En su discurso habló sobre la verdadera grandeza y riqueza de una nación

Las palabras del Papa León XIV a los jóvenes de Camerún sobre corrupción y emigración

EngPol Mar 21·4·2026 · 6:50 2

El lunes 13 de abril, el Papa León XIV inició un viaje apostólico por África, concretamente por Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial.

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El pasado viernes 17 de abril, en la Universidad Católica de África Central, en Yuandé, Camerún, el Papa pronunció un discurso ante la comunidad universitaria (se puede leer íntegro aquí). Lo he leído y debo reconocer que cada día me sorprende más la brillante forma de hablar de Robert Francis Prevost. León XIV me parece un gran intelectual y creo que esto es muy necesario en el mundo actual, en el que las ideas más elaboradas, los razonamientos y los buenos argumentos parecen en franca retirada frente a una avalancha de irracionalidad, tópicos y memes.

«Ninguna sociedad puede prosperar si no se fundamenta en conciencias rectas»

Hay dos partes de ese discurso que me han llamado la atención especialmente. En una de ellas habló de la grandeza y de la riqueza de una nación, unas cuestiones de las que hoy -como antaño- se habla mucho, pero a menudo olvidando qué es lo que nos hace realmente ricos y grandes:

"La grandeza de una nación no puede medirse únicamente por la abundancia de sus recursos naturales, ni tampoco por la riqueza natural de sus instituciones. Ninguna sociedad puede prosperar si no se fundamenta en conciencias rectas, educadas en la verdad. En este sentido, el lema de su Universidad: «Al servicio de la verdad y de la justicia», les recuerda que la conciencia humana, entendida como el santuario interior donde el hombre y la mujer se descubren interpelados por la voz de Dios, es el terreno sobre el cual se asientan los fundamentos justos y estables para toda sociedad. Formar conciencias libres y piadosamente inquietas es una condición indispensable para que la fe cristiana se presente como una propuesta plenamente humana, capaz de transformar la vida de cada persona y de la entera sociedad, de impulsar cambios proféticos ante los dramas y las pobrezas de nuestro tiempo, así como alentar una búsqueda de Dios cada vez más profunda, y que nunca se sacia.

Es precisamente en la conciencia donde se elabora el discernimiento moral, con el cual buscamos libremente lo que es verdadero y honesto. Cuando la conciencia busca ser iluminada y recta, se vuelve fuente de un comportamiento coherente, orientado hacia el bien, la justicia y la paz".

«África necesita liberarse de la plaga de la corrupción»

En este sentido, al final de su discurso y dirigiéndose a los profesores, León XIV también recordó:

"África y el mundo necesitan personas que se comprometan a vivir según el Evangelio y a poner sus competencias al servicio del bien común. ¡No traicionen este noble ideal! Además de ser guías intelectuales, sean modelos cuya rigurosidad científica y honestidad personal eduquen la conciencia de sus estudiantes. África necesita liberarse de la plaga de la corrupción. Y para un joven, esa conciencia debe consolidarse desde los años de formación, gracias a la firmeza moral, al desinterés y a la coherencia de vida de sus educadores y maestros. Día tras día, coloquen los cimientos imprescindibles para la construcción de una coherente identidad moral e intelectual. Dando testimonio de la verdad, particularmente frente a las ilusiones de la ideología y las modas, creen un ambiente en el que la excelencia académica se una naturalmente a la rectitud humana".

Son unas palabras que podríamos también aplicar a Europa, donde a menudo estamos perdiendo la capacidad de distinguir entre el bien y el mal como resultado del relativismo moral.

«Los invito ante todo a responder con un ardiente deseo de servir a su país»

Por otra parte, en su discurso el Papa también recordó algo que muchos olvidan sobre los movimientos migratorios. Lo expresó con estas palabras dirigidas a los jóvenes cameruneses:

"Queridos hijos e hijas de Camerún, queridos estudiantes: ante la comprensible tendencia migratoria, que puede llevar a creer que en otros lugares se puede encontrar fácilmente un futuro mejor, los invito ante todo a responder con un ardiente deseo de servir a su país y de poner los conocimientos que están adquiriendo aquí al servicio de sus conciudadanos. He aquí la razón de ser de su Universidad, fundada hace treinta y cinco años para formar pastores de almas y laicos comprometidos con la sociedad: estos son los testigos de sabiduría y equidad que el continente africano necesita".

Hace ocho años hablé sobre eso mismo aquí, recordando uno de los problemas que está creando la migración masiva de jóvenes africanos hacia Europa, un movimiento migratorio que vacía de capital humano los países de origen de los inmigrantes, mermando las posibilidades de prosperar de esas naciones y sumiéndolas en un círculo vicioso de pobreza y emigración, con el fin de compensar los graves problemas demográficos de unos países europeos cuya natalidad está por los suelos.

Yo sigo pensando que la emigración es buena y necesaria si se hace de forma ordenada, no como se está haciendo ahora, con planes que parecen pensados para traer a millones de personas de África sin otro propósito que resolver nuestros problemas a costa de sumir en la miseria a los países de origen de esas personas. Es una curiosa forma de "progresismo" que consiste en impedir que esos países africanos progresen, pues los jóvenes que podrían hacerlos prósperos se marchan.

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Foto: Vatican Media. El Papa León XIV durante su visita a la Universidad Católica de África Central, en Yuandé, Camerún.

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Comentarios:

  1. isanchezgil

    Muy interesante el discurso del Papa, y brillantemente argumentado.

  2. LuisJ.

    En el asunto de la inmigración son muchos los que se ofuscan y se atoran. Todos estamos de acuerdo en que una persona que viene a nuestro país a colaborar con el afán de hallar una oportunidad para salir adelante tiene las puertas abiertas y es bienvenido. En eso todos estamos de acuerdo. Cuando una empresa contrata a alguien, éste pasa por un periodo de prueba que ha de superar para la contratación definitiva. El empresario es el primer interesado en que supere la prueba pues lo ha contratado por necesidad y es una frustración para él tener que despedir al trabajador. Al empresario le preocupa el funcionamiento de su empresa. No sé por qué un estado no puede actuar de manera similar, y someter al inmigrante a un periodo de prueba en el que éste deberá demostrar que no se va a convertir en un parásito ni en un problema. No creo inventar nada, pero medidas así contentarian a mucha gente. La regularización no puede ni debe ser un cheque en blanco. Aunque dudo que como al empresario, al político le importe mucho el funcionamiento del país, sus prioridades ya han demostrado que son otras.

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