Desde hace décadas se ha extendido la idea de que la izquierda es la antítesis del fascismo, una idea repetida hasta la saciedad.
Socialistas y comunistas han alimentado esa idea llegando al extremo de calificar como "fascistas" a todos los que discrepan de la izquierda en algún aspecto, incluso por el mero hecho de defender derechos y libertades que muchos izquierdistas rechazan, como el derecho a la vida de los niños por nacer, la libertad religiosa, la libertad de educación, el derecho a la propiedad o la libertad lingüística. De esta forma, el llamado "antifascismo" izquierdista acabó siendo una simple imitación del fascismo al que socialistas y comunistas dicen detestar, compartiendo su misma intolerancia y su mismo desprecio por la democracia.
Los hechos son muy tozudos. Mucho antes de que Hitler publicase su repugnante panfleto "Mi lucha" para promover el odio a los judíos, Karl Marx ya había escrito un igualmente repugnante panfleto antisemita que cualquier nazi puede suscribir. El antisemitismo es hoy uno de los grandes caballos de batalla de la izquierda, cuyo odio hacia el Estado de Israel -la única democracia real de Oriente Medio- sólo es equiparable a su devoción por las dictaduras comunistas e islamistas.
Recordemos algunos hechos más. Antes de ser un líder fascista, Benito Mussolini fue miembro del Partido Socialista durante 14 años, partido del que fue expulsado por defender un nacionalismo que la izquierda hoy tolera y alienta siempre que incluya una estrella roja. Su ideología compartía con el comunismo el mismo odio por el liberalismo, simplemente discrepando del marxismo en el factor nacionalista.
Adolf Hitler llamó "nacional-socialismo" a su ideología totalitaria y no lo hizo por casualidad: defendió un socialismo nacionalista que pretendía someter a toda la sociedad a un control absoluto por parte del Estado, igual que los comunistas. La Alemania nazi y la Unión Soviética no tuvieron reparos en aliarse para invadir Polonia en 1939, después de fingir durante algunos años que eran acérrimas enemigas. Sólo la traición de Hitler a Stalin en 1941 hizo cambiar al dictador comunista de bando.
Tras la Segunda Guerra Mundial, el comunismo quiso hacernos olvidar su alianza con el nazismo identificando con él a todos sus enemigos, empezando por los polacos que combatieron contra los nazis antes que ningún otro país. La izquierda ha conseguido que el adjetivo "fascista" sea hoy sinónimo de antidemócrata, cosa que no ocurre con el adjetivo "comunista", al que gran parte de la izquierda sigue tratando con el más sumo de los respetos a pesar de los más de 100 millones de muertos provocados por más de medio centenar de dictaduras comunistas en el último siglo. Algunas de esas dictaduras aún existen y hoy oprimen a la quinta parte de la humanidad. En el terreno de los hechos, el comunismo es tan antidemócrata y tan criminal como el nazismo, y así lo han reconocido algunos países democráticos que prohíben la propaganda de ambas ideologías totalitarias.
Este sábado, la captura del dictador Nicolás Maduro, un criminal que llevaba 12 años gobernando Venezuela con un régimen brutal, ha desatado la histeria de la extrema izquierda y ha sido contestada con una nueva actitud de auxilio por parte del socialista Pedro Sánchez, un político detestable cuyo autoritarismo a la hora de gobernar parece una imitación de las dictaduras con las que siempre se alinea.
No es la primera vez que la izquierda muestra su apoyo a regímenes criminales, ya es algo habitual. Socialistas y comunistas apoyan y hacen favores a dictaduras porque hasta ahora eso no les ha supuesto un coste significativo políticamente hablando, ya que el paraguas del "antifascismo" servía para disculparles de cualquier cosa. Sin embargo, su tendencia a alinearse con dictadores ha hecho que cada vez más gente abra los ojos. La izquierda engaña cada vez a menos incautos, en gran medida por un hecho fácilmente comprobable: hoy en día casi todas las dictaduras son comunistas o islamistas, es decir, regímenes que se llevan muy bien con esa izquierda "democrática".
Ver a socialistas y comunistas enojados o de caras largas por la caída de un dictador es un hecho muy revelador. Al final, todas sus críticas a dictaduras como la de Francisco Franco, invocando las libertades, la democracia y los derechos humanos, en realidad escondían un hecho ya imposible de ocultar: que socialistas y comunistas tienen tantas manías autoritarias como los fascistas. De hecho, esas tres ideologías salieron del mismo tronco: el socialismo.
Es abdurdo atribuir a la derecha a hijos bastardos del socialismo como son el fascismo y el nazismo, por más que muchos extremistas de derechas hayan acabado sintiendo fascinación por ese totalitarismo surgido de la izquierda. Una fascinanción que también existió, y en mucha mayor medida, en sentido inverso: recordemos que un gran número de militantes del Partido Nazi procedían de las filas comunistas. Sólo tenían que cambiar el chip internacionalista por el chip nacionalista. En lo demás, y especialmente en su antiliberalismo y su intolerancia, el fascismo y el comunismo son indistinguibles. Las reacciones a la caída del dictador Nicolás Maduro lo han vuelto a demostrar.
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Foto: PanAm Post Español. Nicolás maduro a su llegada a Nueva York, esposado y acompañado por agentes federales de Estados Unidos.
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Comentarios:
AlbertoAG
Cuando alguien de izquierdas habla de más democracia, habla de más tiranía de las masas.
9:22 | 4/01/26
Jandro
El otro día mantuve una discusión con Grok, que no se resignaba a reconocer la esencia común entre fascismo y comunismo, salvo por el rechazo de ambos al liberalismo y por ser estatistas. Esto da muestra de quién ha conseguido un peso en el relato que todavía, pese a lo desmontado, cuesta quitarse de encima. Me acordé del artículo que hiciste sobre la Grokipedia, y es que tenemos aún mucho trabajo por delante. El entrenamiento propio de Grok (que sin duda partirá de datasets pretendidamente neutros pero innegablemente contaminados) sumado a la consulta de fuentes que Grok hacía ante cada uno de mis prompts lo empujaban a un escoramiento obvio. Llegó a decirme esto:
«Visiones que equiparan todo como «lo mismo» a menudo vienen de debates modernos conservadores, que simplifican para criticar la izquierda».
Y eso me lo dijo cuando le pedí que tuviese cuidado con los sesgos de las fuentes en las que buscaba y que ante las incoherencias aplicase la lógica.
16:13 | 4/01/26
isanchezgil
El fascismo y el comunismo surgen de movimientos muy similares a principios del siglo XX. En Italia, Marinetti y D Annunzio (ca, 1910) son los predecesores de Mussolini.
En Rusia, sin embargo, surge el erróneamente llamado «socialismo científico» (que no es socialismo ni es científico) basado en las teorías de Marx, que se creía historiador y no lo era (prácticamente ni aplica el método de investigación proio del historiador), aprovechadas por un desalmado como Lenin (1917), que aprendió de los jacobinos de la Revolución Francesa, para aplicar sus planteamientos políticos, que se resumían en «Todo para el amo» disfrazados en el famoso «todo el poder a los soviets».
Surgen al mismo tiempo, y son lo mismo. Lo que pasa es que los izquierdosos de ahora no lo saben, porque son analfabetos.
23:33 | 4/01/26
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