El PP y Cs mantienen el silencio hacia ellos del Gobierno izquierdista de Carmena

El Ayuntamiento de Madrid vuelve a olvidar a los católicos polacos víctimas del Holocausto

El Ayuntamiento de Madrid ha celebrado este mediodía un acto de homenaje a las víctimas del Holocausto. Un acto en el que uno de los mayores grupos de víctimas fue, una vez más, olvidado.

Holocausto: Carmen Calvo se olvida de los católicos polacos asesinados por los nazis
Católicos polacos: los grandes olvidados al hablar de las víctimas del Holocausto

El gobierno izquierdista de Manuela Carmena olvidó sistemáticamente a los católicos polacos

En 2017 ya denuncié aquí que el Gobierno de ultraizquierda de Manuela Carmena olvidó a los católicos polacos en su homenaje a las víctimas del Holocausto, unos homenajes de los que se encargaba el concejal comunista Mauricio Valiente. Este olvido fue la tónica habitual en los homenajes celebrados durante el mandato del anterior gobierno local. El homenaje de este año era el primero con José Luis Martínez-Almeida, del PP, como alcalde (su partido gobierna en esa ciudad en coalición con Ciudadanos). Tenía curiosidad por ver si habría algún cambio en relación a lo que hacía el gobierno de Carmena. Lamentablemente, no ha habido cambio alguno.

El gobierno centrista de Martínez-Almeida también les olvida

La web del Ayuntamiento de Madrid ha publicado esta tarde su crónica del citado acto, en la que señala que se han encendido velas “en memoria del millón y medio de niños judíos asesinados por los nazis”, y también “en honor a los miembros de las diferentes minorías que padecieron la barbarie nazi (gitanos, deportados republicanos españoles, personas con discapacidad, homosexuales, testigos de Jehová y otros colectivos)”. De hecho, la entradilla de la noticia dice esto: “Varios asistentes han encendido seis velas que recuerdan a los seis millones de personas asesinadas y que representan a los colectivos que más sufrieron el Holocausto”. Siendo así, resulta incomprensible que se omitiese a un grupo tan considerable como los 2,5 millones de polacos no judíos -en su amplia mayoría católicos- asesinados por los nazis. Para que nos hagamos una idea, según cifras recopiladas por la Wikipedia de diversas fuentes, los discapacitados asesinados fueron 270.000, los gitanos entre 130.000 y 500.000, los republicanos españoles 7.000, los homosexuales entre 5.000 y 15.000, y los testigos de Jehová entre 1.250 y 5.000. Es decir, que los católicos polacos asesinados fueron más que la suma de todos los colectivos no judíos homenajeados hoy en Madrid.

La embajadora de Polonia no estaba entre las personas invitadas

El olvido no cabe atribuirlo a una mera casualidad. De hecho, en la citada crónica del Ayuntamiento se indica que al acto fue invitada la embajadora de Israel, pero no se menciona a la de Polonia, que era el país de origen de la mayoría de los judíos asesinados por los nazis (unos 3 millones) y que fue el país que más población perdió, proporcionalmente, a causa de la guerra. Es incomprensible que no se invite a la embajadora de Polonia a un acto como éste, y sí a representantes de colectivos con muchas menos víctimas que el pueblo polaco. Igual de incomprensible que el hecho de no invitar al embajador de Rusia -con todos los reparos que me provoca el gobierno de Putin-, teniendo en cuenta que ese país también registró millones de víctimas. Eso sí, con la diferencia de que en 1939 Polonia fue un país agredido, mientras que la URSS fue un país agresor.

Y además de olvido, falsas acusaciones contra Polonia

Por otra parte, en la crónica de Europa Press sobre ese acto leo que intervino en el mismo Rhoda Henelde Abecassis, superviviente judía del Holocausto. La citada agencia dice que Abecassis nació antes de la invasión de Polonia y en el “barrio judío de Varsovia”, que “ya entonces el gobierno polaco lo había convertido en un gueto pero no amurallado” (el último entrecomillado es una cita de esa señora). Según la Tabla VI.3 del completísimo estudio “Ludność Warszawy w XX wieku” (2009) de Andrzej Gawryszewski sobre la población de Varsovia en el periodo de entreguerras, en 1931 los principales barrios judíos de Varsovia eran Muranów (88,5%) y Powązki (62,5%), pero además había importantes porcentajes de población judía en otros barrios, como Stare Miasto (37,6%), Śródmieście Zachód (32,3%), Śródmieście Centrum (29,7%) y Stara Praga (20,2%), así que es absurdo, además de falso, decir que el Gobierno polaco había creado un gueto judío. Es tan falso y absurdo como acusar al Gobierno de EEUU de haber creado un gueto en Williamsburg, el barrio judío de Nueva York.

Hay que recordar, como ya señaló Alberto Gómez Trujillo en un artículo publicado en este blog en junio de 2018, que la Constitución polaca de marzo de 1921 otorgaba a los judíos la plena ciudadanía y los mismos derechos que a los polacos cristianos, así como la libertad de culto. Pero nadie tiene que fiarse de la palabra de Alberto: esa Constitución se puede leer en la web del Parlamento polaco (está publicada en inglés). El Artículo 95 afirmaba: “La República de Polonia garantiza en su territorio, a todos, sin distinción de extracción, nacionalidad, idioma, raza o religión, plena protección de la vida, la libertad y la propiedad”. Y el Artículo 110 afirmaba: “Los ciudadanos polacos que pertenecen a minorías nacionales, religiosas o lingüísticas tienen el mismo derecho que otros ciudadanos a fundar, supervisar y administrar por su propia cuenta, instituciones benéficas, religiosas y sociales, escuelas y otras instituciones educativas, y a utilizar libremente en ellas lenguaje, y observando las reglas de su religión”. Por otra parte, me remito a los datos expuestos por Alberto en aquel artículo, señalando que los judíos “en 1939 constituían el 56% de todos los médicos de Polonia, el 43% de los profesores, el 22% de los periodistas y el 33% de los abogados”. No parecen las profesiones, desde luego, de una minoría marginada y discriminada…

Culpando a Polonia de lo que hicieron los comunistas títeres de Stalin

Según la crónica de Europa Press, Abecassis vivió el final de la guerra en Ucrania, en una ciudad que dicha agencia no indica. Sin embargo, la superviviente señala que dicha ciudad se fue poblando de “polacos no judíos” y habla de “masacres” sufridas en Polonia. No imagino a qué ciudad se refiere, porque lo ocurrido entre 1944 y 1946 fue justamente lo contrario. los polacos fueron expulsados masivamente de los territorios al este de la Línea Curzon, que habían sido invadidos por la URSS en 1939. Esos antiguos territorios de Polonia se los repartieron las repúblicas soviéticas de Ucrania, Bielorrusia y Lituania. Según Europa Press, Abecassis añadió: “Nuestro propio país natal nos convirtió en apátridas, poco menos que los delincuentes de Europa”. Hay que recordar que Polonia quedó en manos de los comunistas al final de la guerra, y muchos polacos no comunistas no pudieron volver a su Patria, pues el nuevo régimen -un mero títere de Stalin- les arrebató incluso la nacionalidad. Por favor, señora Abecassis: culpe a los comunistas y no a Polonia.

¿Para cuándo un homenaje que recuerde a TODAS las víctimas del Holocausto?

Personalmente, me entristece que un acto de homenaje a las víctimas del Holocausto haya servido no sólo para olvidar a una parte considerable de esas víctimas, sino también para maldecirlas a ellas y a su Patria. Hay que recordar que Polonia es, con mucha diferencia, el país con más “Justos entre las Naciones” reconocidos por Israel, y que el Armia Krajowa polaco fue el único movimiento de resistencia que creó una organización de ayuda a los judíos, el Żegota, que logró salvar a 50.000 judíos polacos del exterminio. Se calcula que 450.000 polacos ayudaron a refugiar a judíos, a pesar de que los alemanes castigaban eso con la ejecución de todos los habitantes de la casa. Recordemos, así mismo, que la única persona que entró voluntariamente en Auschwitz fue un católico polaco, Witold Pilecki, para informar de lo que ocurría allí, y su informe, remitido por el Gobierno polaco en el exilio al Gobierno británico, fue tachado por éste de “exagerado”. Me pregunto cuántos años tardaremos en escuchar todas estas cosas en un homenaje a las víctimas del Holocausto que sea de verdad dedicado a TODAS las víctimas.

Foto principal: Czesława Kwoka era una niña católica polaca de 14 años. Vivía en el condado de Zamość, del que fue deportada en diciembre de 1942. Murió en el campo de concentración de Auschwitz el 12 de marzo de 1943. Foto coloreada por Marina Amaral.

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Comentarios (Blog):

  1. Angel

    Toda esta documentación se podría enviar al gobierno polaco para que, en aplicación de la ley anti-difamación, denuncie a Europa Press y al Ayuntamiento de Madrid.

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