Ya no se trata de ideologías, sino de eliminar a una molesta competencia

El motivo real de los medios tradicionales para rechazar los planes de Elon Musk para Twitter

La compra de Twitter por parte de Elon Musk ha sido contestada por una campaña sin precedentes, y muy reveladora, contra la libertad de expresión.

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Unos disfrazan su rechazo a la libertad apelando cínicamente al ‘odio’…

He dicho “reveladora” porque, al fin y al cabo, esas críticas están retratando a quienes las hacen. Unos se ha apresurado a identificar esa libertad de expresión con el “odio”, unas afirmaciones que, paradójicamente, abundan entre quienes cultivan el odio de clase o el odio a España. Por lo visto, el único “odio” que tiene derecho a expresarse ese el suyo, pues es precisamente desde la izquierda -que lleva más de un siglo abanderando el odio como enseña política- la que tenía bien agarradas las tijeras de censurar en esa red social.

… y otros, como Abc, dejan escapar el motivo real de su rechazo

Menos comprensible resultan las críticas de medios tradicionales a los planes de Musk. Esos medios vienen usando Twitter para difundir sus noticias, así que deberían ser los más interesados en disfrutar de esa libertad de expresión que les ofrece el nuevo propietario. Pero aquí nos encontramos, nuevamente, con un curioso concepto de lo que significa la libertad de expresión. Otros disfrazan su censura acusando de “odio” al discrepante, pero el diario Abc ha sido más sincero. El antaño diario conservador, que ahora parece empeñado -por obra y gracia de Vocento- en competir con El País y con El Mundo a ver cuál de los tres es el más progre, publicó ayer un editorial titulado “Twitter y la agitación sectaria”. En él dice lo siguiente:

Twitter es un ejemplo de herramienta idónea para la intoxicación a base de comentarios no siempre veraces y a menudo generadores de bulos, cuando no de operaciones de señalamiento y criminalización selectiva contra las personas. Twitter se ha convertido en un conglomerado condicionante del criterio de millones de personas en el planeta, por desgracia incluso por encima de los grandes medios tradicionales. Ha jugado con la libertad utilizando como coartada la propia libertad para convertirla en sesgo ideológico y escoramiento generalizado hacia la izquierda”.

Abc critica a Twitter porque sus usuarios hacen lo mismo que los medios tradicionales

Reconozco que me he reído un rato leyendo estas afirmaciones, porque sin darse cuenta, Abc critica a Twitter por lo que los medios tradicionales llevan haciendo desde hace más de un siglo, y siguen haciendo a día de hoy de forma sistemática. Intoxicaciones y noticias no siempre veraces las vemos a diario en los medios tradicionales. Las operaciones de señalamiento y criminalización selectiva en los medios tradicionales incluso son pagadas con el dinero de nuestros impuestos, gracias a las subvenciones directas, la publicidad institucional y las suscripciones institucionales que reciben esos medios.

Los medios tradicionales han jugado con la libertad lo que les ha dado la gana, incluso amparándose en ella para mentir, manipular, difamar, promover su sesgo ideológico y servir a los intereses de sus amos políticos y empresariales antes que a la verdad. Y por supuesto, si algo se puede decir de los grandes medios es que la amplia mayoría están tan escorados hacia la izquierda como lo estaban los hasta ahora propietarios de Twitter. Basta con recordar el bochornoso espectáculo que dieron la amplísima mayoría de los medios estadounidenses (y también los españoles) en la campaña electoral que llevó a Donald Trump a la Casa Blanca, o lo que están haciendo ahora contra Vox.

El motivo real de esa crítica: las redes han barrido a los medios

Al final, el motivo real de los medios tradicionales para rechazar los planes de Musk se resume en esta frase del editorial de Abc: “se ha convertido en un conglomerado condicionante del criterio de millones de personas en el planeta, por desgracia incluso por encima de los grandes medios tradicionales. Los medios tradicionales estaban muy felices cuando ellos tenían el monopolio de la información. Era noticia lo que ellos contaban y punto. Ahora, con las redes sociales, la cosa ha cambiado, y podemos enterarnos de lo que ocurre en el mundo sin encender la tele ni la radio, y sin tener que pagar una suscripción a ningún periódico.

Twitter ha sido la red social que más ha hecho por crear canales de comunicación alternativa, que nos permitían conocer los hechos mientras ocurrían, por testigos de primera mano. Ésa fue la grandeza de Twitter. Y esa grandeza empezó a desaparecer cuando la izquierda decidió que eso no le gustaba porque todos teníamos el mismo derecho a expresarnos, tanto los de derechas como los de izquierdas. Ahora es algo normal que Twitter censure a periodistas de derechas como Mario Noya, y que ningún medio lo cuente salvo Contando Estrelas. Y es que eso de la libertad de expresión ya está mal visto incluso por los medios que más tendría que reivindicarla y defenderla.

Piden para los tuiteros la censura que no admiten para los medios

Es pasmoso ver que los medios tradicionales, que tanto han abominado de la censura, ahora quieren imponernos esa censura a quienes les hacemos la competencia en las redes sociales, ejerciendo nuestro derecho fundamental a “expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción” y a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión”, un derecho cuyo ejercicio “no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa” (Artículo 20 de la Constitución Española). Censurar Twitter porque ahí se hace lo mismo que en los medios tradicionales es algo tan propio de una dictadura como censurar a un periodista o a un medio por publicar algo totalmente legal pero que incomoda a sus rivales políticos o ideológicos.

El que crea que hay algo que no debe publicarse en Twitter, que haga lo mismo que en el caso de los medios: ir a un Juzgado. Así es como se frenan los excesos de la libertad de expresión en una democracia, y no con censores.

Foto: FoxBusiness.

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Comentarios:

  1. Aguador

    Clasista de mierda…

  2. Aguador

    Perdón, quería decir “Clasistas de mierda” (a los medios que critican a Twitter, por no querer la misma libertad para Twitter que la que ellos disfrutan). Ha sido un desliz.

  3. wladimir

    es comprensible…

    y ademas de toda la lacra progresista y socialista que tiemblan ante la compra de twitter por Elon Musk porque temen que se les acabe su reinado de falsedades amenazas y bulos…ahora los medios tradicionales estan que “trinan” de lo molestos que estan que esta red sirve como medio de comunicacion directa….

    dejando pro fuera de la ecuacion informativa a los propios medios tradicionales quedadon ellos como algo arcaico y anticuado…

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