La Ley Marcial en Polonia, mirada a través del tiempo

Por Przemysław Art Skowronski

Hoy se cumplen 40 años desde la introducción de la Ley Marcial en Polonia. ¿Qué lectura podemos hacer después de tanto tiempo? Es imprescindible tener presente en los análisis el contexto histórico de aquellos tiempos. Occidente estaba tomando la ventaja económica a los planificadores centrales detrás del Telón de Acero, la URSS estaba metida de lleno “exportando valores de la democracia proletaria” en Afganistán. Mientras, en Polonia en 1980 se crearon sindicatos laborales independientes “Solidarnosc” que alcanzaron la friolera cifra de 10 millones de afiliados, cosa nunca vista de las dictaduras comunistas de la época. El mundo occidental, liderado por Reagan, Thatcher y Kohl tomó una línea dura contra el Kremlin. La nomenclatura del poder en la Polonia de entonces se vio amenazada con la posibilidad de ser cambiada por sus mandantes soviéticos. Los mandantes que les garantizaron el poder aunque con cierto grado de autonomía, siempre y cuando no se saliesen demasiado de la línea. Cabe mencionar que en aquellos tiempos ningún wojewoda (Polonia se dividía en 50 provincias entre 1975-1998) y ningún general del Ejército Popular de Polonia pudo ser puesto en su cargo sin la aprobación previa del Kremlin.

Entrados en la década de los 80, Polonia empezó a tener serios problemas en el terreno económico, fruto de la propia política de la planificación central que brindaba a los ciudadanos las estanterías tan vacías y colas interminables por los productos de la primera necesidad. El PIB cayó un 12% tan sólo entre 1980 y 1981. Las autoridades se vieron obligadas a restablecer, entre abril y octubre de 1981, las cartillas de racionamiento. Las políticas del gobierno cada vez contaban con menos apoyo entre la sociedad para caer hasta un 24% en junio de 1981, las políticas del Comité Central del Partido Obrero Unido Polaco (PZPR en sus siglas en polaco) gozaban de un 6% de apoyo mientras Solidarnosc contaba con un índice de aprobación que rondaba el 60%. En septiembre de 1981, URSS notificó al gobierno polaco sobre la reducción del suministro de gas y de combustibles entre 47% y 64%, debido precisamente a la situación en Polonia.

La mala situación económica y el malestar social, pero sobre todo el peligro de forzar cambios que causarían apartar del poder a la cúpula del poder en Polonia, originaron la introducción de la Ley Marcial. ¿Estaba el Kremlin interesado en intervenir de manera directa o indirecta? La URSS tampoco pasaba por la mejor situación, debido a que se quedaba cada vez más atrasando respecto de Occidente. Los pragmáticos políticos del Kremlin estaban interesados en conservar no sólo el poder, sino el camino que a lo largo de los años 80 llevó al bloque comunista a su caída. Leamos palabras de Yurij Andropóv, uno de los miembros de Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviétca:

No podemos correr ningún riesgo. No vamos a poner tropas en Polonia. Esta es la posición correcta y debemos mantenerla hasta el final. No sé cómo evolucionará el asunto con Polonia, pero si incluso Polonia está bajo el régimen de Solidaridad, no será más que eso. Y si los países capitalistas se lanzan contra la Unión Soviética, y ya tienen acuerdos apropiados para diversos tipos de sanciones económicas y políticas, será muy difícil para nosotros. Debemos mostrar preocupación por nuestro país, por el fortalecimiento de la Unión Soviética. Esta es nuestra línea principal”.

El General Jaruzelski temía seriamente la posibilidad de una intervención soviética militar en Polonia y fue criticado por el Departamento Político del Comité Central del Partido Obrero Unificado Polaco, que alegaba por su parte que Jaruzelski estaba atado a “la idea nacionalista de que un polaco siempre se llevará bien con otro polaco. De esto se deriva no sólo una concesión injustificada a las demandas de Solidaridad, sino también un pánico a la confrontación con ella, un miedo a la introducción de tropas soviéticas”. Las tropas soviéticas estuvieron presentes en el suelo polaco hasta 1994 y contaban con casi 60.000 efectivos, mientras las tropas soviéticas en la República Democrática Alemana alcanzaban 340.000 soldados.

En la noche del 12 al 13 de Diciembre de 1981 fue creado un órgano llamado Consejo Militar de Salvación Militar, un órgano claramente más allá de la Constitución y con carácter de Junta Militar. Ese día Polonia se transformó en una dictadura militar, estado que duró hasta el 23 de julio de 1983. La Ley Marcial contó con el respaldo del parlamento. Podemos hablar muy detalladamente sobre las cifras que expresan la magnitud de aquella Ley Marcial, en cuyo caso el presente artículo tendría que tener numerosas secuelas y hasta se podría convertir en un libro. Los comunistas crearon 49 centros de internamiento en los acabaron 10.000 disidentes. Los sindicalistas que organizaban huelgas -y dicho sea de paso, la palabra huelga prohibida en los medios de comunicación; en lugar de huelgas se hablaba de parones de los sistemas productivos- se enfrentaban a juicios. Un chiste de la época lo recoge muy bien:

-¿Por qué el general Jaruzelski dispara a los obreros?
-Porque el proletariado siempre ha sido el objetivo del partido.

Los comunistas verificaron a 800 periodistas en todo el país y los presentadores entonces llevaban ante las cámaras el uniforme militar aunque sin distinción militar. Por eso se decía que el presentador de las noticias es un grado militar más del cuerpo de los suboficiales. La dictadura militar oprimió también al mundo de la cultura, a los estudiantes y a los intelectuales que mínimamente criticaban la situación. Los comunistas decidieron ilegalizar a la Asociación Independiente de Estudiantes. El mismo camino llevó a la Asociación de los Periodistas a su desaparición igual que a las asociaciones literarias y de artes plásticas y demás asociaciones del mundo de la cultura y del arte. Una solución muy popular por parte de las autoridades era la emisión de los billetes del logo que consistía en emitir un pasaporte que autorizaba a salir del país una vez sin la posibilidad de regreso. Escribiendo estas líneas no puedo no mencionar a las personas que pagaron la ley marcial con su vida. En total 40 personas fueron víctimas, de los cuales 9 eran mineros que perdieron la vida en los dramáticos acontecimientos en la mina de carbón “Wujek”.

¿Qué lectura podemos hacer con 40 años a la vista? Los autores intelectuales de la ley marcial promovieron posteriormente los cambios llamados “privatización de la nomenclatura”, que consistieron en la incorporación del establishment comunista en la democracia originada en 1993. Sí, han leído ustedes bien: en 1993. ¿Por qué en 1993 y no en 1989? Pues porque las elecciones de 4 de junio de 1989 eran unas elecciones en las que el establishment comunista tenía garantizado el reparto del 65% de los escaños en la cámara baja del parlamento polaco, cuento que dejó de ser aplicable en las elecciones de 1993. Quizá era el precio que hubo de pagar por la caída del régimen comunista. Hoy la llamada “oposición total” hace esfuerzos de comparar al líder del partido Ley y Justicia, Jarosław Kaczyński, con el general Jaruzelski, alegando las tendencias dictatoriales del primero. Para comprobar lo perverso que es el intento de semejante comparación, tan solo tienen que ver los actos llevados a cabo durante la ley marcial por el general Jaruzelski. General que, por cierto, defendía ante todo la idea del socialismo internacional y al que quizá se le puede otorgar la condición de patriota soviético de habla polaca. Tales esfuerzos por parte de la oposición actual en Polonia demuestran lo polarizada que está la sociedad polaca, que en parte rechaza los acuerdos de 1989 al ser unos acuerdos pactados entre los comunistas y la oposición de aquella época. Tales esfuerzos son tremendamente injustos para aquellas personas que sufrieron en sus propias carnes el peso del poder comunista durante la ley marcial. Finalmente, tales esfuerzos son la cima de lo grotesco, cuando vienen de las personas que alababan y apoyaban a los acontecimientos de 1981, siendo panegiristas de Marxismo-Leninismo y que pasaron a ser firmes defensores de la economía de libre mercado y que cambiaron a Marx por el dinero. Unos chaqueteros que se pusieron de perfil según la dirección del viento.

Przemysław Art Skowronski es polaco residente en España desde 2006 y miembro de la Asociación Histórico-Cultural “Poland First to Fight”.

Foto: J. Żołnierkiewicz. Tanques T-55 del Ejército Polaco entrando en la localidad de Zbąszyń en su camino hacia Poznań el 13 de diciembre de 1981, tras declararse la Ley Marcial en Polonia.

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