenido sin sorteo público -a dedo- y pagando 146.224 euros, para venderlo por 30.000 euros más, aunque él esperaba sacar 40.000, con lo cual, además, engañó a la Comunidad de Madrid, pues solicitó venderlo por 140.000. El piso fue puesto a la venta nada más escriturarlo, y estaba en una localidad que no era la de residencia del joven Espinar (es rarísimo que así te concedan una VPO), localidad gobernada por un alcalde que, oh casualidad, era consejero de Caja Madrid como el padre de Espinar. Si esto no es un “pelotazo”, entonces ya nada lo es. Además, con el espectacular beneficio que obtuvo el joven Espinar con la venta de su VPO estamos en la misma situación que con la beca. Espinar pudo renunciar a su vivienda y recuperar su dinero, pero prefirió obtener un enorme beneficio a costa de encarecer considerablemente el precio de una vivienda pública. Fueron precisamente operaciones especulativas como ésa las que dieron lugar a la llamada “burbuja inmobiliaria” en la pasada década.

Esto lo hizo con el dinero de los contribuyentes

Yo empecé a trabajar como autónomo en 2004. He pagado mis impuestos puntualmente, sin pedir ni beneficiarme nunca de ninguna ayuda pública. Mis impuestos han servido para pagar becas y viviendas públicas. Algunos nos decían a gente como yo que, al menos, eso que se nos quitaba serviría para ofrecer oportunidades a quienes tienen menos recursos. Enterarme de que alguien que no la necesitaba recibió una beca y la usó para hacer un “pelotazo” con una vivienda protegida es algo que me indigna. Como muchas otras, la mía es una familia de trabajadores que ha conseguido lo que tiene a base de esfuerzo. Sabemos que la vivienda es una necesidad básica de cualquier familia y, como cristianos que somos, especular con pisos y encarecérselos a quienes de verdad los necesitan siempre nos ha parecido algo inmoral, por muy legal que sea. Preferimos ser precarios y vivir del fruto de nuestro esfuerzo, a ser unos miserables y vivir a costa de los demás. Que Podemos defienda lo que hizo Espinar con total descaro y pasándose la coherencia por la entrepierna demuestra, otra vez, que ese partido nos toma a todos los españoles por unos imbéciles.

(Foto: Flickr Podemos)

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Comentarios (Blog):

  1. sanabria

    Es un jeta ,pero el problema es que el SISTEMA lo consiente

  2. Russell

    Al parecer ha aclarado que no hubo beneficio, simplemente una diferencia entre el precio de compra y el de venta.

    No sé si es así de tonto o si se piensa que somos así de tontos…

  3. Jose

    Buenas, soy un lector asiduo de tu blog y aunque tengo normalmente otra opinión (cojeo de otro pie) en ciertos temas, tengo que darte la enhorabuena por la calidad de tus publicaciones. Es un gusto encontrar gente que se preocupa por dar opiniones e información contrastada como tú lo haces.
    En concreto en este caso, pues estoy de acuerdo en que digamos que este chico no puede presumir de precariedad viniendo de la familia de donde viene y que tiene pinta que son los que han facilitado esta operación de compra-venta, primero prestándole el dinero y, después, todos sospechamos que avalando la solicitud de la hipoteca.

    Pero respecto a su beca, pues bueno, si es un sueldo “regular”, entiendo que no es lo que se conoce como la ayuda para estudios para personas sin recursos (que teniendo la familia que tiene no tiene sentido), sino más bien el típico contrato de formación/aprendizaje que tienen muchas empresas (en este caso la Universidad, que es un publica), y que creo que puede existir en varias formas legales (contracto en prácticas, de formación, beca, etc) pero que no está relacionado con los recursos de la persona sino en una forma de contrato para personas en formación que no sea el contrato laboral de trabajo “normal” con un salario mínimo.
    Dicho ésto, pues si no puede pagar la hipoteca me parece “medio” coherente (entiendo que igual que tiró de “familia” para pagar la entrada, podría haber tirado de ella para pagar hipoteca) que no se quede el piso. De hecho, es que hay una contradicción en todo: Tener un sueldo “precario” (de nuevo entendiendo que es más un contrato de formación que una ayuda para gente sin recursos), que le den una VPO pero de manera discrecional en vez de puramente por criterios económicos pero que la entrada se pague con recursos ajenos y que luego le den una hipoteca que no puede pagar, pero él no es el único agente, aunque sí el beneficiado final.
    Pero lo que no me queda claro si es un agravante o no, es el hecho de que en vez de renunciar a ella, decidiera venderla él. Si hubiera renunciado a ella, ¿la cooperativa podría haberla vendido a precio “actualizado” como él (no lo sé)? Pues en ese caso, puestos a que se lucre la cooperativa (no un futuro demandante de vivienda), lo óptimo hubiera sido que ni siquiera hubiera adquirido los derechos de compra para encarecerla, pero una vez hecho eso, pues ya es tarde para deshacer el entuerto (si renunciar a la plusvalía no le sirve al futuro comprador sino a la cooperativa). Y en caso de que se tuviera que mantener el precio, pues entonces mal muy mal.
    Pero lo que me parece aún peor y parece que a nadie importa es que la cooperativa pueda acogerse a algún tipo de beneficio por construir viviendas VPO (que imagino que tendrá algún prestación para ella) reservándose el derecho absolutamente discrecional de adjudicar un 15% (del que, de hecho, se ha beneficiado Ramón Espinar). ¿Qué sentido tiene que la constructora obtenga un beneficio por limitar el precio de viviendas pero destinadas a quien él decida?
    Por último, decir que en mi opinión, la especulación con algo básico como la primera vivienda está mal, pero también entiendo que no es algo que es fácil de evitar (entra en el terreno de la “intención” del que compra) y que en este caso no se hizo bien. De hecho, poniéndome rebuscado, una vez hecha la reserva de la casa y teniendo en cuenta el criterio de adjudicación discrecional que hacia la cooperativa, la única “opción buena” era que, en vez de devolverla antes de comprarla o venderla ganando dinero como hizo, es que hubiera intentando venderla al mismo precio a alguien utilizando unos criterios “coherentes” de necesidades/recursos del demandante (supongo que podría haber recurrido a alguien para intentar hacer ésto) como si se hubiera tratado de una de las casas del 85% de la promoción.
    (Perdón por el ladrillo)

  4. pacococo

    La diferencia entre la vieja y la nueva casta es que la nueva se vende por cuatro euros. Y por supuesto son bastante más tontos que los otros. Es lo que se llama degeneración del sistema.

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