Muchos políticos actuales están recuperando planteamientos a favor de la censura que serían impensables hace sólo unos años.
A finales de julio, la Asamblea Nacional de Francia aprobó una ley para prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 15 años, una prohibición que estaba previsto que entrase en vigor el 1 de septiembre de 2026. Francia fue el primer país europeo en aprobar una medida tan polémica como ésta, usando como excusa la protección de los menores frente a ciertos contenidos en dichas redes sociales.
Esta tarde, el Consejo Constitucional de Francia ha emitido una decisión anulando esa prohibición. En su Decisión Nº 2026-911 DC, el Consejo señala: "el legislador no podía, sin menoscabar la libertad de expresión y comunicación, instituir una prohibición general que tuviera el efecto de privar a los menores de su libertad de acceso a muchos servicios de comunicación en línea, sin tener en cuenta ni la situación del menor ni los riesgos específicos de estos servicios". Y añade: "En estas circunstancias, las disposiciones impugnadas infringen esta libertad de una manera que no es apropiada, necesaria ni proporcional al objetivo perseguido".
El Consejo expone lo que muchos vienen señalando como la verdadera finalidad de ese tipo de normas: "Al prohibir el acceso a ciertos servicios en línea a cualquier menor de quince años, las disposiciones impugnadas implican, en sí mismas, que cualquier persona, incluso un adulto, debe probar su edad antes de acceder a ellos". Por tanto, el Consejo determina que el Artículo 1 de la citada ley, que establecía esa censura a los menores de edad, "es contrario a la Constitución".
En febrero de este año, Pedro Sánchez anunció su intención de prohibir las redes sociales a los menores de 16 años, es decir, elevando aún más el listón de edad establecido por la antidemocrática normal francesa ahora anulada. Como señala el comunicado publicado por La Moncloa el 3 de febrero en relación a ese proyecto, Sánchez pretendía "prohibir en España el acceso a redes sociales a menores de dieciséis años obligando a las plataformas digitales a implementar sistemas efectivos de verificación de edad". Al igual que hicieron los políticos franceses que respaldaron esa censura en Francia, entre ellos Emmanuel Macron, Sánchez usaba ese veto a los menores como pretexto para ejercer un control sobre los mayores de edad, y lo hacía precisamente en un momento en el que las redes sociales se han convertido en un importante cauce de protesta contra un gobierno inmerso en una deriva autoritaria y en constantes escándalos de corrupción.
La decisión del Consejo Constitucional de Francia no sólo tumba la citada ley francesa, sino que tambuén deja en evidencia el proyecto antidemocrático de Sánchez para controlar las redes sociales. La gran diferencia es que en España el Tribunal Constitucional está totalmente controlado por los socialistas y en los últimos años no ha tenido reparos en bendecir cualquier abuso de poder cometido por el gobierno de Sánchez, retorciendo y distorsionando la Constitución Española para convencernos de que dice justo lo contrario de lo que podemos leer. La República Francesa no es precisamente un estado modélico desde distintos puntos de vista, pero incluso un estado así tiene contrapesos democráticos más eficaces que los de España, algo que debería ser un motivo para emprender profundar reformas cuando Sánchez sea expulsado del poder por las urnas.
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Foto: Camilo Jiménez.
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