La Guerra de las Malvinas, en 1982, supuso un reto para los dos países contendientes, Argentina y el Reino Unido, en materia de aviación.
Aunque Argentina disponía de cazas supersónicos como el Mirage IIIEA francés y el IAI Dagger (una derivado israelí del Mirage V francés), el principal avión de combate argengino de este conflicto fue el avión de ataque Douglas A-4 Skyhawk, que se apuntó victorias tan destacadas como el hundimiento del destructor británico HMS Coventry. Argentina operó un total 48 Skyhawks en la Guerra de las Malvinas (26 A-4B y 12 A-4C de la Fuerza Aérea y 10 A-4Q de la Aviación Naval), perdiendo 22 de ellos (10 A-4B y 9 A-4C de la Fuerza Aérea y 3 A-4Q de la Aviación Naval), 8 de los cuales fueron derribados por Sea Harriers.

Argentina no lo tenía fácil para proporcionar cobertura aérea a sus fuerzas terrestres y navales en las Malvinas. La colonia británica está a 475 km al este de la costa argentina y los A-4 tenían que volar a muy baja altura para no ser detectados por los radares británicos. Los pilotos argentinos demostraron una gran habilidad en esos vuelos, pilotando sus aviones casi a ras de olas o aprovechando los valles de ese archipiélago para pasar desapercibidos. En su contra estaba el hecho de que el A-4 no era un avión diseñado para el combate aéreo, si bien era capaz de defenderse de cazas enemigos en caso de necesidad, como el Coronel Ezra Dotan ya demostró en 1970 derribando dos MiG-17 sirios con un A-4.

Los británicos lo tenían mucho más complicado que los argentinos para proporcionar cobertura aérea a sus fuerzas. La Marina Real habían retirado del servicio su último portaaviones tipo CATOBAR, el HMS Ark Royal (R09), en 1979, y ya no disponía de aviones supersónicos capaces de desplegarse lejos de las costas británicas. El Reino Unido tuvo que enviar cazas V/STOL Harrier GR3 de la RAF y Sea Harrier de la Marina Real, que eran aviones subsónicos, al igual que los A-4 argentinos, pero con mejores prestaciones para el combate aéreo.

Los Sea Harriers británicos ya demostraron su capacidad en combate aéreo el 1 de mayo de 1982, el día que la Fuerza Aérea Argentina vivió su bautismo de fuego. Dos Mirage IIIEA del Grupo 8 de Caza fueron derribados por dos Sea Harriers del Escuadrón Aéreo Naval 801, aunque habría que matizar que los cazas británicos derribaron uno de los Mirage IIIEA y dañaron el otro, que fue derribado por las defensas antiaéreas argentinas cuando intentaba regresar al aeródromo de Stanley. El piloto falleció y tanto sus restos como los de su avión nunca fueron recuperados.

El 8 de junio de 1982, un nuevo combate aéreo enfrentó a dos Sea Harriers (el XZ499 y el ZA177) con cuatro A-4B Skyhawks del Grupo 5 de Caza de la Fuerza Aérea Argentina (el C-204 Mazo 1, el C-226 Mazo 3, C-239 Mazo 2 y el C-231 Martillo 3). Cada Skyhawk argentino iba armado con tres bombas españolas Expal BRP de 250 kg y su cañón de 20 mm. Acababan de atacar con éxito una lancha de desembarco de la Marina Real en bahía Agradable. A pesar de la desproporción numérica, los dos cazas británicos lograron derribar tres Skyhawks, falleciendo sus tres pilotos.

El cuarto Skyhawk argentino, el C-231 Martillo 3, pilotado por Héctor Hugo "Pipi" Sánchez que no pudo intervenir en el combate al tener dañados sus cañones por el fuego antiaéreo británico, logró regresar a la base aérea de Río Gallegos, en Argentina, gracias a la ayuda de un avión cisterna KC-130. El canal Yarnhub ha publicado un vídeo recreando a ordenador este combate aéreo (el vídeo está en inglés pero dispone de pista de audio en español, puedes activarla el reproductor):
---
Imagen principal: Yarnhub.
|
No te pierdas las novedades y contenidos que te interesan. Únete gratis a Defensa y Aviación en Telegram: Pulsa aquí para unirte |
Opina sobre esta entrada: