El 13 de agosto de 1984 ocurrió un suceso ciertamente extraño en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles.
«Un deseo innato de llamar la atención»
La noche anterior se había celebrado la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles y las distintas delegaciones se preparaban para regresar a sus hogares. Un autobús llegó al aeropuerto cargando el equipaje del equipo turco. Un policía de 41 años llamado Jimmy Wade Pearson, miembro de la División Metropolitana de Los Ángeles, apareció repentinamente y descubrió una bomba colocada en el interior del autobús. Mientras los demás huían, él mantuvo la calma, arrancó los cables de la bomba y corrió 45 metros llevando el explosivo hasta arrojarlo a una pista de aterrizaje.
La bomba no estalló. Ni siquiera estaba preparada para detonar, pero Pearson fue aclamado como un héroe y el jefe de la Policía de Los Ángeles incluso le condecoró por su acción. Sin embargo, la investigación sobre la bomba sacó a la luz lo extraño de aquel suceso. Se requirió que Pearson fuese sometido a un detector de mentiras, y entonces confesó que la bomba la había puesto él. De la noche a la mañana, el agente pasó de ser un héroe a acabar arrestado, pues aunque la bomba no estuviese lista para detonar, el pánico que provocó pudo causar heridos. El propio abogado que defendió a Pearson lo describió como una persona con "un deseo innato de llamar la atención".
El síndrome del héroe y la tríada oscura
A raíz de aquel hecho se empezó a hablar de un "síndrome del héroe", un fenómeno entre cuyas causas está el narcisismo y que puede llevar a una persona a crear situaciones peligrosas e incluso a cometer actos ilícitos para presentarse después como un salvador.
El año pasado hablé aquí sobre Pedro Sánchez como un claro ejemplo de la "tríada oscura", un peligroso cóctel de narcisismo (complejo de superioridad que provoca que una persona se crea superior a las demás), maquiavelismo (una falta de moral y una creencia de que el fin justifica los medios) y psicopatía (un comportamiento antisocial, egoísta e insensible hacia los demás). Sánchez lleva exhibiendo esos rasgos desde su llegada al poder, comportándose como un político sin escrúpulos y que cree que todo vale para hacer realidad sus deseos.
Buscando en el exterior la popularidad perdida en España
Esos defectos de su personalidad adoptan ahora una nueva y peligrosa deriva, en medio de una grave crisis política provocada por los escándalos de corrupción que afectan a su gobierno, a su partido y a su entorno personal. Cada vez más impopular en España, Sánchez busca la popularidad en el exterior, presentándose como la antítesis de Donald Trump y criticando con dureza a Estados Unidos y a Israel, para obtener el aplauso de la izquierda internacional, apelando al derecho internacional como argumento para justificar esas críticas.
Violando el derecho español con el pretexto de velar por el derecho internacional
Curiosamente, mientras invoca el derecho internacional, Sánches se salta el derecho español, y concretamente la Constitución, cuyo Artículo 134 establece el deber constitucional del gobierno de presentar sus presupuestos en un plazo muy determinado. Sánchez no ha logrado que las Cortes aprobasen ni uno solo de sus presupuestos en estos tres años de legislatura. Mantiene prorrogados los presupuestos de 2023, anteriores a las últimas elecciones generales. Recordemos que en marzo 2018, cuando estaba en la oposición, Sánchez afirmó: "Un gobierno sin presupuestos es un Gobierno que no gobierna nada".
Habiéndose agotado ya el plazo legal para presentar sus cuentas de 2026, ayer Sánchez descartó que el Consejo de Ministros presente los presupuestos de este año a las Cortes, y lo hizo alegando la guerra en Irán como pretexto, como si dependiese de él resolver ese conflicto y sus deberes hacia los españoles fuesen algo secundario que puede esperar. Así pues, esta legislatura podría acabar en 2027 sin que Sánchez haya tenido ni un solo presupuesto aprobado, algo que no ha ocurrido en el casi medio siglo que llevamos de democracia en España.
Básicamente Sánchez nos está planteando que no puede aprobar unos presupuestos porque está ocupado salvando el mundo, que los problemas de España son de segunda categoría para él y que entre sus prioridades hay cosas más importantes. Cualquier otro gobierno habría convocado ya elecciones en una situación así, en vista de su manifiesta incapacidad para hacer el más básico de sus deberes, que es presentar unas cuentas públicas y lograr su aprobación en las Cortes. En vez de eso, Sánchez está promoviendo su carrera como un sucedáneo de Supermán, un tipo que cree que puede arreglar los problemas del mundo tras haber creado una desastrosa situación económica y social en España con sus nefastas recetas socialistas.
Un socialismo transformado en una secta
Cabe preguntarse algo lógico: ¿qué otros deberes constitucionales considerará Sánchez que son prescindibles? ¿Convocar elecciones en 2027, por ejemplo? Habiendo ya incumplido la Constitución, exhibiendo como lo hace un claro talante autoritario y presentándose a sí mismo como un mesías, ahora mismo ya podemos esperar de él cualquier cosa. De él y de su corte de aduladores y fanáticos, personas que están dispuestas a justificar cualquier cosa que haga. Sánchez ha convertido al socialismo español en una secta guiada por el culto a su personalidad, un movimiento político con tintes cada vez más religiosos, basados en una una fe ciega en el líder y en un odio fanático a sus rivales políticos. Alguien así es muy capaz de cargarse nuestra democracia con la excusa de querer salvarnos. De hecho, todos sus pasos llevan en esa dirección.
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Foto: La Moncloa.
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Comentarios:
AlbertoAG
Quienes no nos dejamos engañar por las palabras de Su Sanchidad sabemos perfectamente que él es el verdadero villano de la película.
10:12 | 21/03/26
isanchezgil
El problema principal es que en nuestra legislación no se ha previsto nunca la incapacitación de un Presidente, o de altos cargos del gobierno por reiterado incumplimiento de las normas constitucionales y ese ha sido el fallo de los llamados «padres de la Consitución», que nunca pudieron imaginar que un desequilibrado con complejo de Supermán (superhéroe la ha llamado una de sus acólitas, otra p al manicomio) pudiera llegar al poder, y nombrar altos cargos a individuos corruptos como los que tenemos ahora mandándonos.
Estaría bien que, además de revertir todas las barbaridades anticonstitucionales e ilegales que han perpetrado este individuo y sus compinches, se hiciera una ley, o se encajara una serie de artículos en nuestro ordenamiento jurídico para que ésto no volviera a suceder, ya que están poniendo en peligro a nuestra nación.
0:41 | 22/03/26
Flanker
También se inventará algo para que no haya elecciones en 2027. Presumiblemente que no puede consentir que VOX entre en el gobierno.
Sánchez es la vuelta de tuerca del nauseabundo Zapatero (con el que comenzó la debacle de España).
Como «buen socialista» solamente cree en su democracia, la que impone el partido más corrupto y nefasto que ha conocido España.
9:11 | 22/03/26
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