La historia se repite. Lo hace una y otra vez, y como yo soy muy terco (un defecto del que no me avergüenzo), yo me repetiré también.
Ayer informé aquí sobre el ataque de Rusia a dos iglesias cristianas ortodoxas en Ucrania. Mi artículo, como tengo por costumbre, enlazaba a la fuente más directa que pude encontrar sobree esa información: la Iglesia Ortodoxa de Ucrania, a la que pertenecen las dos iglesias atacadas. Además, incluí once fotos de las iglesias atacadas, porque son una prueba de lo que pasó.
Esta madrubgada, al ir a comprobar la repercusión de esa información, me encontré con que el artículo tuvo 208 visitas. En Twitter la publicación en español fue compartida 54 veces, con 1.112 visualizaciones. Es un alcance ridículo si lo comparamos con la difusión que tienen incidentes mucho menos serios pero con otros protagonistas. El Domingo de Ramos tuvimos un claro ejemplo de ello.
Esta falta de interés por los ataques a dos iglesias podría deberse a un cansancio de mucha gente ante hechos que son frecuentes. A fin de cuentas, Rusia ha atacado ya unas 600 iglesias en Ucrania. Sin embargo, estos ataques no suelen ser noticia. De hecho, tienen muy poca difusión incluso entre los cristianos, ya sea por motivos ideológicos o porque muchos, por cualquier razón, no perciben a la dictadura de Putin como una enemiga del Cristianismo, a pesar de los hechos señalados y de ser una gran aliada con algunas de las dictaduras que más persiguen a los cristianos en el mundo, como Corea del Norte, la China comunista, Irán, Cuba o Nicaragua.
La cosa cambia si hablamos de Israel o de los judíos. Desde luego no son enemigos de los cristianos: el estado judío es, de hecho, el país que más respeta la libertad religiosa de los cristianos en Oriente Medio. Así mismo, los judíos son una minoría religiosa que convive sin problemas con los cristianos en muchos países, sin que se registren ataques por parte de ellos como los que sí hemos visto con frecuencia por parte de fundamentalistas islámicos. De hecho, son los judíos quienes están sufriendo la mayor ola de odio por motivos religiosos en Europa, como ya la sufrieron en el siglo pasado, con el terrible resultado del Holocausto.
En las últimas horas me he preguntado: ¿cuál habría sido el resultado de ese artículo si en vez de Rusia el título dijese "Israel" o "unos judíos" como sujetos del ataque? No hace falta ser muy imaginativo para saber la respuesta, ¿verdad? En las redes sociales ya es frecuente que cuentas que amplifican cualquier cosa mala que haga alguna persona de la comunidad judía, sea real o imaginaria (o que atribuyen a todos los judíos las malas acciones de unos pocos, una generalización que ellos considerarían intolerable si se hiciese con los cristianos) al mismo tiempo muestran una absoluta indiferencia ante los crímenes de Rusia contra los cristianos en Ucrania. Un doble rasero que también afecta a sacerdotes y a algunos obispos, lamentablemente.
¿Cuántas iglesias más han de ser atacadas por Rusia para que algunos presten atención a esos ataques? ¿1.000, 2.000, 5.000? Todos los días veo a personas y organizaciones que presumen de ser defensoras de los cristianos pero guardan un silencio sepulcral frente a esos ataques rusos, como si las iglesias atacadas fuesen menos importantes o no importasen en absoluto. ¿Qué clase de defensa del Cristianismo es ésa? ¿Con qué cara algunos intentan convencernos de que son "antisionistas" y no antisemitas, mientras claman contra los judíos con la misma intensidad con la que callan ante los invasores rusos por hechos mucho más graves? Ese doble rasero está dejando muy claro lo que algunos disfrazan como "antisionismo": el viejo antisemitismo de toda la vida.
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Foto: Tiia Monto.
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Comentarios:
isanchezgil
Lo de la doble vara de medir es ya tan frecuente, que casi ni nos molestamos en tomar conciencia de este hecho. Las mentiras, la falta de escrúpulo y la sinvergonzonería más descarada, después de siete años de gobierno de Sánchez, ya nos ha hecho costra, y tiene que ser algo muy, pero muy, escandaloso para que le prestemos atención.
Esta es nuestra triste realidad, aunque está muy bien que usted nos lo recuerde de vez en cuando.
0:02 | 7/04/26
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