Las catástrofes que llevan anunciándonos desde hace décadas y no ocurrieron

La primera ‘negacionista’ es la realidad: las predicciones fallidas del ecologismo

El progresismo ha encontrado en el ecologismo, y más concretamente en el ecocatastrofismo, una eficaz bandera para promover sus tesis políticas. Y el que lo contradice es tachado de ‘negacionista’.

El planeta sólo era una excusa: Greta Thunberg revela la agenda ideológica que lleva a España
Los datos que no nos cuentan los ecologistas: deberían dar la murga a China y no a España

Que la izquierda use ‘palabras-policía’ para impedir el normal debate de ideas no es nada nuevo. Hasta ahora ya la hemos visto llamar facha, racista, homófobo, retrógrado, transfóbico, machista y sexista a todo aquel que cuestiona alguno de sus dogmas ideológicos. Pervertir el debate sobre el medio ambiente era lo único que le faltaba. En estos momentos ya no es siquiera necesario atreverse a llevar la contraria a la izquierda si quieres ser señalado. Para que te llamen ‘negacionista’ -una palabra que suena a nazi- basta con dudar, ya no de la existencia de un cambio climático, sino de la tesis de que sea originado por el hombre y no por la actividad solar.

El caso es: ¿existen motivos para dudar? Lo que manejan los ecoalarmistas son teorías, y no evidencias científicas, y como tales teorías pueden ser cuestionadas. Por otra parte, en este asunto podríamos aplicar la enseñanza que muchos recibimos del famoso cuento de “Pedro y el lobo”. ¿Por qué hemos de creer a quienes ya nos han anunciado con anterioridad todo tipo de catástrofes que no se han cumplido? Veamos algunos ejemplos:

El ecocatastrofismo es un negocio que mueve sumas astronómicas…

Ante todo esto, cabe preguntarse: ¿qué interés puede haber en generar este alarmismo? Pues ante todo hay un interés económico. La mayor de las organizaciones ecologistas del mundo, Greenpeace, tiene unos ingresos de varios cientos de millones de dólares cada año. ¿Cómo podría obtenerlos si el público al que se dirige no se sintiese alarmado y desesperado? Así mismo, el negocio de las energías renovables mueve enormes cantidades de dinero (ya sólo en el caso de España hablamos de decenas de miles de millones de euros pagados por los contribuyentes). Los ecologistas de a pie están haciendo de meros peones al servicio de intereses espurios, manejados por personajes que se están haciendo ricos con esta cuestión.

… y que también ofrece grandes posibilidades de obtener más poder

Por otra parte, hay un interés tanto o más fuerte que el dinero, y casi siempre relacionado con él: el poder. Hace sólo unos días, el diario socialista El País, uno de los mayores voceros del ecocatastrofismo en España, se felicitaba de que los españoles estuviesen dispuestos a pagar más impuestos con la excusa de “la lucha contra el calentamiento global”. El periódico incluso daba esta cifra: “La mitad de la población desembolsaría entre 1 y 50 euros al mes por el bien de la Tierra”. El alarmismo climático se ha convertido en un filón político para la izquierda y la extrema izquierda, partidarias de que el Estado intervenga más en nuestra economía o incluso la controle en su totalidad, aunque eso tenga efectos muy adversos, como tantas veces hemos podido comprobar. La izquierda sabe que, a causa de esos efectos ya conocidos, en condiciones normales lo tendría más difícil para convencer a la gente de que el Estado se apropie de una porción cada vez mayor de nuestra riqueza. Con el catastrofismo ecologista y el señalamiento al discrepante como “negacionista”, los partidarios del socialismo y del comunismo lo tienen mucho más fácil.

¡Suscríbete gratis a este blog! Ya somos más de 5.000

Comentarios (Facebook):

AVISO: el incumplimiento de las Normas de Participación podrá dar lugar al bloqueo del infractor, de tal forma que sus comentarios quedarán ocultos para los demás lectores.

NOTA: Debido al cambio de URL de http a https, algunos comentarios publicados antes del 9.2.2020 en el blog pueden haberse perdido. Lamento las molestias.

Enlaces desde blogs, webs y agregadores:

Comentarios (Blog):

  1. Alvaro

    No, si en el fondo es cierto que hay una emergencia climática.

    Hay que combatir el clima de alarmismo que promueven estos nidos de corrupción. Por eso es cada vez más urgente desmantelarlos.

    Y después fumigar, o directamente incinerar.

    Un saludo.

Opina sobre esta entrada:

Al pulsar 'Enviar' aceptas las Normas de Participación.