El trágico accidente ferroviario de Adamuz ha dado lugar a una reacción ya habitual del gobierno de Pedro Sánchez.
Sánchez: «Los bulos, la desinformación se extiende y genera zozobra y dolor»
Esa reacción la vimos ayer mismo. Sánchez afirmó: "Los bulos, la desinformación se extiende y genera zozobra y dolor". El presidente del gobierno hizo esas declaraciones durante una visita a Adamuz y en una rueda de prensa en la que no aceptó preguntas de los medios. Una costumbre habitual del dirigente socialista y que contrasta radicalmente con las prácticas habituales en otros países democráticos.
Marlaska pide informarse a través de «canales oficiales»
Este martes, el ministro del Interior habló sobre los bulos afirmando lo siguiente: "Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad monitorizan constantemente todas las redes sociales y en momento de crisis y emergencia como éstas con el fin evidentemente de poder contrarrestar los mismos, porque tienen una incidencia absolutamente negativa en algo tan importante como es la seguridad de la sociedad y también la confianza hacia las instituciones". Durante esta declaración, emitida por TVE, el ministro Fernando Grande-Marlaska pidió a los ciudadanos "que se informen a través de los canales oficiales".
Ruedas de prensa sin preguntas y un canal oficial que bloquea a periodistas
Como vengo insistiendo desde hace tiempo, la mejor forma de combatir los bulos es con información, y por supuesto esa información tiene que ser veraz. En un país democrático, los medios cumplen un papel fundamental a la hora de fiscalizar la acción del gobierno, sometiendo sus acciones y declaraciones a una visión crítica que no tiene como fin el mero hecho de difundir sin más lo que el gobierno dice. La función de los medios es que cualquier falsedad emitida desde el poder quede expuesta públicamente. Por eso habitualmente se habla de los medios como del "cuarto poder" (los otros tres son el poder ejecutivo, el legislativo y el judicial). Los medios son uno más de los contrapesos democráticos que tenemos frente a los abusos de poder.
Por ello, cada vez que el presidente del gobierno se niega a contestar preguntas de los medios, lo que siembra es la desconfianza en el Estado, porque un gobernante que respeta los cauces democráticos, que dice la verdad y que no tiene nada que esconder no debería tener reparos en hacer ruedas de prensa con preguntas. Y por supuesto, a menudo serán preguntas incómodas, porque la función de los medios no es halagar al poder político, sino fiscalizarlo, y esto implica examinar las posibles responsabilidades del gobierno en un accidente como el de Adamuz, pues la infraestructura ferroviaria depende del Estado a través de la empresa pública ADIF.
Mención aparte se merece la costumbre del ministro de Transportes, Óscar Puente, de bloquear en Twitter a todo el que dice algo que no le gusta, unos bloqueos que incluso a afectan a periodistas, que de esta forma se ven imposibilitados para interpelar al ministro mediante ese cauce e incluso para seguir cualquier información publicada por Óscar Puente durante estos días. De hecho, el ministro socialista está utilizado su cuenta de Twitter para comunicar información sobre este accidente mientras tiene bloqueados a muchos miles de usuarios por el mero hecho de discrepar. En octubre, Puente incluso bloqueó a una inteligencia artificial por llevarle la contraria. ¿Cómo se nos puede pedir que sigamos los cauces oficiales si un ministro nos bloquea el acceso a uno de esos cauces por no opinar como él?
En 2025 el gobierno difundió bulos sobre falsos sabotajes ferroviarios
Pero sin duda, lo que más merma la confianza en el Estado es que nuestros gobernantes mientan. Eso es más demoledor para la confianza en las instituciones que cualquier bulo. Por eso es importante que el gobierno siempre diga la verdad y que sea riguroso en sus informaciones: porque es así como se obtiene una credibilidad que tiene un papel importante en nuestra vida diaria, pero especialmente en momentos de crisis como un accidente ferroviario. En España tenemos un gobierno que recurre a los bulos de forma reiterada, como el diario El Debate señaló en un completo informe publicado hace dos días, unas horas antes del accidente de Adamuz.
El ámbito ferroviario no se ha librado de esos bulos oficiales. En el verano de 2025, ante los problemas en las infraestructuras ferroviarias y las críticas por la falta de mantenimiento, el gobierno difundió bulos sobre falsos sabotajes sobre los que no había ninguna prueba ni indicio. De hecho, se descubrió que el gobierno hizo circular una consigna hablando de un "sabotaje de las derechas" para coordinar a sus ministros frente a las críticas por el estado de la red ferroviaria, alimentando una falsa teoría de la conspiración para culpar a la oposición parlamentaria.
Esos bulos son los que más desconfianza generan en el gobierno
Ciertamente, los bulos difundidos por ciudadanos particulares en las redes sociales pueden provocar ciertos daño a la credibilidad de las instituciones, pero lo que más daño hace a la confienza en el gobierno es que mienta de esa forma para eludir su responsabilidad sobre cuestiones que figuran entre sus competencias. Recordemos, de hecho, que el ministro Óscar Puente ha tenido un papel activo en la difusión de bulos a través de Twitter, un hecho muy grave y por el que en cualquier otro país democrático ya habría sido cesado de inmediato. Ahora, un gobierno que difunde bulos ahora alerta contra ellos mientras apela a una confianza en las instituciones que él mismo ha destrozado con sus campañas de intoxicación.
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Foto: La Moncloa. De izquierda a derecha, el ministro de Transportes, Óscar Puente; el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; el presidente del gobierno, Pedro Sánchez; y la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, durante su visita a Adimuz el 19 de enero de 2026.
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Comentarios:
Lunaa
Por lo que se lleva visto en los canales oficiales, Sánchez no parará hasta saber la verdad y punto. Esa es toda la información oficial, dejando caer que habrá «su» comité de expertos ( no sabemos si como aquél inexistente de la pandemia) y que Franco tuvo una vez un accidente ferroviario, allá por sus tiempos.
Callan que casi todas las estadísticas de accidentes de tren de la historia de España se centra en la última década, también el número de muertos y quizá el de heridos, no salen las conocidas fotos del raíl al que falta un cacho porque está roto, sólo aparecen inútiles mafiosos con los reflectantes fosforitos que habitualmente llevan trabajadores ferroviarios que no lo son.
No encontraréis por los medios oficiales lo que venían denunciado maquinistas y el sindicato ferroviario sobre la red en general y este tramo en particular. Eso es demasiado fehaciente y por tanto se censura por fascismo franquista de pseudomedio. La verdad es que debemos la vida a estos salvadores del pueblo que tan altruistamente subvencionan el metro del Cairo o líneas de tren en Marruecos con el dinero de los impuestos que nos cobran, que debemos agradecer la ruina a que nos llevan y cómo nos destruyen porque somos fascistas y porque Franco existió hace muchos años para que nosotros fuéramos fascistas, existir él, y que los medios oficiales que dicen estás «verdades» entren en bucle sobre lo fascistas que somos y que la culpa de eso es de Franco. Y que se sabrá toda la verdad porque Sánchez ha puesto cara de borrego y lo ha jurado por Snoopy. Por supuesto que el ministro de transporte no dimite por esto, pensar eso sería propio de fascistas de ultraderecha. Y lo de que dimita Sánchez es ya un crimental, por supuesto
Qué digan lo que quieran pero esto con Franco no pasaba. Ha llegado un momento en que cada vez que sacan el féretro del Caudillo es por desesperación, para tapar su ineficacia. Pero resulta inevitable comparar y en todos los casos vemos que con Franco estábamos mejor, o que ahora estamos «aún» peor que en tiempos de Franco… La mitad del vaso depende de la creencia política de cada uno, pero la esencia es la misma. Y casi da la mismo compararlos con el Generalísimo o con el que asó la manteca en la barbacoa, hasta ése gobernaría mejor.
22:06 | 20/01/26
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