Tras su llegada al poder en 1922, Benito Mussolini impulsó un ambicioso proyecto para construir colonias agrícolas en Italia.
Estas colonias tenían la finalidad de reducir los latifundios, aumentar la producción de trigo, evitar el éxodo del campo a las ciudades y, de paso generar una clase de pequeños propietarios agrícolas leales al régimen fascista. Unas 150.000 personas se asentaron en las nuevas colonias agrícolas de la dictadura de Mussolini, un proyecto que el régimen de Francisco Franco intentó imitar en España desde 1939, con resultados mucho más modestos. Además de su importancia para la economía, las colonias agrícolas de Mussolini contribuyeron a extender la ideología fascista incluso desde un punto de vista arquitectónico, promoviendo un estilo racionalista inspirado en la Escuela de la Bauhaus de Alemania.
Un buen ejemplo de esas colonias fue el Borgo Schirò de Sicilia, llamado así en honor a Giacomo Schirò, un soldado italiano asesinado a puñaladas por militantes comunistas en Piana degli Albanesi el 23 de julio de 1920. Situado a unos 9 km al noroeste de Corleone y a 25 km al suroeste de Palermo, este pueblo fue construido en 1939 e inaugurado de forma oficial el 18 dicembre 1940. El pueblo incluía una escuela, una tienda de comestibles, un centro médico, una iglesia y un restaurante. Llegó a tener unos 100 habitantes y sobrevivió, con algunos daños, a la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, a finales de la década de 1950 entró en decandencia, emigrando gran parte de sus vecinos hacia las ciudades. En 1970 ya sólo quedaba una familia, la que tenía a su cargo la tienda de comestibles, y el párroco, que fue el último habitante en abandonar el pueblo ya con la llegada del nuevo milenio.
El canal Aventuras Entresierras (al que os recomiendo suscribiros si os gusta la exploración urbana) ha publicado un vídeo visitando las ruinas del Borgo Schirò y explicando su historia:
Podéis ver aquí algunas capturas de este interesante vídeo. Empezamos con una bella imagen panorámica de Borgo Schirò y sus alrededores, en la que podemos ver las tierras de cultivo que rodean a este pueblo fantasma.
Las ruinas de la antigua escuela, hoy tapiada. Todos los establecimientos del pueblo estaban debidamente rotulados con la misma fuente tipográfica.
Junto al centro médico había un laboratorio antimalárico, construido para contribuir a erradicar la malaria.
El edificio más alto del pueblo es la iglesia, con un campanario en cuyo alto se puede leer la frase en latín "Ora et labora" (Reza y trabaja), un lema muy habitual de la Orden Benedictina.
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Comentarios:
AlfonsJota
Creo que el trabajo que hizo el antiguo Instituto Nacional de Colonización y demás instituciones del periodo de Franco fueron muy loables, –con sus fallos como todo en la vida–, pero ayudó a cambiar el mundo rural, sus producciones y sobre todo sus gentes, tanto directa como indirectamente, además de toda la estructura agraria. No hay más que darse una vuelta por todos los pueblos de colonización del norte y sur de España, y visitar las zonas donde se aplicó la Concentración Agraria, estas zonas ya distribuidas por toda la piel de toro, del Norte al Sur, y del Este al Oeste.
Si en Italia se establecieron 150.000 colonos, créame que aquí no fueron menos, quizás más, y si hablamos de titulares de explotaciones agrarias, ya pequeñas o grandes, nuevas y viejas, que se modificaron con la política agraria de entonces, quizás se duplicaría esa cifra.
Todo esto se desconoce mucho en la sociedad actual, y los políticos de izquierda (y también los que se dicen de derechas) y los medios que les sustentan, parece que no les interesa su conocimiento por la ciudadanía, como tantas otras cosas.
17:50 | 20/08/25
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