Dejan a Vox fuera de las presidencias de comisiones, pero incluyen a ERC y a PNV

El PP, el PSOE y Podemos pactan un nuevo veto contra Vox: es hora de apretar tuercas

El Partido Popular, ese que cuando llega las elecciones se apresura a pedir a su electorado un “voto útil” para frenar a la izquierda, ha vuelto a sumarse una vez más al PSOE y a Podemos contra Vox.

La antidemocrática exclusión de Vox de la delegación española del Consejo de Europa
Torpeza del PSOE, el PP y Podemos: quedan en evidencia con una tonta zancadilla a Vox

Dejan fuera a Vox de las presidencias de comisiones, pero incluyen a ERC y PNV

Esta vez el veto ha afectado a las presidencias de las comisiones parlamentarias: el pacto entre PP, PSOE y Podemos ha dejado a Vox sin ninguna presidencia a pesar de ser la tercera fuerza, pero al mismo tiempo han otorgado una presidencia a ERC y otra al PNV, partidos con muchos menos escaños que Vox. Según El Mundo, desde el PP han asegurado que no han participado en ningún pacto contra Vox, sino que “durante las negociaciones con los socialistas les habían dejado claro que no iban a admitir ninguna presidencia de comisión para Vox y Ciudadanos y que amenazaron al PP con dejarles “sin ninguna” si eso sucedía”. Y en vez de negarse a aceptar ese chantaje, los del PP han cedido, con el único fin de no quedarse ellos sin ninguna presidencia.

El PP ha actuado como cómplice necesario en esa maniobra

Las excusas del PP no hay por donde cogerlas. Si en ese partido pusiesen por delante la dignidad de las instituciones, habrían dejado que el PSOE siguiese adelante con su rodillo junto a Podemos. De esa forma, socialistas y comunistas habrían quedado en evidencia delante de toda España como unos déspotas que no creen en la democracia representativa. En lugar de eso, el PP prefirió pasar por el aro de los socialistas y de los comunistas, y al hacerlo el partido de Pablo Casado ha dado al PSOE y a Podemos una coartada para excluir a Vox sin quedar como unos dictadores, pues al fin y al cabo, lo han hecho con el apoyo del primer partido de la oposición. Por eso hablo de pacto: el PP ha sido cómplice necesario de esta sucia maniobra, con la que se tergiversa por completo el concepto mismo de democracia representativa. Y no es la primera vez que ocurre esto.

Las anteriores zancadillas del PP contra Vox

Recordemos que hace sólo unos días Vox fue excluido de la delegación española a la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, una exclusión entre cuyos autores estaban el PSOE, Podemos, los separatistas del PNV, Ciudadanos y el PP. En aquella ocasión fue un diputado británico, Ian Liddell-Grainger, el que denunció esa burla a la democracia.

En diciembre, el PP se unió al PSOE y Podemos para dispersar los escaños de Vox en el Congreso, una cacicada contra la tercera fuerza política que no tiene parangón en todos los años que llevamos de democracia en España. Como ocurrió ayer, mientras le hacían esa zancadilla a Vox, el pacto entre PP, PSOE y Podemos daba un lugar preferente a los 6 diputados del PNV y a los 13 de ERC.

A comienzos de diciembre, otra zancadilla del PP contra Vox tuvo como resultado regalar un puesto a Podemos en la Mesa del Congreso, un puesto que en derecho le correspondía al partido liberal-conservador, pero que el PP exigía que Vox se lo regalase a Cs, a pesar de tener sólo 10 diputados. En mayo, el PSOE, Podemos, el PP y Ciudadanos se habían repartido los puestos de la Mesa del Congreso, dejando fuera a Vox, y esto poco antes de que el PP y Cs necesitasen el apoyo de Vox para poder gobernar en varias comunidades y ayuntamientos.

En octubre, el PP y Cs apoyaron que el PSOE censurase a Vox en el Congreso por pedir hablar de Cataluña en el orden del día de la Diputación Permanente después de los graves incidentes provocados días antes por los separatistas en esa región española. Ese acto de censura que recibió los aplausos de los diputados de Ciudadanos, PSOE, Bildu y Podemos.

El PP y Cs tienen que aprender que cada traición se volverá contra ellos

A todas estas zancadillas parlamentarias podríamos añadirles las políticas, como la tomadura de pelo del PP con el pin parental en la Comunidad de Madrid, en detrimento del respeto a la libertad de educación, o el pacto de PP y Cs para dejar intactas las leyes ideológicas instauradas por el PSOE en Andalucía, unas leyes que atentan contra derechos fundamentales amparados por la Constitución. Todas esas zancadillas y traiciones del PP y de Cs no deben salir gratis. En primer lugar, nos toca a los votantes hacérselas pagar en las urnas: no se puede regalar el voto a quien te lo pide para frenar a la izquierda y después se alía con ella. Además, esas zancadillas proporcionan argumentos sólidos a Vox para apretarles las tuercas a los gobiernos locales y autonómicos que dependen de sus votos. A los trileros del PP y de Cs hay que tratarles sin contemplaciones, haciéndoles pagar muy cara cada una de sus cacicadas. Tienen que acostumbrarse a entender que cada traición se volverá contra ellos, antes incluso de que se nos convoque a las urnas.

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Comentarios (Blog):

  1. Sharovarov

    Pues sí, la pelota está en el tejado de Vox: de Vox depende seguir apoyando o no a la izquierda no oficial (PP + Cs). Ellos verán hasta dónde compensa aguantar tanta cacicada.

  2. Blanca

    Son todos unos canallas, ya los conocemos bien. Pero lo del PP clama al cielo. Le va a dar lo mismo al tiquismiquis de Casado, está más perdido que carracuca. Cuanto traidor, Dios mío. Solo van a lo suyo, al sillón.

  3. Felipe

    Qué gusto leer tus artículos Elentir, de verdad 🙂

  4. pacococo

    Coincido con Sharovarov, vox tiene que hacer su movimiento, pero también hay que reconocer que es un asunto delicado.

    Por ejemplo, Andalucía está creciendo a buen ritmo, si rompe el apoyo, pueden tener que ir a elecciones y ya se sabe que las votaciones las carga el diablo. Por tanto finura y habilidad. Que no es lo mismo que dejar impunes tantas marranadas.

  5. Outis

    Al PP se le está viendo el plumero.
    Y a todo el sistema “democrático” del 78.

  6. Jandro

    La verdad es que espero que la ciudadanía reconozca a Vox un sentido de Estado heroico al no dejar caer los gobiernos de PP y Cs en Andalucía, Murcia y Madrid. Porque la manera absolutamente indecente en la que están comportándose estos partidos legitimaría varias veces que se hubiesen visto fuera de estos gobiernos autonómicos.

    Pero es imprescindible esta entrada, como lo es que se sigan recopilando todos estos movimientos que estamos teniendo que aguantar: las difamaciones periodísticas, las manipulaciones descaradas de las palabras de dirigentes de Vox, etc.. No solo atentan contra la dignidad de los dirigentes, sino también, y en gran medida, contra la de sus 3 millones y pico de votantes.

    Echo en falta, en la enumeración que haces de perlas del PP-Cs, el asqueroso tuiteo del energúmeno Oyarzábal sobre la famosa intervención proverbialmente manipulada de Pedro Fernández cuando llamó ‘enfermos’ a los de Más Madrid, y también la sonrojante equidistancia de Almeida en este mismo episodio, cuando Vox lleva recibiendo insultos (insultos de verdad) desde el principio de los tiempos y este alcalde no ha tenido que aguantar ni la infinitésima parte del linchamiento que han sufrido los de Abascal.

  7. Juan Recarte

    Hoy venía leyendo una entrevista a Antonio Banderas, en la que se le preguntaba por el auge de partidos o candidatos como Trump (al que no se mencionaba). El ponía el acento en la presencia de Vox, partido al que calificaba de extrema derecha. Echaba la culpa de ello a la falta de soluciones por parte de los partidos tradicionales.
    Yo, sinceramente, no me considero un extremista. Pero la tendencia de clasificarnos como extremistas locos y descerebrados por escoger una determinada opción política, raya en lo grotesco. Le reconozco al partido de Abascal ciertos tics faranduleros y chuscos, que le restan credibilidad. Pero empiezo a estar cansado de no poder decir mi tendencia política porque me van a llamar facha. Paradójicamente, no son fascistas ni los simpatizantes de Erc, ni de Bildu, ni los cocomochos boys… vivimos en una dictadura, y no nos damos cuenta.

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