Los responsables de la prisión ya le han proporcionado una muñeca a ese preso

Todo empezó con la ideología de género: un asesino trans exige ser tratado como un bebé

La ideología de género sostiene que la más que discutible tesis de que sexo biológico es irrelevante y que lo único que importa es el sexo autopercibido.

Si lo progresista es negar el sexo biológico, ¿por qué no negar también la edad biológica?
¿Por qué no te dejan mentir sobre tu raza o edad pero te animan a mentir sobre tu sexo?

Así, si una persona cuyo sexo biológico es el femenino dice autopercibirse como un hombre, según los ideólogos de género toda la sociedad está obligada a afirmar que esa autopercepción está por encima de la realidad biológica, incluso bajo pena de ser defenestrado, perseguido, multado e incluso encarcelado por negar tal cosa. Al final, de lo que hablamos es de convertir la autopercepción personal en una nueva fuente de totalitarismo.

Sin embargo, la ideología de género hace caprichosas excepciones a esa autopercepción. En 2013 ya señalé aquí una de esas excepciones: los ideólogos de género te permiten autodefinir tu sexo, pero no tu edad. Tampoco te permiten autodefinir tu raza, e incluso les parece mal que utilices elementos característicos de otras culturas (el progresismo lo llama “apropiación cultural”). Sin embargo, si te permiten redefinir tu sexo a voluntad, ¿con qué argumento niegan lo mismo a características como la edad, la raza o la estatura? Si a un hombre le permiten participar en competiciones deportivas femeninas con sólo declararse como mujer, ¿por qué impedir que un joven se jubile y perciba una pensión con el mero requisito de autodefinirse como un anciano?

Los apóstoles del relativismo, de la ideología de género y de la corrección política han despachado esas objeciones con malos modos durante años, como si fuesen absurdas ocurrencias propias de retrógrados. Sin embargo, la realidad es más tozuda que esos ideólogos. En el Reino Unido, un hombre transexual condenado por asesinato y que se declaró mujer una vez en prisión pide ahora ser tratado como un bebé. Ya usa pañales y reclama que le den papillas en vez de las comidas para adultos que sirve la prisión. También exige que los guardias le lleven de la mano cuando le escoltan hacia y desde su celda.

Lo más pasmoso es que, según el diario británico Mirror, los responsables de la prisión se han tomando en serio las exigencias del preso y ya le han proporcionado una muñeca. Y eso a pesar de que fuente de la prisión califican a ese hombre como difícil, manipulador y empeñado en llamar la atención.

Cabe preguntarse cuál será el próximo paso que darán los defensores de la ideología de género: ¿nos obligarán a afirmar que ese hombre es en realidad un bebé porque se autopercibe así? ¿Las redes sociales censurarán a todo aquel que niegue que ese hombre sea un adulto? ¿Te llamarán “transfóbico” si rechazas su excarcelación, ya que un bebé no puede ser encarcelado? Son preguntas igual de pertinentes que las que plantea la llamada “autodeterminación de género” que algunos quieren poner por encima de derechos fundamentales como la libertad de expresión. Pero la pregunta más interesante de todas es: ¿con cuántos más disparates como éste nos bombardearán la corrección política y la ideología de género, hasta que la sociedad se harte de tanta tontería?

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Comentarios:

  1. CanCerbero

    Sí, en una carcel los carceleros deberían tener como disposición no reirle ninguna tonteria a sus presos, pero nuestro cerebrito descubrió la receta para obligarles a hincar rodilla a lo grande.
    El argumento de la pendiente resbaladiza suele verse como una falacia, pero no siempre es así. Es el cuento de la rana en la olla que no escapó al no notar el paulatino aumento de la temperatura. A veces la cuestión no es si el agua hervirá, sino cuando.

  2. JuanM

    Pero…¿Se sigue estudiando psiquiatra en la Universidad o se ha determinado que ya no tiene razón de ser? Porque si esto no es de frenopático que venga Dios y lo vea. Pero de locos el mamarracho que dice ser bebé pero de traca quienes acceden a seguirle la corriente, y me da que convencidos de que hay que tratarlo como a un bebé.

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