La dictadura de Vladimir Putin continúa lanzando masivos ataques aéreos contra la población de Ucrania, buscando asesinar a civiles.
Hoy Rusia ha lanzado un ataque con casi 500 drones y más de 40 misiles. Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, ha denunciado que este nuevo ataque masivo "duró más de 12 horas", y añadió:
"Los principales objetivos de los ataques enemigos fueron Kiev y sus alrededores, así como las regiones de Zaporiyia, Jmelnitski, Sumy, Nikolaev, Chernígov y Odesa. En la capital, el edificio del Instituto de Cardiología resultó dañado. Hasta el momento, se ha informado de la muerte de cuatro personas en Kiev, incluida una niña de 12 años. Mi más sentido pésame a todas las familias y seres queridos. En toda Ucrania, se sabe que al menos 40 personas resultaron heridas, incluidos niños.
Una planta de producción de pan, una fábrica de neumáticos, viviendas particulares, edificios de apartamentos y otras infraestructuras civiles resultaron dañadas por los ataques. Todos los servicios necesarios están desplegados sobre el terreno".
Zelenski también ha denunciado: "Este vil ataque se produjo prácticamente al cierre de la semana de la Asamblea General de la ONU, y así es exactamente como Rusia declara su verdadera postura. Moscú quiere seguir luchando y matando, y merece la mayor presión del mundo. El Kremlin se beneficia de continuar esta guerra y el terrorismo mientras obtenga ingresos de la energía y opere una flota fantasma".
Hay que señalar que estos ataques rusos no provocan más víctimas sólo por la acción de las defensas aéreas ucranianas, que logran derribar muchos de los drones y misiles lanzados por Rusia contra su población civil. La ayuda de Occidente es imprescindible para evitar que Rusia logre masacrar a civiles ucranianos, y también para que la dictadura de Vladimir Putin deje de recibir millonarios ingresos por la venta de gas y petróleo, unos ingresos que sirven para financiar su agresión contra Ucrania.
Este nuevo ataque ruso, que es de momento el último de una larga y sangrienta serie de agresiones contra la población ucraniana, sólo ha merecido un mensaje de condena de José Manuel Albares, ministro español de Asuntos Exteriores, sin que Sánchez haya publicado ni un breve tuiteo al respecto. Una vez más, y como viene ocurriendo desde hace meses, en los mensajes del gobierno español sobre Rusia no aparece la palabra "genocidio" por ninguna parte, a diferencia de lo que ocurre con sus mensajes contra Israel, un país atacado, no como Rusia, que es una nación invasora. La razón de esta doble vara de medir es clara: Sánchez intenta movilizar los votos de la izquierda radical, entre la que hay muchos comunistas abiertamente prorrusos.
De hecho, dos de los partidos más prorrusos de España, Podemos e Izquierda Unida (ahora Sumar), son socios del gobierno de Sánchez. Entre los socios separatistas de su gabinete también hay partidos que simpatizan con la dictadura que lleva tres años atacando Ucrania. De hecho, el gobierno de Sánchez se ha dedicado a borrar todo rastro de la injerencia Rusia en España durante el golpe separatista de 2017 en Cataluña, impidiendo su investigación judicial con la amnistía otorgada a sus socios separatistas. Además de ello, en el plano económico y como vengo denunciando desde estas páginas, el gobierno de Sánchez ha seguido comprando gas y petróleo a Rusia en grandes cantidades, recurriendo a Marruecos en el segundo caso.
Recordemos que el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, en su Artículo 6, califica como "genocidio" a "cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal", actos entre los que incluye la matanza de miembros del grupo, las lesiones graves a la integridad física o mental de los miembros del grupo, el sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial, y el traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo.
Rusia viene haciendo esto en Ucrania desde 2022, pero el gobierno de Sánchez no lo considera "genocidio". ¿La razón es que Putin no es judío y cuenta con la simpatía de muchos antisemitas, entre otras cosas por su alianza con Irán? Si acusar a Rusia de "genocidio" movilizase a los votantes de extrema izquierda en España, seguramente Sánchez lo estaría haciendo todos los días. Sin embargo, no ha lanzado esa acusación contra Rusia ni una sola vez.
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Fotos: Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania.
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