Stalin se repartió Polonia con Hitler y le vendió grano, hierro y combustible

La complicidad de la URSS en el exterminio de judíos por los nazis y en su ocultamiento

El 27 de enero se celebra el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto, el colosal genocidio perpetrado por el nazismo.

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Católicos polacos: los grandes olvidados al hablar de las víctimas del Holocausto

La razón por la que la ONU eligió ese día es porque el 27 de enero de 1945 las tropas soviéticas llegaron a Auschwitz, el mayor campo de exterminio construido por los alemanes. La propia elección de la fecha sirve, a menudo, para elaborar una narrativa en la que la Unión Soviética es presentada como la liberadora del pueblo judío tras el Holocausto. Sin embargo, el papel de esa dictadura comunista en aquel genocidio no es precisamente honroso.

Una imagen del desfile conjunto organizado por alemanes y soviéticos en Brześć Litewski, Polonia, para celebrar la derrota del Ejército Polaco el 22 de septiembre de 1939.

La alianza germanosoviética para invadir Polonia en 1939

No debemos olvidar que el mayor número de víctimas del Holocausto se produjo en la Polonia ocupada por los alemanes, y que la invasión de Polonia fue posible por el Pacto Ribbentrop-Molotov firmado entre la Alemania nazi y la URSS el 23 de agosto de 1939, una semana antes de la invasión. En el protocolo secreto de es pacto, Hitler y Stalin se repartieron Polonia, actuando en la práctica como aliados e incluso organizándose un desfile conjunto germanosoviético en Brześć Litewski para celebrar su victoria sobre los polacos.

Miembros del NKVD, la temible policía política de Stalin. El NKVD colaboró con la Gestapo alemana entre la invasión de Polonia en septiembre de 1939 y la invasión alemana de Rusia el 22 de junio de 1941.

La entrega de judíos alemanes a la Gestapo por el NKVD soviético

Hasta la invasión alemana de la URSS el 22 de junio de 1941, Hitler y Stalin siguieron actuando como aliados hasta extremos que hoy muchos todavía ignoran. En el otoño de 1939 la Gestapo y su homólogo soviético, el NKVD, empezaron una serie de reuniones conjuntas entre 1939 y 1940 para compartir información y experiencia, con especial atención a la liquidación de la resistencia polaca. Como parte de esa colaboración, el NKVD entregó a la Gestapo a unos 4.000 comunistas y judíos alemanes que se habían refugiado en la URSS.

El primer transporte de prisioneros al campo de exterminio de Auschwitz el 14 de junio de 1940. La mayoría de ellos eran católicos polacos, y también había algunos judíos (Foto: Instytut Pamięci Narodowej).

Auschwitz I fue creado en plena alianza germanosoviética

Fue en la etapa de ocupación conjunta germanosoviética cuando el Tercer Reich empezó la instalación del campo de exterminio de Auschwitz I, en mayo de 1940. Los primeros encerrados en él fueron 728 prisioneros políticos polacos, en su mayoría católicos y también algunos judíos, que fueron trasladados en tren desde la prisión de Tarnów el 14 de junio de 1940. El propósito exterminador del nuevo campo quedó en evidencia en el primer discurso que recibieron aquellos prisioneros del SS-Hauptsturmführer Karl Fritzsch, recogido por Danuta Czech en “Kalendarz wydarzeń w KL Auschwitz” (1992):

“No habéis venido aquí a un sanatorio, sino a un campo de concentración alemán, del que no hay otra salida que la de la chimenea. Si a alguien no le gusta, puede ir directamente a los cables. Si hay judíos en el transporte, tienen derecho a vivir no más de dos semanas, los sacerdotes un mes, el resto tres meses”.

El jefe de las SS, Heinrich Himmler, visitó este campo por primera vez en marzo de 1941, tomando la decisión de empezar la construcción del campo de Auschwitz II (Birkenau), a tres kilómetros de allí.

La entrada del campo de exterminio de Auschwitz I, cuya construcción empezó en mayo de 1940, cuando alemanes y soviéticos seguían siendo aliados. Sus primeros prisioneros fueron polacos, en su mayoría católicos (Foto: Dnalor 01 / Wikimedia).

La alianza comercial entre Alemania y la URSS entre 1940 y 1941

A lo anterior hay que añadir que en febrero de 1940 Alemania y la URSS firmaron un Acuerdo Comercial por el cual Alemania recibió de la URSS 1,6 millones de toneladas de grano, 900.000 toneladas de petróleo, 500.000 toneladas de mineral de hierro y otras grandes cantidades de materias primas enviadas por la URSS, un material imprescindible para fabricar armamento y uniformes, alimentar a sus tropas y proporcionar combustible a sus tanques y aviones. Hitler no habría sido capaz de enviar y mantener a sus ejércitos a Noruega, Francia y el norte de África sin esa ayuda soviética, que también alimentó la maquinaria represiva de los nazis contra católicos y judíos en la Polonia ocupada por Alemania.

El silenciamiento soviético del Holocausto judío tras la guerra

Si ya es desconocida por muchos la colaboración entre la Alemania nazi y la URSS en los inicios del Holocausto, aún lo es más la ocultación soviética de los judíos como principales víctimas del genocidio cometido por el nazismo. La historiadora Catherine Merridale, en su libro “Ivan’s War: Life And Death in the Red Army, 1939-1945” (2007), lo explica así: “el acceso de Rusia a la indignación, y la preeminencia de Stalin dentro de ella, no podría haberse sostenido si se hubieran considerado dos verdades específicas. Primero, el grupo que se enfrentó a la violencia más concentrada de los nazis, una crueldad sin paralelo incluso en esta guerra más cruel, no fue el pueblo ruso sino los judíos. En segundo lugar, ciudadanos soviéticos en las zonas ocupadas, incluidos miles de ucranianos y bálticos, no solo se habían opuesto al genocidio, sino que lo habían acogido y apoyado”.

“Moscú nunca pudo aprobar la matanza masiva de judíos”, señala Merridale, “pero tampoco estaba ansiosa por concederles un lugar especial en el mito de la guerra. Si lo hubiera hecho, Rusia habría tenido que compartir su victimización, y su liderazgo comunista también, implícitamente, se habría visto obligado a aprobar la idea de una cercanía especial entre judíos y bolcheviques, una noción que Stalin había hecho todo lo posible por extirpar (sobre todo arrestando a camaradas judíos) durante años”. Esa visión distorsionada del Holocausto tendría efectos visibles en la propaganda soviética e incluso en el tratamiento de los crímenes nazis.

En su libro “Bloodlands” (2010), el historiador Timothy Snyder señala: “El número de judíos asesinados por los alemanes en la Unión Soviética era un secreto de estado”. El motivo de ese secreto era que “los alemanes habían asesinado a más civiles judíos que civiles rusos en la Unión Soviética ocupada. Los judíos estaban en una categoría propia, incluso en comparación con los pueblos eslavos que habían sufrido más que los rusos, como los ucranianos, los bielorrusos y los polacos. El liderazgo soviético lo sabía, y también los ciudadanos soviéticos que vivían en las tierras que habían ocupado los alemanes, pero el Holocausto nunca podría convertirse en parte de la historia soviética de la guerra”.

En el centro, el equipo soviético en los Juicios de Nüremberg. Su presencia en este tribunal militar contribuyó no sólo a tapar el pacto germanosoviético de 1939, sino también a restar importancia a los judíos en la acusación contra los criminales de guerra nazis (Foto: United States Holocaust Memorial Museum).

El nefasto papel del equipo soviético en los Juicios de Nüremberg

En los Juicios de Nüremberg los soviéticos estuvieron representados por Iona Nikitchenko, que había encabezado juicios en la Gran Purga estalinista de 1936 a 1938. Irónicamente, tres de los dirigentes nazis fueron acusados de conspiración para invadir Polonia, pero no hubo ningún reproche hacia el hecho de que los soviéticos participasen en esa invasión en alianza con Alemania. Durante los juicios, los soviéticos negaron la existencia de esos pactos, a pesar de que el documento original fue hallado por tropas británicas al ocupar Alemania.

Así mismo, durante el juicio, la influencia soviética se hizo notar en el pliego de la acusación sobre crímenes de guerra, que sólo incluyó siete menciones a los judíos. A la hora de detallar las víctimas de los campos de exterminio, llaman la atención las omisiones: “Aproximadamente 1.500.000 personas fueron exterminadas en Maidanek y unas 4.000.000 de personas fueron exterminadas en Auschwitz, entre las que se encontraban ciudadanos de Polonia, la URSS, los Estados Unidos de América, Gran Bretaña, Checoslovaquia, Francia y otros países”. Ni una mención a los judíos (que eran 960.000 de los 1.085.000 asesinados en Auschwitz) ni a los campos de Sobibor y Treblinka, donde la inmensa mayoría de los asesinados fueron judíos.

El monumento erigido por la URSS en 1976 en memoria a las víctimas de la masacre de Babi Yar, Ucrania, en la que los alemanes asesinaron 100.000 personas, entre ellas 34.000 judíos. El monumento soviético incluyó referencias a los ciudadanos de Kiev y a los prisioneros de guerra, pero ni una sola mención a los judíos (Foto: Prymasal / Wikimedia).

La ocultación soviética del Holocausto: el caso de Babi Yar

Algo parecido ocurrió con la terrible masacre de Babi Yar, en Ucrania, donde “donde más de 100.000 habitantes de la ciudad, incluidos casi 34.000 judíos, fueron fusilados en septiembre de 1941”, como señala la historiadora Olga Baranova en “Politics of Memory of the Holocaust in the Soviet Union”. La URSS tardó muchos años en erigir un monumento a las víctimas, y cuando lo hizo en 1976, se colocó la siguiente inscripción: “Aquí en 1941-1943, los invasores fascistas alemanes ejecutaron a más de 100.000 ciudadanos de Kiev y prisioneros de guerra”. “A pesar de que más del 30 por ciento de las víctimas asesinadas por los nazis en Babi Yar eran judíos, no había ninguna referencia a la tragedia judía”, señala Baranova, lo cual provocó críticas entre los judíos soviéticos.

Todavía en 2019, el Ministerio de Exteriores de Rusia defendió el pacto germanosoviético de 1939 afirmando que gracias a él “se salvaron cientos de miles de vidas”, sin mencionar el exterminio de católicos y judíos polacos iniciado por los alemanes en 1939 gracias a su alianza con la URSS. Un ejemplo de hasta qué punto el Gobierno de Putin sigue haciendo suya la propaganda estalinista.

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Comentarios (Blog):

  1. wladimir

    esto es cierto…

    es una inneggable verdad….es como tapar el sol con un dedo…hay tanta evidencia al respecto incluyendo el hecho que la URSS efectivamente estaba acoerdando ser el “cuarto” miembro del Eje y se le estaba recomendadno invadir la India Britanica y areas cercanas…

    curiosamente antes antes de la invasion a la URSS,los judios tenian status especial o no tenian problemas en Finlandia, Hungria, Rumania e incluso la propia Italia fascista y eran bien recibidos en el Imperio Japones y el Manchukuo…

    ademas ellos tenian estrecha colaboracion con los alemanes en la cuestion Judia , tambien antes de la guerra durante las “Purgas” los rusos asesinaron muchos judios y despues de la guerra el propio Stalin lanzo su propio Progrom,el llamado “Complot de los Doctores”..

    es que de hecho Jose Stalin compartia con Adolo Hitles el odio hacia los judios…

  2. Pedro S.R.

    Estaba leyendo la entrada, y no he podido evitar acordarme de la película “Enemigo a las puertas” de 2001, que he visto recientemente. La verdad es que cuando la ves por segunda vez, prestando atención a los detalles, que quizá pasan desapercibidos, la ves con otros ojos, eso al menos me pasó a mí. Realmente me hizo gracia la siguiente escena quizá por la verdad que guarda y lo desapercibida que puede pasar:
    Hay que recordar que la película está ambientada en la invasión de Rusia por parte la Alemania Nazi, en Stalingrado.
    Koulikov, el francotirador representado por Ron Perlman, está en un edificio con Vassili Zaitsev, el protagonista (Jude Law), y en la conversación que tienen hablando sobre los Nazis y los Comunistas, Koulikov decía algo así “Pase 6 años en Alemania, aún recuerdo como nuestro Jósif y su Adolf paseaban agarrados de la mano” Y creo que justo después habla Koulikov de cómo la NKVD le arrancó los dientes a golpes porque, cuando Nazis y Comunistas se enemistaron a él le pillo en el lazo Nazi, y al volver, la NKVD no le creía, en el interrogatorio fue donde le sacaron los dientes dijo “Allí no estaba la hoz, pero si el martillo”. Y sentencia toda la conversación con la frase “Si esta es la tierra del Socialismo y la felicidad perpetua, te la regalo”.

    Por un lado una escena de unos 3 o 4 minutos en una película de 2 horas pasa un poco desapercibida, pero encierra una verdad tan grande como oculta, casi se podría decir que junto con otras dos o tres escenas más se podría hacer un resumen de lo que fue aquel negro capítulo de la historia mundial. La verdad de los comunistas, la crueldad sin límites de ambos (Nazis y comunistas). También está bien representado en otra perla de unos pocos minutos el trato a los judíos por ambos bandos, aunque hace hincapié en el Nazi. La propaganda es otro elemento de la película, y de la realidad de este tipo de regímenes.

    Me pregunto si esa clase de cosas a un Comunista cerrao de hoy, tipo Iglesias o Grazón no les da que pensar para al menos corregir la parte de su ideología que daña al mismo ser Humano. Evidentemente sé que ni de casualidad va a pasar algo así, pero bueno.
    ¿Qué esperamos? Si son comunistas convencidos. Viven en la propaganda perpetua en una fantasía, una ilusión que ellos saben que no es tal, pero que el incauto que compra esa mercancía cree firmemente que es así. Lo malo, es que la ilusión ha costado más de cien millones de muertos(Y los que quedan).

    Y bueno, solo quería compartir el detalle de la película. Un saludo a todos

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