El 3 de septiembre de 1928, Danuta Helena Siedzikówna nació en el pequeño pueblo de Guszczewin, en el voivodato de Podlaquia, Polonia.
Danuta era hija de Wacław Siedzik, un guardabosques, y de Eugenia Tymińska. Tenía dos hermanas: Wiesława y Irena. Cuatro días después de que Danuta cumpliese 11 años, el 1 de septiembre de 1939, Alemania invadió Polonia, estallando la Segunda Guerra Mundial. Unos días más tarde, el 17 de septiembre, la URSS invadió la parte oriental de Polonia, en el marco de una estrategia previamente pactada con los alemanes en el Pacto Ribbentrop-Molotov.
La guerra desgarró a la familia de Danuta. Su padre fue deportado al Gulag por los soviéticos el 10 de febrero de 1940, uniéndose después al Segundo Cuerpo Polaco del General Władysław Anders junto a otros polacos deportados por Stalin. Wacław Siedzik acabó muriendo en Teherán el 6 de junio de 1943. Su madre se alistó en el Armia Krajowa (AK, Ejército Nacional), la principal organización de la resistencia polaca contra la Alemania nazi, siendo arrestada por la Gestapo noviembre de 1942 y fusilada en septiembre de 1943 en un bosque cerca de Białystok.
Tras el asesinato de su madre, Danuta y su hermana Wiesława se unieron al Armia Krajowa en diciembre de 1943, recibiendo formación como enfermeras. Tras el final de la guerra, y como otros miembros del AK, Danuta tuvo que sufrir la represión de la dictadura comunista impuesta por Stalin en Polonia contra los miembros de la resistencia fieles al gobierno polaco en el exilio, que eran la amplia mayoría de los insurgentes polacos que habían combatido contra los alemanes.
En junio de 1945 fue detenida por agentes del NKVD, la policía secreta de Stalin. Sus compañeros del AK lograron liberarla en una operación dirigida por Stanisław Wołonciej "Konus", de la 5ª Brigada del AK de Vilna, dirigida por el legendario Coronel Zygmunt Szendzielarz "Łupaszka", uno de los grandes héroes de la resistencia polaca contra el nazismo y el comunismo. Danuta se unió a esta unidad del Armia Krajowa, adoptando el pseudónimo de "Inka".
A finales de junio de 1946, el AK envió a Danuta a conseguir medicamentos a la ciudad de Gdánsk, en el norte de Polonia. Agentes de la dictadura comunista la detuvieron el 20 de julio de 1946, recluyéndola en la prisión de esa ciudad con la categoría de prisionera especial. Danuta fue torturada por sus captores pero no delató a sus compañeros del AK.
Tras no conseguir la información que buscaban, los comunistas sometieron a Danuta a una farsa judicial en la que los testigos en su contra, miembros de la Milicia Ciudadana (UB, la policía organizada por la dictadura comunista), se contradijeron entre sí. Uno de los testigos llegó a reconocer que Danuta le había dado atención médica a pesar de ser un enemigo. No sirvió de nada. El 3 de agosto de 1946, un tribunal marcial presidido por Adam Gajewski la condenó a muerte a pesar de tener 17 años, a pesar de que la edad mínima para condenar a alguien a la pena capital era de 18 años. Danuta fue fusilada el 28 de agosto de 1946. Según un testigo, sus últimas palabras fueron: "Niech żyje Polska! Niech żyje Łupaszko!" (¡Viva Polonia! ¡Viva Łupaszka!).
En las décadas siguientes, Danuta fue difamada por la dictadura comunista, que la presentó como una sádica bandida, una propaganda que el régimen antidemocrático impuesto por Stalin en Polonia dirigió contra todos los miembros de la resistencia polaca que no se sometieron a Moscú. Tras la caída del comunismo, Danuta fue rehabilitada el 10 de junio de 1991 por el Tribunal Provincial de Gdánsk. Al igual que otros patriotas polacos asesinados por los comunistas, el lugar en el que Danuta fue enterrada tras su fusilamiento no fue identificado, pero fue finalmente descubierto en 2015.
El 28 de agosto de 2016 se celebró un funeral de Estado por Danuta en Gdánsk, con una misa en la catedral de la ciudad que fue presidida por el arzobispo metropolitano Sławoj Leszek Głódź. Está enterrada en el Cementerio de la Guarnición de Gdánsk. Hoy en día, Danuta es considerada una heroína en su país y una víctima de un régimen totalitario, el comunismo, que no "liberó" Polonia del nazismo, sino que la sometió a una segunda y sangrienta ocupación.
¡Honor a su memoria!
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Foto principal: Mikołaj Kaczmarek - Kolor Historii.
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Comentarios:
isanchezgil
A día de hoy, existen numerosos estudios y gran cantidad de investigadores que se han ocupado de desvelar y revelar qué fue el comunismo y cómo funcionaba/funciona. Aún hay mucha gente que tiene el cerebro lavado por su excelente propaganda (la única cosa que siempre han hecho muy bien, mejor que los demás) y que no se van a bajar del burro pase lo que pase.
Dos motivos para ésto: el primero, que quienes han creido que el comunismo venía a salvar a los obreros, tienen la ideología clavada en los tuétanos. Son los menos, casi siempre gente muy mayor, inficionada desde la infancia.
El segundo, quienes se han metido en estos grupos/grupúsculos, para sacar rendimiento de su pertenencia a la «izquierda» (que no es izquierda ni nada, hoy día es un simple conglomerado confuso de ideologías que mezclan el clima, el feminismo, el homosexualismo, etc., etc.). Ejemplo de ello más flagrante, el PSOE, pero también los Podemos, Sumar, secesionistas, etc. En Europa y USA, los woke.
19:53 | 3/09/25
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